AMORÍN

Anekdotas de la navegación en las procelosas aguas de internete.

4.11.09

Cuaderno de crisis/ 11


TANGENTÓPOLIS HISPANIA S.A.

I

La vida económica y política española cada vez se parece más a la italiana. Hace tres décadas Italia era una referencia en ambos planos: los distritos industriales italianos aparecían como un modelo productivo a seguir y la izquierda era un referente claro para muchas de nuestras elaboraciones locales. Después Italia embarrancó. Con años de semi-estancamiento económico, con la autodisolución de la izquierda, con el ascenso del neopopulismo berlusconiano. Tangentópolis, la emersión de la corrupción endémica que puso fin a la era Craxi, constituyó un momento central de esta crisis. Lejos de propiciar una regeneración social y política, dicha crisis favoreció el ascenso de Berlusconi, un empresario que había conseguido despegar (primero en la promoción inmobiliaria y después en los medios de comunicación) gracias al amparo y los favores de Craxi, el político que mejor representaba el tipo de gestión que dio lugar al proceso judicial conocido como Tangentópolis.

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En los últimos años, el Gobierno español sacaba pecho. Ahora era España quien aspiraba a ser el “tigre mediterráneo”. El PIB per capita español llegó a superar al PIB italiano. Y nuestro país ejercía una cierta fascinación para muchos italianos progresistas. Hoy las cosas vuelven a ponerse en su sitio. La crisis económica ha vuelto a cebarse en España, mostrando que nuestro crecimiento tenía píes de barro (o de cemento y especulación). Y la corrupción, que siempre fue endémica, aparece de nuevo como una cuestión de primera página periodística y afecta al núcleo central de casi todo el arco parlamentario. De la cadena de escándalos locales hemos pasado a los casos “Gürtel”, un cáncer que corroe el núcleo central del Partido Popular, “Millet” (donde Convergència i Unió, una coalición que siempre bordeó el escándalo, sale malparada) y “Pretoria”, que afecta a la vez a parte del núcleo del PSC (el mayor aportador de votos a los gobiernos socialistas) y a Convergència. A parte de la unión por el fútbol, en poco tiempo se ha producido una preocupante convergencia en los planos económico y político.

II

Podemos achacar la extensión de la corrupción a factores culturales y estructuras sociales comunes. Algo hay de cierto en todo ello: el mundo mediterráneo ha tenido un desarrollo propio en lo económico y lo político, empezando por el prologando proceso histórico de las dictaduras fascistas y siguiendo por un modelo diferente de industrialización con fuerte presencia de estructuras familiares, cuya influencia no sólo se refleja en el modelo de cuidados, sino en el sistema de relaciones sociales y, posiblemente, en la importancia de las redes de informalidad. Cada sociedad tiene su propia historia, su modelo institucional y ello explica que casi ningún país sea igual a otro (de la misma forma que tampoco hay dos personas idénticas). Pero quedarse solo en la foto fija tampoco ayuda ni a entender los procesos ni a avanzar los cambios. Puede conducir a una sensación de impotencia y fatalismo como la que ahora parece dominar en nuestras sociedades.

En el resurgir de la corrupción también hay, a mi modo de ver, aspectos coyunturales, procesos más dinámicos que se entroncan y combinan con las estructurantes históricas y que permiten completar la explicación del fenómeno y generar un diagnóstico más certero. Los aspectos de coyuntura tienen que ver con los procesos que denominamos globalización y neoliberalismo. Fenómenos que han situado a las economías del Sur de Europa en una posición de mayor fragilidad y que han abierto nuevos espacios (o reforzado los existentes) al fenómeno de la corrupción, una sola de las variantes del más extendido delito económico tan prolífico en las últimas décadas.

III

La globalización afecta de forma diversa a territorios con estructuras productivas diferentes. La producción a escala mundial genera ganadores y perdedores tanto en aspectos de clase social como territoriales. Unos espacios, unas empresas, tienen mayor capacidad de adaptación que otras al nuevo contexto. En la producción industrial las ventajas adoptan varias formas: las plantas que producen con grandes economías de escala y pueden abastecer un mercado amplio, los productores de bienes sofisticados que pueden beneficiarse de nichos de mercado particulares y los productores con salarios muy bajos que pueden ampliar su demanda de bienes de poco valor. Los países del Sur de Europa están mal posicionados en las “ventajas” del primer tipo (economías de escala) y del tercero (muy bajos salarios). Gran parte de las deslocalizaciones y pérdidas de mercados se han producido por ese doble proceso: migraciones empresariales a países de bajos salarios y cierre de plantas productivas de pequeñas dimensiones (que en muchos casos han trasladado producción a otras plantas de la Unión Europea). En el caso español se ha contado con el agravante de que en un gran número de casos las plantas productivas eran propiedad de multinacionales extranjeras (instaladas en décadas anteriores o que compraron empresas locales en la década de los 1980s) cuyas decisiones tienen un mínimo anclaje en nuestro país. La “segunda” ventaja es más transitable (y en parte explica el buen funcionamiento de algunas regiones como la Emilia italiana y quizás también de algunos segmentos de la industria vasca), pero requiere un importante esfuerzo tecnológico, organizativo, de formación profesional, de especialización en el tipo de producto adecuado, etc., que sólo se consigue en el largo plazo y exige desarrollar un marco institucional y empresarial coherente. Hay además otro factor que complica el panorama: la moneda única europea apreciada respecto al dólar aumenta aún más las presiones de los productores de bajos salarios sobre la industria local y dificulta sus respuestas: una apreciación del Euro de, pongamos, un 10%, se traduce automáticamente en un encarecimiento de las exportaciones en el mismo porcentaje (y abarata las importaciones).

Ante la ausencia de políticas de respuesta bien definidas, y ante un empresariado en muchos caso avezado a la vieja tradición de bajos costes laborales y fiscales, la respuesta de estas economías, especialmente la española, ha sido la de buscar campos de especialización en los que se pudiera continuar la historia de ganar dinero fácilmente. En el caso español, el turismo y la construcción han sido la principal respuesta, especialmente tras la crisis de 1991-19944. Y esta particular especialización productiva lleva en su modus operandi enormes posibilidades de corrupción. Porque la forma más rápida de enriquecerse es mediante el aumento el espacio construido por metro cuadrado de suelo comprado. Y esta es una posibilidad que depende crucialmente de las decisiones políticas a nivel local. La corrupción inmobiliaria es una forma de funcionamiento “normal” de un mercado, a menos que este se haya organizado de tal forma que impida, o minimice, sus efectos. Por ejemplo, mediante la calificación de suelo como bien público y la puesta del mismo en manos de los promotores sin posibilidad de alterar a posteriori el volumen edificable. Sin perder de vista desde luego la promoción pública directa.

IV

El neoliberalismo ha ampliado asimismo otro espacio para la corrupción. Aunque la retórica oficial (y en muchos casos el discurso asumido por sectores de la izquierda) se ha centrado en glorificar al mercado como espacio de organización económica, en realidad muchos de los espacios de mayor crecimiento han tenido lugar en el campo mixto de lo público-privado. Con diferencias nacionales, en casi todos los países se han producido privatizaciones y externalizaciones de actividades públicas sin que los estados hayan reducido sustancialmente su peso en la economía. El cambio ha sido más bien el paso de la provisión pública directa hacia la provisión pública por intermediarios privados. Con ello el mercado significativo para las empresas que operan en estos campos no son los usuarios finales de sus servicios sino los organismos públicos que los contratan. No se compite para ganar clientes sino para obtener una contrata. Y ya se sabe que en cualquier competencia siempre está el tramposo y por tanto el problema de las comisiones y los sobornos se convierte en un peligro importante. Un problema tradicionalmente presente en mercados como el del gasto militar (ahí están los casos recientes de Haliburton o BAE Systems en el mundo anglosajón) y que ahora ha multiplicado por diez su área de influencia.

“Mercados” que además se desarrollan sobre bienes y servicios no estandarizados y donde por tanto existen buenas posibilidades de fijar precios abultados: cada obra pública es diferente del resto, es difícil determinar detalladamente la valoración de cada servicio público especializado, etc. No es casual que el campo de los “eventos” haya sido un buen coladero de comisiones, ya que muchos de estos actos particulares permitan un camuflaje de sobrecostes más difícil de realizar en servicios más estandarizados.

La propia transformación organizativa del sector público bajo la pretendida necesidad de flexibilidad ha propiciado la aparición de organismos de estatus jurídico diverso que han añadido opacidad al control público y han permitido generar sumideros de recursos económicos en beneficio de particulares y de la financiación de los grandes partidos.

V

Los aspectos estructurales no lo explican todo. Los comportamientos individuales cuentan y estos no sólo están influidos por los incentivos (como dogmáticamente explica la secta económica dominante), cuentan también las percepciones, las influencias culturales, las convicciones éticas... Y también en este sentido la ideología neoliberal ha sido un elemento crucial en pérdida de elementos de control sobre las conductas delictivas. Una ideología que defiende la búsqueda de enriquecimiento personal como único elemento de organización social tiene todo los puntos para convertirse en coartada de todo tipo de abusos. Al fin y al cabo los políticos corruptos no son más que aprendices de esos directivos bancarios que convierten sin rubor parte de las ayudas públicas recibidas en bonus autoconcedidos, o que practican toda suerte de políticas antisindicales, o que generan graves problemas ambientales con el argumento de perseguir la rentabilidad de la inversión, o de los accionistas enriquecidos que cortan alegremente el cupón sin preocuparse del comportamiento social de sus empresas.

No se puede consolidar un comportamiento moral solidario allí donde predomina la ideología del “cuanto mayor tajada sacas mejor”, ni se puede pedir racionalidad allí donde se predica que lo mismo vale un esquema de Ponzi que una actividad productiva real.

La misma corrupción política es en parte el resultado de un modelo en que el ciudadano y el militante han sido rebajados a la categoría de clientes o fans. Un espacio donde el marketing ha sustituido a la verdadera acción política. Y donde incluso militantes de buena fe pueden ser atraídos a prácticas corruptas con la coartada moral de que no lo hacen en beneficio propio sino para satisfacer las insaciables necesidades financieras de su partido.

VI

Estamos ante una situación realmente peligrosa. E Italia vuelve a ser un espejo en el que mirarse y reflexionar. Allí la crisis de Tangentópolis lejos de traducirse en una regeneración de la política abrió el paso al berlusconismo y la crisis de la izquierda. En una sociedad con tanta incultura política como la española, con un tan claro predominio de medios de propaganda más que de comunicación, con una malla tan debilitada de instituciones intermedias, el fantasma del populismo está a la vuelta de la esquina. No hace falta que alcance una elevada movilización, le puede bastar para imponerse el complemento de la apatía política de muchas personas desencantadas. Y detrás del populismo está la combinación de demagogia, autoritarismo y corrupción que puede convertirse en endémica.

Es hora de levantar un movimiento social que genere otro discurso y otra política. Difícilmente procederá de los partidos, la mayoría inmersos en su propio autismo y sus inercias. Incluso el conglomerado Izquierda Unida-Iniciativa Verds, el único que no ha sucumbido a la atracción fatal del mercado corrupto, está demasiado inmerso en sus propias dinámicas (la defensa de las esencias y el burocratismo de unos, o la pelea fratricida y un cálculo político a menudo más pendiente de alianzas institucionales que de otra cosa) como para pensar que esté en condiciones de liderar una propuesta de cambio. Hay que partir del supuesto de que dependemos de nuestras propias fuerzas, las de todas aquellas personas que aspiramos a que la acción política sea fundamentalmente defensa de los intereses públicos, las de quienes consideramos que el enriquecimiento no es la razón fundamental de nuestra vida social, las de los que aspiramos a una democracia realmente participativa, deliberativa e inclusiva, las de quienes exigimos que se controlen los desmanes que unos pocos realizan a costa de la mayoría.

Es hora de que esta legión de activistas y personas de buena ve hagan oír su voz, generen una presión sobre quienes aspiran a ser representantes y exijan cambios, pues la movilización social también influye en los comportamientos individuales (por eso el individualismo anómico es tan funcional al neoliberalismo) y la creación de actitudes morales no es ajena a la forma en que somos vistos, criticados, valorados por nuestro entorno. Las transformaciones suelen surgir cuando la realidad social las hace inevitables.

Hay que ser capaces de superar sectarismos y buscar un espacio común que permita cuanto menos introducir algunos elementos de regeneración social. Y mi modesta sugerencia es que éstos no sólo tienen que pasar por exigencias de moralidad pública (insoslayables), de reformas en la esfera política (trasparencia, limitaciones al gasto electoral, financiación de partidos....), sino también por cambios en la esfera económica. Tanto en el funcionamiento del sector público como en la orientación de la actividad productiva. Porque mi hipótesis de partida es que el mismo modelo que nos ha conducido a la crisis y la incertidumbre actuales está en la base de la epidemia de corrupción que se hará endémica… si seguimos prefiriendo ser críticos de sillón antes que modestos activistas por el cambio social.

29.10.09

Llamamiento para la refundación de la Izquierda

La Izquierda ha sido una esperanza para millones de personas durante décadas. Es una garantía de que otro mundo es posible. Pero la Izquierda viene sufriendo una prolongada erosión que no sólo se refleja en su retroceso electoral. La ciudadanía no participa en las decisiones importantes y el tejido asociativo es cada vez más débil.

Los errores políticos han sido numerosos y no queremos ignorarlos. Pero el neoliberalismo no sólo ha creado una enorme precariedad laboral y destrucción ambiental, no sólo ha alargado el tiempo de trabajo a costa del tiempo reservado a todo lo demás. Además se ha construido sobre una división sexual del trabajo que ha obligado a las mujeres a sobrevivir a base de jornadas dobles y triples. Además ha segmentado a (la gente trabajadora y al conjunto de la ciudadanía) sustituir por: la inmensa mayoría de la ciudadanía, y muy especialmente, a las trabajadoras y a los trabajadores) fomentado la competencia entre nosotros y nosotras, nos ha atomizado y transmitido la sensación, de que somos los únicos y las únicas responsables de los males que aquejan al mundo, de que no hay alternativa al actual orden de cosas.

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Pero el neoliberalismo ha entrado en crisis. No ha muerto, pero sus recetas económicas, su influencia ideológica y su modelo de civilización están a la defensiva, aunque intentan su recomposición.

Esto abre nuevas oportunidades para aquellas y aquellos que creemos en una convivencia más justa y solidaria, en un modelo económico acorde con las necesidades de las personas y del medio ambiente, en la posibilidad y en la necesidad de una sociedad distinta. En algunos países esta situación está produciendo convergencias esperanzadoras entre todas las familias y sensibilidades de la Izquierda, en América Latina está abriendo un nuevo ciclo histórico.

Son procesos complejos en los que se tienen que abordar los desencuentros del pasado, los enfrentamientos entre el reformismo y el anticapitalismo más explícito, entre la cultura de la intervención directa y las formas más institucionales de participación política. Pero son procesos que despiertan esperanzas de un mundo mejor entre sectores amplios de la población.

Ha llegado la hora de poner en marcha este proceso en nuestro país. A pesar de la fragmentación de la Izquierda, del desencanto y de la desmovilización social, el potencial democrático de nuestra sociedad sigue siendo enorme. Debajo de la cáscara institucional y de la cultura política oficial, de la corrupción y la manipulación informativa, existen amplios espacios en los que la solidaridad, los valores de justicia social, de igualdad de género, de honestidad y transparencia siguen siendo innegociables. Muchas personas que pueblan estos espacios realmente creen que es necesario construir un orden social y económico más justo, una civilización más pacífica y cooperativa en el planeta, un sistema de trabajo que dignifique a las personas y no que las destruya. Creen que el colapso ambiental se tiene que abordar de una forma distinta a la que dictan las leyes del interés y de la rentabilidad privadas, que es posible construir una sociedad más igualitaria entre hombres y mujeres. En ellos y en ellas late la convicción de que es necesario crear una sociedad distinta a la capitalista.

El momento es propicio para dar un paso así. El modelo económico y productivo español inaugurado hace varias décadas ha tocado fondo. El paro va a aumentar por tercera vez hasta rozar el 20% de la población activa a pesar de las sucesivas reformas laborales. Es un modelo productivo incompatible con los objetivos que se ha marcado la humanidad para afrontar el cambio climático, con cualquier forma avanzada de justicia social, con la dignificación trabajo y la eliminación de la dominación del hombre sobre la mujer. Su cultura política, fuertemente bipartidista, alimenta la corrupción y el cohecho. Su modelo económico, basado en la renta financiera e inmobiliaria, nutre el poder de la banca frente al resto de la sociedad, fomenta la cultura del dinero fácil frente al trabajo productivo, la especulación frente al esfuerzo reconocido.

Nos corresponde iniciar un proceso amplio y capital que permita darle a este deseo y a esta necesidad de cambio una expresión política, cultural y organizativa. Los y las firmantes de este llamamiento nos comprometemos a trabajar para que todas las personas, organizaciones y grupos activos que nos reclamamos de la Izquierda empecemos a converger en un espacio común de deliberación y aprendizaje colectivo. Nos comprometemos a reunirnos a nivel de barrio, de centro de trabajo, de ciudad, de comarca y mancomunidad, de comunidad autónoma, nacionalidad histórica y también a nivel de todo el Estado. Nos comprometemos a formar foros y mesas territoriales, foros temáticos y sectoriales para la refundación de la Izquierda, espacios en los que pretendemos ponernos de acuerdo sobre cómo abordar los grandes y los pequeños problemas que nos afectan, para intentar solucionarlos e ir definiendo un nuevo proyecto político de tipo federal, republicano, feminista y socialista. Estos espacios tienen que ser plurales, pero tienen que comprometerse con un proyecto solidario en todo el Estado, ser algo más que la suma de organizaciones, de núcleos e iniciativas ya existentes. Tienen que aunar y aprovechar los esfuerzos del pasado, pero también tienen que fomentar las iniciativas innovadoras.

Nuestro objetivo es crear espacios de participación ciudadana dentro y fuera del trabajo, núcleos de poder organizado para que las personas puedan trasladar directamente sus necesidades a las instituciones, a los medios de comunicación, a los centros del poder político local, autonómico y estatal. Nuestro objetivo es mostrarle a toda la sociedad, que es posible y más efectivo abordar los problemas de forma cooperativa, que no es necesario hacerlo compitiendo y atomizándonos. Nuestro objetivo es que la ciudadanía le arranque espacios a los intereses corruptos y endogámicos, a la lógica insaciable del capital, a los intereses de las empresas multinacionales. Nuestro objetivo es superar las distintas jerarquías que aquejan hoy la sociedad, incluidas las jerarquías de género sobre las que se sustenta la violencia machista.

Nos proponemos hacerlo utilizando medios democráticos, denunciando y elaborando soluciones alternativas, creando una nueva cultura republicana en la que lo de todos y lo de todas esté por encima de los intereses excluyentes. Queremos que la ciudadanía participe activamente en este proceso abriendo la perspectiva de una sociedad distinta, más justa y sostenible para nosotras y nosotros así como también para las generaciones futuras, una sociedad en la que realmente se cumplan y hagan cumplir los derechos humanos, incluidos los derechos sociales, para todas y todos los habitantes del planeta. Nuestro objetivo, en definitiva, es que nuestra generación vaya construyendo una sociedad mucho más justa, solidaria y sostenible, una sociedad socialista para el siglo XXI.

Madrid, otoño de 2009

Secretaría Federal de Refundación de Izquierda Unida

Las adhesiones pueden enviarse a: refundacion.social@izquierda-unida.es

26.10.09

ESTRENO EN MADRID DOCUMENTAL "SEPTIEMBRE DEL 75"

La película Septiembre del 75 de Adolfo Dufour, sobre los Consejos de Guerra sumarísimos de septiembre del 75, los últimos fusilamientos del franquismo y la lucha de Flor Baena, hermana de Xose Humberto Baena Alonso, por conseguir la nulidad de dichos Consejos de Guerra, se estrenará en Madrid:

EL DÍA 6 DE NOVIEMBRE, EN EL PEQUEÑO CINE ESTUDIO MAGALLANES de Madrid.
C/Magallanes, 1. Tfno:
91 447 29 20.


El tiempo de permanencia en cartel no está cerrado, y dependerá de la respuesta del público.
El documental es excelente. Os lo recomendamos.
"Septiembre del 75" Trailer

Como Llegar:


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21.10.09

A las Juventudes Socialistas de Avilés

ALEJANDRO CUELI
ENLACE EN AVILÉS DEL COLECTIVO CÍVICO «A PIE DE BARRIO»

Con estupor y cierta mala leche terminó un servidor de leer la entrevista sobre el «botellón» realizada al presidente de las Juventudes Socialistas de Avilés, Sergio Sanzo. La entrevista se le realiza precisamente por ejercer ese cargo, por lo que antes de leer el texto uno ya se hace ciertas conjeturas al respecto: se le presuponen un mínimo de conocimientos para hablar de la materia en cuestión, se le atribuyen una serie de cualidades y, sobre todo, cierta cordura en el discurso. Pero lejos de la realidad, la entrevista (o más bien las respuestas) no hay por dónde cogerla.

El señor Sanzo, de un plumazo, se carga todas las políticas de salud y prevención de drogas, demuestra no leer la prensa (ni nada de literatura a este respecto) por ejemplo cuando dice que la ley asturiana que regula la edad legal para el consumo de alcohol es acertada y debería extenderse por todo el país. Este chico no sabe que Asturias es la única comunidad que aún no ha revisado esta ley; el resto del país ha subido la edad mínima de consumo de alcohol a los 18 años y no por ser más conservadores que nosotros, sino porque está demostrado desde el ámbito de la salud (entre otros muchos razonamientos) que el consumo de alcohol en personas aún en desarrollo puede causar, y de hecho causa, daños irreparables. Tienen todavía más gracia estas declaraciones cuando el propio fiscal antidroga de Asturias, el señor Perals, ha instado ya varias veces al Parlamento asturiano a revisar esta ley por su incongruencia con las políticas de prevención y promoción de la salud.

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Insiste además el señor Sanzo durante toda la entrevista en razonamientos vulgares y faltos de contenido. Si de verdad queremos abordar el asunto del «botellón» primero deberíamos saber cuántos elementos de análisis están implicados. Por mencionar uno: hablemos de las políticas de juventud. Y puesto que este chico es el presidente de unas juventudes de un partido político debería saber algo al respecto. Podemos mencionar cómo la ausencia de alternativas de ocio al «botellón» brillan por su ausencia, salvando experiencias puntuales que él mismo reconoce que no son la solución global a este problema. Hablemos de cómo durante las noches de los fines de semana la oferta mayoritaria es la hostelería privada. Hablemos de que el único lugar gratuito de encuentro que tienen los jóvenes para poder reunirse, charlar y ligar son los parques de las ciudades. De cómo los jóvenes ven que sus padres hacen exactamente lo mismo, con más recursos y por tanto de forma más discreta, que ellos mismos sin que nadie les critique. Hablemos de a qué precios están los conciertos de música (aplaudamos por ejemplo al Ayuntamiento de Llanes en su apuesta con «Llanes al Cubo»), las obras de teatro o los cines. Hablemos, señor Sanzo, de la auténtica situación de los jóvenes: del trabajo (el 90% de los contratos que se firman en España son temporales y más del 60% de los trabajadores cobra menos de 1.000 euros), de la vivienda, de la educación (España es, de los países de la UE, el 15.º que menos invierte en educación respecto a su PIB), hablemos de las políticas de educación para la salud (de aplicación voluntaria y altruista en los colegios e institutos por parte de los equipos docentes), hablemos de la carga mediática e institucional que se hace contra los jóvenes, tildándolos permanentemente de vagos, borrachos y maleantes (véase el ejemplo de Pozuelo y toda la respuesta posterior en los medios). Hablemos, señor Sanzo, del presupuesto que destinan los ayuntamientos para políticas de juventud. Lástima verle salir en los medios para apoyar el «botellón» y no para hablar de estas otras cosas.

No se trata de discutir si el «botellón» es bueno o es malo, se trata de analizar por qué surge y cómo desde el ámbito institucional, con el apoyo de la comunidad, podríamos elevar propuestas que contrarresten esta situación. Debemos rompernos los cuernos poniendo soluciones y no quedarnos en el absurdo y patético debate de si los jóvenes pueden o no hacer «botellón». Lo seguirán haciendo, primero, porque el alcohol es la droga (dura) más extendida y aceptada en España, lo seguirán haciendo porque en la balanza de las opciones del ¿qué hago esta noche? la más accesible siempre será ésta, porque mientras ocupemos el tiempo en ver «qué hacemos con los jóvenes» no lo ocuparemos en analizar «a qué tienen derecho los jóvenes» (y aquí no pondría en primer lugar el alcohol; vivienda, trabajo, educación etcétera, seguro que sí). Porque en definitiva, señor Sanzo, de lo que se trata es de que esta generación y las futuras sean «diferentes» a las que nos precedieron y reivindicando los mismos errores que cometieron otros no vamos por buen camino.

18.10.09

Cayo Lara (IU) critica que se ilegalicen las ideas

El contrapunto de las formaciones españolas la ofreció ayer el coordinador federal de IU, Cayo Lara, quien criticó la detención del principal interlocutor de la izquierda abertzale, Arnaldo Otegi, e insistió en que no comparte «que se ilegalicen las ideas».

En una entrevista concedida a Radio Euskadi, el máximo dirigente de Izquierda Unida argumentó que no se puede perpetuar a la izquierda abertzale en una rueda de procesos ilegalizadores, y señaló que «no se ha ilegalizado en este país a quienes defendieron que nuestros soldados debían ir a matar gente a Irak».

El dirigente de IU se mostró convencido de que «una gran parte» de quienes ayer respaldaron a las organizaciones de la izquierda abertzale «no es gente que está por la violencia, ni por resolver los problemas matando a otras personas». «Creo que a esta gente hay que darle margen suficiente, no se les puede estar ilegalizando de esta manera, porque así no se avanza en la solución del problema de la violencia», enfatizó.

También consideró Lara que «no está suficientemente claro» qué se perseguía en la supuesta reunión en la que fue detenido Otegi junto a otros militantes independentistas, por lo que cuestionó el contenido del auto de Garzón.

«Quizá -apuntó Cayo Lara-, el camino que querían coger es el de trabajar para conseguir que ETA se acabe definitivamente. Yo me quedo con la duda razonable», apostilló el máximo mandatario de IU, tras criticar la persecución de ideas.

GARA

9.10.09

Cuaderno de crisis/10

Albert Recio

IMPUESTOS

I

Como otros muchos elementos económicos, los impuestos juegan papeles muy diversos. En las sociedades antiguas casi siempre se limitaban a constituir una forma de extracción del excedente en beneficio de los detentadores del poder político. A medida que las luchas democráticas impusieron cambios en el funcionamiento del Estado y se ampliaron derechos sociales, el papel de los impuestos se hizo más complejo. Bajo ciertas condiciones, constituyen uno de los mecanismos que ayudan a garantizar la consecución de logros sociales importantes. Por ello cualquier discusión sobre impuestos debe analizar esta complejidad de determinantes y debe considerarla en relación al modelo social en el que se insertan los impuestos.

Hay diferentes formas de abordar la cuestión. La más usual entre la izquierda es la de considerar su influencia sobre la distribución de la renta. ¿Quién paga y qué efectos tienen sobre las desigualdades sociales? La primera pregunta es más fácil de analizar que la segunda, pues basta estudiar el origen de las rentas que sostienen impuestos para tener una visión aproximada de cómo se reparte el esfuerzo fiscal. La segunda es más compleja porque el efecto final depende no sólo de la estructura impositiva sino del tipo de gastos a los que se dedican los ingresos obtenidos con los mismos. Un análisis del presupuesto da bastantes pistas en el trazo grueso, pero la enorme variedad de gastos en los que incurren los estados modernos hace a veces difícil un diagnóstico certero. Por poner un ejemplo, el gasto educativo ha sido casi siempre presentado como un factor promotor de igualdad social, pero la existencia del doble circuito escolar (público-privado/concertado) y el peso del gasto en educación superior obligan a analizar con más detalle si los que reciben más recursos educativos son los pobres o los ricos.

Limitándonos sólo a la cuestión de ingresos resulta evidente que un sistema puede ser más o menos regresivo en función del modelo impositivo que aplica: mayor o menor peso de los impuestos directos, progresividad de los mismos, capacidad de imposición de determinadas rentas (peso de la economía sumergida, de la evasión fiscal), estructura de los impuestos sobre el consumo (gravando proporcionalmente más o menos a los productos de primera necesidad o a los bienes de lujo). El análisis del sistema impositivo español muestra que éste es enormemente inicuo. Las sucesivas reformas fiscales (incluidas las autonómicas) han reducido el peso de los impuestos directos, han reducido su progresividad, han eliminado o minimizado la tributación sobre rentas no ganadas (patrimonio, sucesiones, donaciones) y han generado un diferente tratamiento fiscal a las rentas del capital y del trabajo. Hoy sabemos que el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas es prácticamente un impuesto sobre las rentas salariales.

Esta enorme iniquidad fiscal ha sido denunciada insistentemente y exige por sí sola una reforma en profundidad. Pero quedarse sólo en los efectos regresivos de la carga fiscal lleva al resultado paradójico de reforzar las tendencias al recorte de impuestos que precisamente han sido utilizadas con éxito por los representantes de los intereses capitalistas. Discutir de impuestos sólo en clave de reparto de la carga puede acabar por legitimar rebajas demagógicas que acaban favoreciendo a los sectores de rentas altas.
II

Hay otra forma de abordar la cuestión: considerar la relación entre los impuestos y el peso económico del presupuesto (habitualmente medido como porcentaje del PIB). A menudo se pasa por alto que la alternativa a la provisión de bienes y servicios por el mercado es la provisión pública. Y que cuando se gravan impuestos y éstos sirven para financiar servicios públicos estamos cambiando la provisión vía mercado (en la que lo crucial es la cantidad de recursos económicos que cada uno tiene) por la provisión a través del sector público (en la que la provisión depende de la forma como se distribuyen los derechos de acceso). De la misma forma que en una economía de mercado sólo reciben rentas aquellas personas que consiguen vender algo (la mayoría su fuerza de trabajo, una dotación que tenemos todos los humanos pero para la que cuesta encontrar un precio de compra razonable), el acceso a rentas monetarias públicas depende de nuevo de las particulares normas definidas por las políticas públicas. Como regla general, podemos observar que en los países con mayor carga impositiva (especialmente en el caso de los países nórdicos) el mercado tiene un papel menor en la provisión de servicios y rentas, y se dan niveles mayores de bienestar (de acuerdo con un amplio abanico de indicadores) y menores de desigualdad.

También un repaso a nuestra historia reciente indica que el aumento de impuestos es una vía para mejorar el bienestar. La economía política del franquismo tenía entre sus características una baja fiscalidad. La contrapartida era una casi nula provisión de bienes públicos. Llevo treinta y cinco años residiendo en un barrio obrero de la ciudad de Barcelona. Y recuerdo bien cuál era el nivel de dotaciones de la época: calles sin asfaltar, inexistencia de zonas verdes, de institutos (en un distrito de unas 200.000 personas), de un solo ambulatorio, de transporte público.... Coincido con la opinión de la mayoría de mis vecinos y vecinas de que desde el punto de vista urbanístico nuestra historia colectiva ha sido un éxito. Sin duda un factor crucial lo ha constituido la persistente lucha reivindicativa, el protagonismo de la gente, pero esa lucha no habría tenido ninguna posibilidad de victoria si no se hubiera dado en un contexto de expansión de la recaudación fiscal propiciada por las reformas iniciadas a finales de la década de los setenta. La historia de Nou Barris no es distinta de la mayoría del resto de poblaciones del país. Nuestra queja sigue siendo no menos sino más servicios y provisiones públicas, y éstas se sostienen con políticas adecuadas tanto de gasto como de ingresos.

De esta segunda perspectiva se extrae una respuesta diferente. No sólo hacen falta impuestos más justos, también es crucial un aumento general de la imposición que reduzca el nivel de mercantilización de la economía y permita reforzar la provisión de políticas públicas y de medidas redistributivas. El argumento, en mi opinión miope, en contra de estas políticas es que los mayores impuestos reducen el nivel de compra de los sectores sociales más débiles. Pero esto sólo ocurre si la subida no trae asociada una ampliación de rentas sociales (en dinero o en especie). De hecho, en alguno de los países que muestran menores niveles de desigualdad social, especialmente Dinamarca, el nivel de desigualdades en la distribución primaria de ingresos es parecido al español (en gran parte debido al empleo masivo de mujeres a tiempo parcial) y, a pesar de ser un país en el que los impuestos indirectos son elevados, su nivel final de desigualdad (y de pobreza) es sustancialmente inferior al nuestro. No pretendo defender el modelo danés, simplemente subrayar que si el objetivo es reducir las desigualdades lo crucial es la combinación adecuada entre ingresos y gastos públicos y, en general, cuando mayores son los primeros mayor es el espacio de maniobra para gastos sociales.

Hay una cuestión adicional a considerar al respecto. La desmercantilización no sólo es necesaria para reducir las desigualdades y proveer de servicios. También lo es para promover una restructuración ecológica de la producción y el consumo. Reducir las pulsiones consumistas y generar una sociedad más creativa depende también de cambiar las formas de provisión de necesidades y ello suele requerir casi siempre importantes recursos públicos, por ejemplo para cambiar el modelo de transporte o el modelo de ocio.

Pagar más impuestos sin duda no resuelve las cuestiones. Si van en beneficio de unas pocas élites (como pasó en el “Ancien Regime”) o se emplean prioritariamente en actividades antisociales (como es el caso de los países que optan por políticas militaristas, como EEUU) el resultado social es un desastre. Pero la única posibilidad de reforzar políticas públicas justas y eficientes es aumentando su papel en la distribución de la renta. Por ello resulta de una miopía extrema que sectores de la izquierda se limiten a criticar la (indudable) iniquidad de nuestro sistema fiscal y abandonen un discurso necesario en defensa de “más y mejores impuestos”. Sin duda, la otra parte de esta política es la defensa de programas de gasto con sentido social.

III

Los impuestos juegan un tercer papel. Al encarecer ciertas rentas y productos afectan al funcionamiento del mercado. Por ello la tercera cuestión que hay que plantearse es, especialmente en el caso de los impuestos indirectos, dónde deben colocarse para mejorar la eficiencia social.

Por ahí va, en parte, la propuesta de impuestos ecológicos diseñada para penalizar y encarecer el uso de determinados bienes o procesos (aunque en algunos casos un impuesto ecológico desanimara realmente la compra de un determinado producto tendría un efecto recaudatorio inapreciable). Y también ha justificado en muchos países el elevado gravamen a productos como el alcohol, el tabaco o la gasolina (sin que haya desanimado su consumo masivo). En esto, España es también uno de los países europeos con un nivel más bajo de gravamen, lo que en definitiva se traduce en una promoción del transporte privado en relación al colectivo. Si los impuestos influyen sobre los precios, es posible introducir algún tipo de progresividad mediante cuotas diferentes a productos de lujo. O gravar más aquellos productos cuyo consumo y producción tiene importantes costes sociales para el conjunto de la sociedad. En una estrategia fiscal de conjunto ésta es otra vía a desarrollar.

IV

En resumen, hay que estar a favor de una reforma impositiva que aumente el peso del sector público, mejore la equidad en la contribución y grave más que proporcionalmente actividades de lujo o con un elevado coste social. La contrapartida de esta estrategia de aumento de impuestos es el desarrollo de políticas sociales, tanto de renta como de servicios. Considero que los discursos desde la izquierda que no contemplan estas cuestiones en conjunto carecen de una visión estratégica adecuada. Cuando el acento se pone sólo en la injusticia del modelo, se acaba por abonar la vieja ideología de la derecha de cuanto menos impuestos mejor. En un momento donde es obvio que resulta esencial la expansión de lo público, por razones sociales y ecológicas, sólo me parece aceptable un discurso que plantee la equidad en un contexto de expansión de la fiscalidad. Y que se comprometa con un modelo de gasto público socialmente eficiente.

No creo que la actual propuesta de aumento de impuestos cumpla estas condiciones (ni por lo que he podido leer la respuesta de Izquierda Unida, sólo centrada en mejorar la progresividad del IRPF). Sobre todo porque se plantea no como una oportunidad para ampliar el espacio público e introducir políticas sociales más ambiciosas, sino como una mera necesidad para recuperar la recaudación perdida con la crisis y el derrumbe de la economía del ladrillo y el cemento. Lejos de presentar un aumento de impuestos como una vía para cambiar el modelo, se legitima sólo como una necesidad eventual para cubrir los gastos. En gran medida es deudora de las imposiciones del Plan de Estabilidad de la Unión Europea, obsesionada en frenar el crecimiento de lo público. Seguramente lo racional en el contexto actual es permitir un mayor endeudamiento público a corto plazo. La obsesión por cerrar cuanto antes el déficit puede significar lo contrario de lo que se pretende: frenar la inversión pública y todas las políticas que deben acompañar la difícil reestructuración de nuestro sistema productivo. Un error que ya tiene precedentes históricos, como el del primer mandato de Roosevelt, donde también se combinaron planes expansivos y aumentos de impuestos (por desgracia tuvo que ser la guerra la que facilitó un cambio de enfoque).

La timidez en la política fiscal no sólo nace de la ortodoxia del presupuesto equilibrado. Nace del miedo a soliviantar al capital, a generar migraciones masivas de inversores, a ser castigados por los prestamistas internacionales. En suma, por la incapacidad de cortar con las reglas del juego que han llevado a esta situación, de introducir reformas que reviertan el peso excesivo que ha alcanzado el sector financiero y la capacidad desestabilizadora que genera la libre circulación de capitales. Defender más y mejores impuestos lleva también a plantearse la necesidad de transformación a fondo del sistema financiero. Algo que por ahora ningún gobernante se ha atrevido a proponer en serio. Por ello, una izquierda que se precie tiene que tener el valor de plantear la necesidad de un salto fiscal: para reducir el peso excesivo del mercado y posibilitar políticas sociales y cambios en el consumo y la producción como los que exige el marasmo social y ecológico en el que estamos inmersos.

2.10.09

¿Somos tontos?

Son los pasos de cebra anti-ecológicos? Piensen en ello. El momento en el que ponemos en movimiento el coche es uno de los que más combustible necesita, puesto que el motor ha de esforzarse sobremanera para que todo el peso de nuestro vehículo comience a desplazarse. Por eso consume tanto la conducción en ciudad (el doble que en carretera). Es física básica. Cada ciclo de parada-arranque supone un generoso trago al depósito y una copiosa emisión de gases a la atmósfera. Cada vez que nos detenemos en un paso de cebra para permitir que un peatón cambie de acera, estamos disparando la tasa de contaminación, acortando la vida del planeta. Entonces, ¿conviene que eliminemos los pasos de cebra? ¿A qué esperan los grupos ecologistas para lanzar campañas contra las rayas blancas (sobre el asfalto)?

Afortunadamente, los colectivos que se dedican a la defensa del medio ambiente, al menos aquellos que conozco de cerca, son más sensatos que todo eso. Seguramente nos dirían que eliminar los pasos de cebra es una soberana estupidez y que la solución pasa por reducir, si no eliminar, el tráfico en las ciudades; convertir nuestras urbes en zonas mayoritariamente peatonales, paraíso de bicicletas, tranvías y vagones de metro. Todo ello perfectamente sincronizado. Es lo razonable, ¿verdad?

Pero volvamos al principio. ¿Son las bolsas de plástico anti-ecológicas? Claro que sí. Cada una emite unos cuatro gramos de CO2 en su fabricación, tarda alrededor de cien años en descomponerse, y tan sólo el 10% de ellas se recicla. En realidad, nuestra sociedad es el Nirvana del plástico; lo ves por doquier, mires a donde mires, riéndose de ti. ¿Solución? Veamos, conviene no caer de nuevo en la idiotez del paso de cebra. Siguiendo el razonamiento lógico de los ecologistas, apostemos por un consumo responsable, renunciemos al modelo derrochador, digamos «no» al dispendio insensato y así gastaremos no menos plástico, sino menos de todo. Ya lo dijo el sabio, «no es más rico quien más tiene, sino quien menos necesita».

Pues tampoco. La solución correcta es eliminar las bolsas de la compra de usar y tirar. El Estado español determina su desaparición antes de fin de 2010 y las grandes superficies se frotan las manos mientras aplauden con las orejas. Lo peor es que nos toman por tontos. Y acaso lo seamos. Piensen en ello.

Anjel Ordóñez Periodista

1.10.09

MARCHA POR LA CONSERVACIÓN DE LA RUTA DEL ALBA (Sobrescobiu)

DÍA 18 de octubre, domingo.

LUGAR de ENCUENTRO. Aparcamiento de Sotu Agues

HORA 11:00 horas

RECORRIDO Sotu Agues - la Cruz de los Ríos. Ida y vuelta en total 15 km, dificultad baja

Marcha reivindicativa para manifestar nuestra oposición al proyecto de hormigonado de la senda de la Ruta del Alba, Monumento Natural, dentro del Parque Natural de Redes.

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La ruta es de dificultad baja, apta para todas las personas y edades, con posibilidad de acortar el recorrido quienes lo deseen, quedándose en la Vega (área recreativa), justo antes del tramo final algo más dificultoso que atraviesa la Foz de Llaímo.

Se aconseja llevar calzado cómodo, que no sea a estrenar, mejor bota tipo montaña. Comida (se llega al punto de destino a las 13:30 horas), una prenda para el agua por si llueve, y un espíritu lúdico. No es una competición, sino un paseo saludable. Hay agua a mitad de camino, se aconseja llevar algún recipiente.

También es apta y recomendable, en un tramo de 6 km Sotu-La Vega, para bicicleta.

24.9.09

27 de septiembre de 1975. Entrevista con Manuel Blanco Chivite

“En un sistema dictatorial todo el mundo sabe que, llegado el caso, va a ser juzgado con criterios políticos, no jurídicos. Uno está perfectamente mentalizado al respecto ya que su lucha, precisamente, es por eso y contra eso”

Hablar con Manuel, siempre es adentrarse en un pasaje dialéctico y seductor, destripar el escenario político siempre es una sorpresa por su capacidad de análisis y la claridad de ideas, desde la necesaria radicalidad del pensamiento, sabe mantener su fina ironía que no pierde con el paso del tiempo, algo normal en un militante a contracorriente y letrado en novela negra, inmerso entre libros y ediciones (1)

Nacido en Donostia. Condenado a muerte bajo el franquismo en 1975, pena que le fue conmutada por 30 años. Hablamos con él cuando se cumplen 34 años de la última borrachera de sangre del franquismo.

LQSomos - En los años 70 empiezan a producirse movilizaciones populares por todo el estado español de protesta, desconocidas hasta entonces ¿tenía el franquismo sus días contados?

Manuel Blanco Chivite.- Según y cómo. Seguía siendo un régimen sólido, pero con problemas graves de crisis económica, agravada por una situación prolongada de dictadura política ya en fase de desgaste. Necesitaba evolucionar y el conjunto del franquismo lo sabía y lo deseaba; se trataba de perfilar el cómo. La base social de esta evolución estaba creada, las nuevas clases medias profesionales urbanas y sectores de una pujante aristocracia obrera, que aspiraban a su cuota de poder de gestión en un régimen democrático de corte occidental. Al mismo tiempo, durante estos años, surgió con fuerza una nueva izquierda, más o menos revolucionaria, a la izquierda de las siglas tradicionales de la II República volcada a un activismo y agitación que presionaba hacia cambios democráticos de gran calado.

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LQSomos - A muchos hoy les puede sorprender, pero en el 75 se paseaban banderas republicanas en las movilizaciones ¿Por qué se freno en seco las aspiraciones a la III República en la transición?

M.B.Ch.- En función de los pactos de esa misma transición. Pactos laboriosos que venían fraguándose desde mediados de los sesenta y que eclosionaron tras la muerte del dictador. Esos pactos excluían la República y cualquier otro modelo económico que no fuese el capitalismo. En eso coincidieron franquismo renovado y antifranquismo dispuesto a formar parte del club de los vencedores (PSOE, PCE, PNV, CiU…), y a aislar y criminalizar todo lo que se situase a su izquierda y enarbolase las consignas republicanas.

LQSomos - ¿Que se siente al haber sido juzgado y acusado sin pruebas, sin garantías de defensa, sin equidad? (2)

M.B.Ch.- En un sistema dictatorial todo el mundo sabe que, llegado el caso, va a ser juzgado con criterios políticos, no jurídicos. Uno está perfectamente mentalizado al respecto ya que su lucha, precisamente, es por eso y contra eso. Todo el sistema judicial de la dictadura era pura corrupción y los jueces la hez de esta corrupción, vulgares delincuentes con toga, con alguna, contadísima, honrada excepción, como el fallecido Joaquín Navarro, por ejemplo y quizás algún otro…

portada_019_2009LQSomos - En las detenciones, hubo torturas salvajes y malos tratos constantes por parte de la policía. Pero llegó la transición con la esperada “democracia” y esos “torturadores” siguieron en sus puestos, algunos incluso fueron promocionados ¿Cómo se entiende esto en una democracia?

M.B.Ch.- En una democracia con raíces históricas y cierta autenticidad eso sería así, en efecto, pero en el caso español, la democracia llegó con un pacto en el que quienes habían ganado la guerra impusieron sus condiciones que fueron aceptadas. Nada se tocó, a nadie se le removió la silla y, en efecto, muchos criminales, con uniforme o sin uniforme, con toga o sin ella, fueron premiados y promocionados.

LQSomos - ¿Qué recuerdos se mantienen de esas últimas horas con los condenados a muerte antes de los fusilamientos?

M.B.Ch Podría deciros, para simplificar, que uno se acuerda de todo o, al menos, de casi todo: las horas en la celda del CPB, la oscuridad de la galería y de la propia celda que carecía de luz, las sombras de los funcionarios, la conducción hasta la galería de servicios donde se nos comunicó la conmutación de la pena de muerte a unos y que serían fusilados a otros… Durante los últimos días, ni siquiera pudimos vernos todos los condenados a muerte, encerrados cada uno en su celda y saliendo al patio veinte minutos al día, por separado.

LQSomos - Por si había alguna duda, los sumarios del 27 de septiembre de 1975 demostraron la naturaleza sangrienta y criminal del franquismo ¿Por qué se sigue ignorando en 2009?

M.B.Ch.- Aquellos consejos de guerra, para un país que cierra sus heridas sin curarlas y en el que los criminales de Estado siguen recompensados, todavía están muy cercanos; supongo que buena parte de los delincuentes uniformados que los componían viven todavía. Además y sobre todo, el protagonismo del ejército en los asesinatos del 27 de septiembre de 1975 fue total y ese ejército, mejor pagado y armado y formando parte de la OTAN en misiones de ocupación de países extranjeros, es el mismo de hoy. Para ellos es un mal recuerdo, un recuerdo que les desenmascara. Estamos ante una ignorancia políticamente interesada.

LQSomos - En junio de este año se ha vuelto a dar “borrón” a aquellos sumarios, con la respuesta de la Comisión de Evaluación de la Ley de la Memoria, ante las peticiones de la familia de José Luis Sánchez-Bravo Solla. En la mayor parte del mundo ser luchador antifascista es un honor reconocido ¿no es vergonzoso lo de España?

M.B.Ch.- ¿Qué queréis que os diga? ¿Vergonzoso? Yo lo veo lógico. Unos son los sucesores directos de la dictadura, hoy reconvertida en Monarquía constitucional (de la constitución del 78); otros, los que han pactado con ellos a cambio de gestionar el cotarro con derecho a enriquecerse y a favor de los intereses que sostuvieron la dictadura. De hecho, ya funcionan como un partido único en Euskadi…

LQSomos - Han pasado 34 años de la muerte en la cama del dictador, todavía no se ha condenado la ilegitimidad del franquismo y sus consecuencias penales, entre otras cosas ¿es necesaria una Ley de la Memoria?

M.B.Ch.- A estas alturas, tal ley, por necesaria que sea, no sería demasiado relevante. Pero aun así, no llegará. Los intereses nacional-españoles que encarnan el PP-PSOE no están por la labor. La monarquía está asentada, pero no tanto como para enfrentar una auténtica Ley de la Memoria o una condena pormenorizada de la dictadura… tirar de ese hilo es demasiado para ellos… quizás dentro de otros cuarenta años o cincuenta o sesenta…
En un seminario de la universidad…

LQSomos - La democracia que tenemos, guste más o menos, es fruto de aquellas luchas que forzaron un cambio ¿La concebís como una conquista? O ¿es una derrota?

M.B.Ch.- Ni lo uno, ni lo otro. No me parece adecuada la clasificación binaria de las cosas. Posiblemente, los franquistas cedieron más de lo que hubiesen deseado (eso explica en última instancia el parón que significó el amago golpista del 23 de febrero de 1981) y los sectores más combativos del campo antifascista se sintieron decepcionados. Pero lo que resultó fue un equilibrio más o menos estable entre franquismo y antifranquismo conciliador, en función de intereses políticos y económicos. La perspectiva de tocar poder y dinero resultó muy sugestiva para el PSOE, el PCE y los nacionalismos democrático-burgueses y tal es lo que ofrecía y necesitaba el franquismo reciclado. La reconversión industrial y bancaria con sus tres millones de parados fue cosa del PSOE de González, así como el GAL y la normalización de la tortura como oficialmente inexistente. Las clases medias urbanas, como he dicho antes, y la aristocracia obrera aportó la base social al proyecto de transición. En todo ello, algo se ganó y mucho, quizás demasiado, quedó por ganarse. Ahí hay mucha tarea para las nuevas generaciones; ellas tienen la palabra, la decisión y la acción.

LQSomos - En ciudades como Madrid, tras el derribo de la cárcel de Carabanchel ¿no apreciáis que están muy interesados en borrar muchas cosas?

M.B.Ch.- Creo que estamos ante lo más de lo mismo. Borremos símbolos que son testigos de una época ya molesta para todos (para todos, es decir, para PP-PSOE) y hagamos negocios con el terrenito…

LQSomos - Por cierto, de la cárcel de Carabanchel, al final nadie vio las Celdas de Prevención Bajas “CPB” (3), nadie habla de ellas. Por qué existir… ¿existieron?

M.B.C.h.- Como decía cierto autor francés: “Guatemala no existe; lo se porque yo he estado allí.”

LQSomos - Lucha directa contra el franquismo, clandestinidad, detenciones, torturas, cárcel… Después de haber vivido todo eso, cuando uno ve la situación actual, donde se han quedado los compromisos, como son las movilizaciones, el “politiqueo” ¿Vale la pena? ¿Hay que seguir?

M.B.Ch.- ¿Vale la pena? Hace tiempo una periodista me planteó lo mismo. Si fuese ministro, le respondí, ¿me harías la misma pregunta? Es una cuestión que tiene que ver con la vida que uno ha elegido. El otro día le pregunté lo mismo a un tipo que llevaba cuarenta años en un trabajo que no le gusta demasiado, un tipo que jamás ha arriesgado nada, olvidando que sin riesgo no hay libertad, pagando todos los impuestos y todas las multas y saludando emocionado a cada cámara de videovigilancia… ¿vale la pena?

LQSomos - Septiembre del 75, septiembre del 2009 ¿queremos República? ¿Qué Republica queremos?

M.B.Ch.- Yo sí. La cuestión es: ¿cuántos somos?, ¿qué riesgos asumimos para ser un poco más libres?, ¿seguiremos manteniendo los dogmas de nuestros abuelos y cada cual seguirá creyéndose el ombligo de la historia destinado a dictar la verdad a los demás?...

Manuel Blanco Chivite en LQSomos

Unanimidad en el gobierno sobre las penas de muerte

Notas:

1.- Desde la cárcel de Córdoba, en 1977 publico su primer libro “Notas de prisión”. Liberado en noviembre del 77, siguió con su militancia y su profesión de periodista y escritor colaborando en “La gaceta del norte”, en el clausurado “Egin”, en “Interviú” o “Primera plana” donde trabajo con Manuel Vazquez Montalbán… en 1989 publico “De matar y de morir”, en el 91 “Ciudad sangrienta” y “Operación Mendi”, en 1992 publicó “Manuel Vázquez Montalbán & José Carvalho” un ensayo que en su primera parte es una larga conversación con el biografiado. Después vendría una larga y prolífica lista de publicaciones: Diario de Etiopía, Ciudad sangrienta, Los comunicados del Lobo, Trío de negras… y su nueva etapa como editor al frente de ediciones VOSA, y a día de hoy con “El garaje ediciones”. Es escritor de diversos géneros como novela policíaca y erótica, libros de viajes, biografías, ensayos literarios, colecciones de aforismos...

2.- “El que suscribe no puede por menos que constatar una vez más que los derechos elementales de la defensa, es decir, el derecho que tiene el acusado a ser juzgado con equidad… han sido menospreciados en España de la manera mas grosera. El proceso de los cinco militantes del FRAP ha constituido un simulacro…”
Del informe de Christian Grobet, miembro de la Liga Internacional de los Derechos del Hombre y asistente a los Consejos de Guerra.

3.- Celdas de Prevención Bajas (CPB), Instituciones Penitenciarias no las ha reconocido nunca, con el derribo de la cárcel de Carabanchel se fue otra “mancha” negra de la represión. Muchos de los detenidos pasaron 40 días y 40 noches, incomunicados, en una soledad absoluta, entre cuatro paredes en donde sólo había un agujero en suelo (váter), un grifo y una botella de plástico de leche vacía que servía de cisterna para el váter y de vaso para beber…

…”No se han registrado todavía los nombres de los verdugos y carceleros en la lista de criminales, no se ha limpiado el buen nombre de las víctimas que desde las cárceles lucharon contra el fascismo y tantas murieron por ello. Siguen siendo criminales porque ningún gobierno de la Monarquía parlamentaria se ha atrevido a invalidar, por genocidas, las actuaciones gubernamentales de la dictadura franquista. Muchas y muchos tenemos todavía en nuestro cuerpo grabado las manifestaciones frente a la cárcel de Carabanchel exigiendo ¡Amnistía y libertad!...”
Beatriz Martínez Ramírez (septiembre 2008)

16.9.09

Cuaderno de crisis/ 9

Albert Recio

¿Pacto social?

I

Cada vez que tenemos para masivo surge un clamor a favor de un pacto social. La visión de la economía nacional como una especie de organismo colectivo constituye una representación cultural potente, reforzada cuando las cosas van realmente mal. Una visión socialmente aceptable porque se fundamenta en una cuestión esencial: la importancia de la cooperación social para alcanzar cualquier objetivo importante y, especialmente, cuando se trata de hacer frente a situaciones graves. Al fin y al cabo la concepción orgánica de la economía nacional no hace sino proyectar a una escala superior la cultura de la cooperación y el objetivo colectivo que cohesiona el funcionamiento cotidiano de todas las instituciones de menor nivel que organizan nuestra vida material y social. Familias, empresas, organizaciones sociales, clubs deportivos…desarrollan esta misma idea de interés colectivo que promueve la cooperación, aunque a menudo ello sirva también para esconder las desigualdades, jerarquías, conflictos de intereses que conforman su verdadera realidad.

La idea de una economía nacional tiene también su significado cuando se advierte que los estados nacionales son aún un espacio significativo de regulación de la actividad económica y laboral, donde persisten fuertes diferencias tanto en la regulación pública como en los modelos de especialización y organización productiva privada de cada país. Aunque el capitalismo es un sistema global, su realidad se manifiesta en un mundo caracterizado por fuertes desigualdades nacionales, no reducibles a un mero proceso de división mundial del trabajo decidido desde un centro mundial. Subsisten espacios de intervención nacional nada despreciables, que explican que países de parecido nivel de desarrollo (por ejemplo en términos de PIB per cápita) mantengan importantes diferencias en la distribución de la renta, el peso del sector público o el nivel de innovación tecno-productiva.

A la izquierda radical nunca le han gustado los pactos sociales. Su rechazo incluye razones estratégicas y tácticas. En el primer plano la cuestión crucial es la legitimación del sistema capitalista en general o de alguna de sus variantes particulares, lo que se supone impide desarrollar una conciencia social crítica. En el plano táctico, el contenido concreto de las concesiones. Esta fue por ejemplo la crítica que muchos realizamos a las políticas de pactos de la década de los ochenta, que coincidieron con la introducción del capitalismo neoliberal y conllevaron importantes concesiones en términos de salarios reales y derechos laborales. Pero sin negar que estos riesgos existen, no puede pasarse por alto que cualquier estrategia pacífica de transformación social incluye procesos sociales que de algún modo incluyen acuerdos sociales más o menos tácitos. La cuestión central es ver en que condiciones, bajo que supuestos, se realizan dichos acuerdos. En qué medida suponen mejoras sociales importantes y abren o cierran vías de transformación social.


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II

La paradoja del momento actual es que ha sido la CEOE la que ha renunciado a un pacto social. Creo que una vez más ha mostrado tener una estrategia mucho más definida que la de sus interlocutores (gobierno y sindicatos). Más allá de sus demandas maximalistas, los líderes empresariales tienen claro que poco pueden sacar de un pacto que sólo les reportaría mejoras menores (aunque no despreciables, como la rebaja de cuotas de la Seguridad Social) a cambio de dar alas a un Gobierno del que desconfían. A pesar de su vacuidad y de sus incoherencias, Rodríguez Zapatero sigue siendo demasiado estricto en no sobrepasar algunos límites que la patronal quiere superar. No hace falta pensar en una conspiración para entender que la patronal prefiere un gobierno de derecha dura y confía que el desgaste generado por el paro masivo acabará por desplazar del poder al PSOE. Pocos gobiernos en el mundo consiguen repetir en una situación de paro masivo y la experiencia española también apoya esta conjetura: Felipe González perdió las elecciones en 1996 cuando el país llevaba tres años de paro masivo, no en 1993 cuando era más agudo el debate sobre los GAL y la corrupción. Una victoria del PP quizás no traiga consigo todo el programa maximalista que ha lanzado la patronal. Pero puede conducir a la aprobación de muchas de las reformas del estilo de las propuestas en el manifiesto de los cien, que si tenemos que valorarlo por la machacona insistencia y la variedad de canales por los que se trata de propagar es, de forma aproximada, el programa de reformas que trataran de colar.

Por ello es tan necesario que quienes defienden otro pacto social, o quienes simplemente piensan que hay que acumular fuerzas sociales para resistir a esta ofensiva y tratar de empezar a cambiar la orientación esencial de la política económica, empiecen por desarrollar algunas ideas-fuerza y alguna explicación clara que permita ganar audiencia, generar respuestas y minar los argumentos neoliberales.

III

El debate sobre el pacto social puede ser útil si empezamos por formular la cuestión en términos de “¿para qué un pacto?”, cuya respuesta lógica es “para crear las bases de un modelo económico más sostenible, estable, justo”. Hay que esperar que la respuesta convencional sea la conocida salmodia de la competitividad. Sobre la misma, la derecha y los neoliberales han construido su canon de propuestas simples en forma de reducción de salarios, de derechos sociales, de impuestos. Hay en cambio más de una evidencia para mostrar que ha sido la continuidad en este modelo la que ha conducido a la situación actual.

Los datos están ahí y son fácilmente consultables en la página de Eurostat. España ha sido el país europeo que en la última década ha reducido más los costes de salarios unitarios (un 6,4% entre el año 2000 y el 2007, frente a una reducción en la UE-15 del 2,8%), Estamos también a la cola en gasto social, salario mínimo, etc. Y en cambio nuestra balanza comercial, la que sirve para medir la relación social con el exterior, no ha parado de empeorar (excepto en el último año, debido a la recesión). No parece que insistir en bajos salarios y bajos costes sociales sea una vía útil ni siquiera para los planteamientos convencionales de la competitividad.

La razón del fracaso de estas políticas es relativamente fácil de entender: si la competencia se basa en salarios bajos hay muchos otros países que nos pueden ganar; no sólo parten de condiciones sociales peores (y por tanto socialmente más toleradas) sino que, por su tamaño, están en mejores condiciones de actuar como grandes proveedores internacionales (la economía española siempre ha padecido de un problema de escala). Tampoco tenemos el desarrollo tecnológico ni la capacidad productiva y organizativa de las economías maduras. La economía española lleva años metida entre dos espacios en los que es incapaz de competir. De hecho, los problemas de competitividad provienen tanto de la incapacidad de crear mercados a la producción local como del consumo intensivo de bienes de importación. Si de estrategia competitiva hay que hablar, la única posibilidad es, como siempre, la de desarrollar “nichos” de mercado especiales, que indudablemente requieren mas tecnología y mejor organización y cooperación social. Y ello requiere un trato más cuidadoso de la fuerza de trabajo y más intervención pública, lo contrario a recortar salarios e impuestos, como la derecha y buena parte de los economistas convencionales proponen.

La única medalla de oro española en el mundial de atletismo se la ha llevado Marta Domínguez en 3000 metros obstáculos. Creo que parte de su mérito ha sido el saber elegir una prueba que por ser nueva en el campo femenino, y relativamente técnica, era más fácil de ganar que otras más convencionales donde caribeñas y africanas tienen un monopolio consolidado. Si quieren es un ejemplo tonto, pero expresa bastante bien la lógica del éxito competitivo: buscar un espacio adecuado a los propios recursos, con una cierta posibilidad de desarrollo productivo autónomo, relativamente nuevo, y no entrar a competir en aquellos campos donde los oligopolios ya están asentados.

IV

Si hay que hacer algún pacto social éste debe orientarse a cambiar en serio las limitaciones del modelo vigente. No es posible sostener el tipo de especialización que ha explicado los presuntos años de “vacas gordas”, y también resulta evidente que el modelo tiene otra deficiencia grave en su insostenibilidad ambiental y social. La sociedad española es más desigual que muchas de su entorno y el modelo de familia mediterránea al que históricamente recurrió para cubrir muchas deficiencias (recurso basado sobre todo en el trabajo no reconocido de las mujeres y en una potente solidaridad intergeneracional) ya no tiene capacidad de soportar las cargas sociales que genera el sistema actual. Por razones como los cambios en la propia estructura familiar, la nueva y creciente demanda de cuidados que genera el (por otra parte deseable) alargamiento de la vida humana, la incorporación masiva de las mujeres adultas al mercado laboral, o el creciente endeudamiento generado por el propio modelo de distribución y consumo.

Poner la economía sobre nuevas bases es introducir cambios estructurales que posibiliten vivir con dignidad y un grado satisfactorio de seguridad. Y eso será imposible de realizar sin cambios significativos en los mecanismos de distribución de la renta, tanto primaria (reduciendo el elevado diferencial de salarios, aumentando el salario mínimo y poniendo límites a las rentas más altas) como secundaria (cambios en el sistema impositivo que castigue las fórmulas de ganancia parasitaria, mejoras en la provisión de servicios básicos), así como sin un pacto que garantice una dotación adecuada de servicios públicos de cuidado. Cambios que son a la vez distributivos, del papel del sector público y del empleo. En la misma línea, se deben empezar a potenciar planes para alterar aquellas actividades que generan los mayores impactos ambientales negativos, como el transporte, el consumo energético. etc. Cualquier cambio que no vaya en esa dirección tiene poca capacidad de cambiar el modelo. Y por tanto la continuidad del actual “pacto social implícito” (el que de facto determina el modelo impositivo, distributivo actual) sólo puede generar la repetición o el agravamiento de los problemas que hemos padecido los últimos años.

En una propuesta de cambio serio del modelo actual cabe preguntarse si no se requieren, también, algunas reformas en la reorganización del mercado laboral. Hay algunos casos donde ello es evidente. Empezando por todo el complejo de formación profesional-cualificación-organización del trabajo. Cuando en España se insiste en la existencia de un diferencial negativo en la educación de la fuerza de trabajo se suele pasar por alto que la diferencia se encuentra sobre todo en la formación profesional. Hablando en plata, este es un país regido por señoritos que han ignorado la importancia de la formación laboral y han primado una educación superior asociada al estatus. Y en ello han tenido la complicidad de un empresariado poco interesado en desarrollar una formación que a la larga podía traducirse en mayores salarios y en un modelo organizativo más democrático. La reforma de toda la línea que supone formación profesional-formación ocupacional-formación de adultos es sin duda una importante prioridad. Un cambio que, por otra parte, puede tener efectos positivos sobre el tan preocupante problema del fracaso escolar.

La segunda reforma fundamental debe ir en la línea de lo propuesto anteriormente. Un modelo de negociación colectiva y de “voz” sindical orientado a reducir las enormes desigualdades laborales y a permitir la implementación real, especialmente en la diáspora de las pymes, de los derechos laborales en temas como seguridad e higiene laboral, contratación irregular, conciliación de la vida personal, desigualdades de género, etc. Una vía que pasa por lo opuesto de lo que proponen los “economistas teóricos” defensores de la fragmentación de la negociación colectiva. Sólo con políticas centralizadas es posible generar derechos comunes. Sólo con mayores derechos reales de participación democrática es posible evitar los abusos.

Sin duda todo es revisable. Y si hay una negociación real deberán matizarse muchas cuestiones. Pero creo que cualquier propuesta de pacto debería comenzar por lo que he tratado de proponer: un diagnóstico adecuado de los males y defectos del actual modelo económico y social, una propuesta en positivo de la orientación de los cambios. Y un trabajo cultural, de debate social al respecto. Mucha gente ha pensado, comentado, escrito al respecto. Parece, sin embargo, que la pretendida izquierda política y sindical sigue demasiado perpleja, tímida o incapaz de formular algunas ideas clave, en contraste con una patronal irresponsable pero que sigue teniendo claro como defender sus privilegios. El tiempo de las respuestas se acorta.

Brotes verdes o más de lo mismo

Los augures están optimistas. Algunas economías importantes han empezado a tener tasas de crecimiento positivo. Algunos de los bancos que recibieron ayudas voluminosas no sólo las han devuelto sino que anuncian beneficios. Y en bastantes lugares la bolsa sube. Los augures dicen que la pandemia ha sido sólo una gripe pasajera y que en un par de años volveremos a estar en pleno crecimiento. Eso sí, seguirá habiendo mucho paro. Ya se sabe que todos los problemas no se pueden resolver a la vez y los parados y paradas, como corresponde a gente modesta y sin ambiciones, deben tener paciencia. Cuando los negocios vuelvan a marchar a toda vela ya vendrán tiempos mejores y hasta puede que consigan un empleo temporal.

Que los datos de crecimiento den valores positivos no significa que el malestar económico vaya a desaparecer. En cualquier recesión importante hay fluctuaciones (al igual que en las fases de crecimiento) ligadas a los ciclos cortos, las intervenciones públicas, etc. La cuestión, desde esta perspectiva, es si persisten las razones que han abocado a la economía a una fase de recesión profunda. Y la experiencia de periodos pasados da para prever que podemos haber entrado en una fase de enorme incertidumbre y estancamiento. Por ejemplo, en la crisis de los años 70 del pasado siglo la caída del PIB en las economías capitalistas avanzadas no fue tan brutal como la actual y el período de incertidumbre, recesión y elevado desempleo se prolongó desde 1973 hasta mediados de los años ochenta.

El problema principal es que no parecen haberse resuelto, ni siquiera enfocado correctamente, ninguno de los determinantes estructurales que dieron lugar a la crisis. Empezando por el principal responsable, el sistema financiero. Nada serio ha cambiado en las regulaciones financieras. Los trabajos más rigurosos de los economistas críticos (algunas referencias importantes ya, como el número de julio del Cambridge Journal of Economics, o el libro colectivo editado por la Real World Economic Review, o las propuestas de Paul Davidson) inciden en la necesidad de una reforma radical tanto del sistema de divisas internacionales como del sistema financiero en su conjunto, principal factor de creación de riesgo sistémico y de una economía de rentistas. Más bien parece que, pasado el peligro, cedido el riesgo al sector público, los bancos que han salvado la quiebra, debidamente engrasados, vuelven con sus prácticas de siempre. En las páginas de la prensa económica leemos a diario noticias que dan cuenta de la reaparición de los productos estructurados (precisamente el tipo de productos financieros que desencadenó la crisis), de captación de dinero con bonos preferentes, o de la recompra con fuertes descuentos de bonos que se vendieron a inversores privados a 100 y se recompran a 70 (primero se les vende un producto basura, después se les espanta con que el producto será más basura y se recompra a un precio menor, con lo que el banco consigue una notable plusvalía).

Que algunos de los bancos que ha recibido ayudas haya podido devolverlas en tan poco espacio de tiempo, más que indicar una economía sana apunta a tres cosas: a) que realmente se ha transferido toda la porquería financiera al sector publico, y que por tanto lo que se transfiere es un enorme agujero que afectará a las cuentas públicas en los próximos años; b) que con el dinero recibido se ha vuelto a las operaciones especulativas que son las que permiten grandes ganancias a corto plazo; c) que se está permitiendo a los bancos nuevas modalidades de contabilidad creativa con las que hacer aparecer buenos resultados allí donde no existen. Posiblemente la historia real sea una combinación de todo ello.

También en España las llamadas a la regulación son contradictorias. Recientemente por ejemplo se ha procedido a liberalizar la forma como los bancos contabilizan los créditos hipotecarios impagados y las aseguradoras sus inversiones en títulos financieros. Hasta ahora, si un banco tenía una hipoteca impagada tenía que provisionar al cien por cien el valor del impagado (o sea si le debían 200.000 euros, debían crear un depósito de sus fondos con este valor) y si tenía muchos impagados debía provisionar mucho dinero que ya no quedaba libre para prestar (y por tanto se reducía su rentabilidad). Ahora, puede calcular cuál es el verdadero valor de mercado del activo (el valor del piso) y sólo debe provisionar por la diferencia entre el total del crédito y ese valor. La cuestión es que no queda claro quién determinará dicho valor y ello deja la puerta abierta a que los propios bancos hagan una valoración optimista para reducir sus provisiones, aumentando su riesgo. De la misma manera, las aseguradoras se enfrentaban al problema de que las caídas en bolsa de sus activos financieros generaban grandes pérdidas. Ahora, se abandona la idea de que el mercado es quien mejor evalúa los títulos financieros y se incluye otro método que deja más libertad a las aseguradoras para evaluar sus activos. En definitiva, la quiebra del mercado como buen evaluador se está traduciendo en dejar que sean las propias entidades financieras las que se autoevalúen. Y aunque la cuestión quizás tenga algo de razonable, todo apunta a que la voluntad de restablecer la liquidez del sistema financiero está abriendo nuevas vías de especulación que plantearán nuevos cracks futuros.

El problema está en que en el nivel de endeudamiento que han asumido los estados un nuevo rebrote de crisis financiera puede encontrarse con más dificultades de intervención. Por lo elevado del endeudamiento y por la persistencia del tabú de los bajos impuestos. Y es que si algo han conseguido generar treinta años de hegemonía neoliberal es una base social de clases medias ignorantes y ensimismadas que consigue bloquear las propuestas reformistas más elementales, como la reforma sanitaria norteamericana o la progresividad impositiva en general. Por eso, más que nunca es necesaria una intervención colectiva sostenida de educación económica y de desarrollo de un programa económico alternativo.

15.9.09

Marcas blancas, consumidores, capitalismo y crisis

Marcos Roitman Doctor en sociología

Con grandes dosis de ironía, el autor pone de manifiesto la agresividad de las campañas iniciadas por las empresas más poderosas contra las marcas blancas. Campañas que no dudan en utilizar el chantaje emocional para advertir al consumidor de que comprar ese tipo de productos significa perjudicar a la industria y apostar por el mantenimiento de la crisis. Cuando todo va bien, elegir en el mercado es la ley. Cuando las cosas se tuercen, optar por las marcas blancas es tomar una opción equivocada. El cliente ya no tiene la razón.

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En medio de un proceso de restructuración del capitalismo, donde se multiplican el desempleo, el trabajo precario, el despido libre y la pérdida de derechos laborales, las empresas trasnacionales abogan por un consumo de marcas. Hacen defensa de lo suyo y no escatiman esfuerzos. En otros términos, tratan de inducir compras con sello. En la actualidad esta práctica se traduce en una agresiva campaña publicitaria, considerando irresponsable adquirir productos blancos. Todos los anuncios de las grandes empresas concluyen con un rotundo «no producimos para otras marcas».

Igualmente, han construido un relato específico: no se engañe, envases similares no garantizan calidad. Se sienten abandonados por los consumidores, quienes han perdido la fidelidad una vez transcurrida la bonanza de los sectores medios, tan adictos a las modas como al consumo suntuario. Antes muerto que sencillo.

Hoy, los fabricantes de marcas consideran una competencia desleal la emergencia de productos de bajo costo. Según ellos, los ingenuos compradores se arriesgan a sufrir decepciones. Por consiguiente, son objeto de fraude. Además, optar por este tipo de consumo tiene una consecuencia nefasta: el aumento del desempleo. Si no lavan con los detergentes procedentes del futuro, desayunan con cereales para combatir el estreñimiento o meriendan con cremas de chocolate y avellanas para ser fuertes, las empresas con pedigrí se verán en la imperiosa y triste necesidad de recurrir al despido de personal. Todo tiene un precio y la irresponsabilidad, al preferir marcas blancas, conlleva profundizar la crisis y aumentar las cifras del paro. La conclusión es de Perogrullo; aporte su granito de arena. No renuncie a los consejos ni sea un mal consumidor. Evite convertirse en un pirata y un traidor. No se deje seducir por cantos de sirena. Comprar barato es una estrategia errónea y peligrosa. A la larga siempre sale caro.

El ejemplo más sangrante para preservar el monopolio de las marcas con tanta explotación conseguida tiene su máxima en la actuación de las empresas farmacológicas y agroindustriales. Los grandes laboratorios se oponen al consumo de genéricos. Son cancerberos celosos de sus patentes e investigaciones. Tampoco las empresas enquistadas en el sector agrícola y alimentario se quedan atrás con su política agresiva de implantar el consumo de transgénicos. Ellos, que son los mismos que acosan y acaban con los pequeños y medianos campesinos, les obligan a consumir sus productos. Sin embargo, encolerizan cuando se cuestionan sus prácticas y se abren otras alternativas. Mutados en guardianes del mercado, no aceptan la competencia. Se consideran atacados por una plaga de ecologistas sin alma, cuyo fin pretende acabar con su existencia.

Así se presentan como honestos empresarios. Ayúdeles a sobrevivir. Gaste un poco más y obtenga en compensación el placer de olfatear olores exclusivos, paladear sabores sublimes y tener sensaciones de ensueño. No se abstenga, abra cajas con artículos 10 veces más pequeños en su interior. Practique idiomas leyendo las instrucciones en cirílico, alemán, francés o italiano. Viva la magia de envoltorios. Déjese llevar por el erotismo de las formas. Dé rienda suelta a sus emociones reprimidas cuando adquiera camisas Lacoste, sudaderas Adidas o pantalones Levi's. Cruce la frontera, atrévase a saborear la diferencia. Siéntase deseado y admirado. Aléjese del resto de los mortales ajenos a la felicidad de vestir, comer o divertirse luciendo etiquetas de las trasnacionales comprometidas con el consumo responsable.

Pero si a pesar de las recomendaciones opta por galletas, yogures, chorizos, camisas, perfumes o bolígrafos anónimos, se transforma en un canalla sin cualidades. Está condenado al fracaso y llevar una existencia gris. En definitiva, nos dicen, uno acaba siendo lo que consume. No debe conformarse con un coche cualquiera. Debe comprar un BMW, y si no paga los plazos fue feliz mientras duró, aunque le embarguen. Igualmente, no sea tacaño. Celebre el acontecimiento con champagne francés y no lo sustituya por sidra asturiana o vino espumoso. Si cae en dichas aberraciones demuestra su mediocridad.

Hasta hoy, los acólitos del capitalismo nos han dado la murga afirmando que el mercado constituye el espacio donde se despliega la libertad de elegir, base del progreso, la democracia y la acumulación de capital. Sin embargo, en medio de una crisis, cuando el principio y libertad de elegir debe primar sobre cualquier otro, su ejercicio se transforma en un obstáculo. Los consumidores apegados a sus criterios de libre elección son adjetivados de arpías, seres despreciables, sacrílegos condenados al infierno.
Por esta razón, de la noche a la mañana, se elimina del manual del buen empresario la frase enseñada con tanto fervor a los empleados de sus comercios: el cliente siempre tiene razón. Ahora debe ser rechazada. Atrás queda el mercado fundamentado en los gustos del cliente. Si anteriormente los empresarios satisfacían al consumidor mediocre que prefería vino barato ofertando aguachirle a los mejores caldos, hoy es una alteración de las leyes de la oferta y la demanda. Este principio, otrora una verdad irrefutable para los gurús amantes de la economía de mercado, se considera obsoleto. Ahora son intervencionistas.
Por último, es curiosa la escasa o nula congruencia entre teoría y práctica de una economía de mercado. Primero se predica la libertad de elegir, y cuando se ejerce se penaliza a sus ingenuos ejecutores. Esta paradoja, inherente al capitalismo, no tiene solución dentro de sus entrañas, de lo contrario no sería una paradoja. Se vive en un mundo esquizofrénico donde no hay escapatoria, salvo transformando las paradojas en contradicción.

Es decir, en enunciados dialécticos articulados a voluntades políticas para superarlos. En ello consiste el problema. Mientras tanto, las empresas cuyas marcas controlan el mercado seguirán patrocinando un consumo acorde con sus intereses en contra de toda perspectiva ética y humanista.

© La Jornada

7.9.09

Jesús Iglesias, Coordinador General de IU de Asturias...

06-09-2009
Jesús Iglesias, Coordinador General de IU de Asturias, observa con cierta sorpresa las declaraciones de Vicente Álvarez Areces, Presidente del Gobierno de Asturias, sobre diferentes y relevantes temas de actualidad para nuestra comunidad autónoma.

El Coordinador General de IU de Asturias considera que las declaraciones del Presidente en ningún caso contribuyen a clarificar asuntos importantes de Asturias.
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Entre estos temas figuran los presupuestos generales para el próximo año que serán negociados, recuerda Iglesias, como se acordó el pasado mes de julio, por las ejecutivas de los grupos políticos que respaldan en la Junta General del Principado al gobierno asturiano Serán los máximos órganos de decisión de los partidos políticos quiénes establezcan el marco y las condiciones generales de un presupuesto destinado a reactivar la economía asturiana en un momento de crisis, estableciendo inversiones cuyo objetivo debe ser generar empleo y favorecer las condiciones para que los que menos tienen sufran en menor medida las consecuencias de una crisis que no han generado; dejando a un lado proyectos y gastos superfluos que la sociedad entendería mal en estos momentos. Además, si como asegura el propio Areces, Asturias va a salir de la crisis en 2010, esto es un motivo más para reforzar el presupuesto para el próximo año con una mayor inversión, acudiendo a la deuda en una estructura financiera saneada en

comparación con otras comunidades.

IU de Asturias espera que en esta etapa de crisis se tomen decisiones en materia fiscal que permitan redistribuir la riqueza y salir de la crisis con un mayor equilibrio social y económico, desandando el camino recorrido en los últimos 20 años en los que se favoreció siempre a las rentas del capital en detrimento a las del trabajo. En Asturias será necesario, como ya anunció Zapatero en los presupuestos generales, priorizar el gasto, dando relevancia a aquellas consejerías que tengan más relación con la salida de la crisis.

Jesús Iglesias matizó en relación al salario social que éste como la Ley de Dependencia, como muy bien sabe el Presidente, no tiene límite presupuestario y que este punto fue uno de los elementos de discusión de la ley . El salario social es un derecho subjetivo que pueden demandar los asturianos que cumplan las condiciones fijadas en la ley aprobada en el Parlamento asturiano y las partidas para dar respuesta a los asturianos más desfavorecidos deberán ser modificadas si fuera necesario. Del salario social se están beneficiando ya, explica Iglesias, personas mayores con salaros muy bajos y mujeres separadas con hijos a su cargo, y lo harán personas en paro que se queden sin prestaciones. El Coordinador de IU recuerda que la mayoría de los beneficiarios del salario social son personas de imposible integración laboral y que, en todo caso, IU lleva desde la entrada en vigor del salario social intentando que se pongan en marcha los mecanismos de integración laboral de los beneficiarios del salario social, mecanismos que están en otros ámbitos del gobierno sin que en anteriores presupuestos tuviesen consignación.

El Coordinador General de IU de Asturias, en relación con el Musel, reitera que los presupuestos destinados a las obras públicas deben ser aplicados con absoluto rigor y transparencia, máxime si se trata, como en el caso de la ampliación de El Musel, de una cuantiosísima inversión de 245 millones de euros. IU de Asturias ha expresado la necesidad de aplicar “luz y taquígrafos” a los sobrecoses del puerto gijonés, y la obligación de los representantes públicos de asumir las responsabilidades que en su caso se pudieran derivar de un proceso que aún no ha sido aclarado suficientemente. Según Iglesias es la propia Unión Europea la que afirma que hay irregularidades en la aplicación de los fondos. Del mismo modo, recuerda el Coordinador General de IU de Asturias que el Ministro de Fomento hizo pública su opinión de que los responsables del sobrecoste deberían asumir sus actuaciones. También que la propia FSA, y los sindicatos han hecho pública su intención de pedir explicaciones en el Consejo de Administración del puerto.

http://www.izquierdaxunida.com/ast/index.htm

26.8.09

Ensidesa: más que una empresa

Se ha abierto un intenso debate en nuestra ciudad sobre si es necesario o conveniente que el archivo histórico de Ensidesa permanezca en Avilés.

La llegada de Ensidesa a Avilés provocó una auténtica transformación para una villa de 21.000 habitantes. La empresa fue el motor de la espectacular evolución industrial, demográfica y económica de Avilés. Es completamente legítimo y razonable que avilesinos y avilesinas, de todas las ideologías, aspiremos a que documentos de tanta trascendencia histórica como los englobados en dicho archivo encuentren acomodo definitivo en nuestra ciudad. Para Avilés y para los miles de avilesinos que en uno u otro momento trabajamos en o para la «fabricona», Ensidesa fue mucho más que una empresa y, por eso, preservar su huella documental tiene para nosotros un gran valor simbólico y sentimental. Un principio fundamental de la Archivística es el «principio de procedencia», ampliamente difundido con ocasión de la polémica suscitada en torno a los «papeles de Salamanca»; es obligado que la herencia documental de Ensidesa, como testimonio vivo que es de la transformación de Avilés, permanezca aquí. No es una cuestión de localismo, sino más bien de justicia y sentido común.

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Al final, el Pleno del Ayuntamiento ha optado por una decisión, no por salomónica menos delirante: dividir en dos el archivo, olvidando que la unidad del mismo es necesaria para poder dar una visión integral del papel clave que desempeñó la siderurgia en la revolución urbana y demográfica que se produjo a mediados del siglo pasado en la comarca de Avilés.

No debería haber ningún problema para que el Archivo Histórico de Asturias pueda centralizar toda la memoria de las empresas asturianas; técnicamente esto se puede lograr mediante la microfilmación y digitalización de los archivos originales, sin necesidad de disponer de los fondos documentales.

Hace años, por una decisión política, Avilés perdió frente a Langreo la batalla para ser sede del Museo de la Siderurgia. Esto ocurría pese a que, por haber albergado el complejo siderúrgico más importante de España y por contar también con un presente y un futuro siderúrgicos, la de Avilés era, con mucho, la mejor de las opciones. Ahora otra decisión política igualmente irracional, carente de argumentos convincentes, pretende despojarnos del archivo de Ensidesa, trasladando a Oviedo una parte esencial de nuestro legado histórico.

Una vez más, sobra en nuestra ciudad servilismo político y falta valentía y ambición. Mal haríamos en Avilés si no peleamos para disponer de una instalación a imagen y semejanza del Archivo Histórico y de Gestión de Hunosa, la otra gran empresa pública asturiana. Dicho archivo, que se encuentra ubicado en Sama, en las instalaciones del antiguo Pozo Fondón, ha servido también para rehabilitar y poner en valor un edificio emblemático del patrimonio industrial asturiano.

El PSOE avilesino está haciendo el ridículo defendiendo para el archivo de Ensidesa primero una cosa y después la contraria, en ambos casos con el mismo entusiasmo y la misma suficiencia. Siempre es lo mismo, todo vale con tal de imponer su sinrazón, incluso recurrir a algo tan deleznable como aliarse con concejales tránsfugas.

Deberíamos trabajar todos juntos para convencer al Gobierno asturiano de la necesidad de crear en Avilés un museo de Ensidesa unificado y de implicar en su desarrollo a la Universidad, Arcelor Mittal e Infoinvest. Empresa pública, esta última, que como heredera de Ensidesa que es, tiene la obligación moral de comprometerse en la preservación de nuestro patrimonio industrial y cultural, es decir, de ser algo más que una empresa inmobiliaria especulativa.

JUAN JOSÉ FERNÁNDEZ EX CONCEJAL DE CULTURA DE AVILÉS.

5.8.09

REfundación de IU.

"Es imprescindible sumar al proceso, a través de la “Convocatoria para la refundación” a nuevos actores políticos actualmente fuera de IU y que manifiesten claramente su voluntad de comprometerse con el proceso de refundación, tales como partidos políticos, colectivos sociales, manifiestos, etc." Página 1 del PLAN DE TRABAJO DE LA SECRETARIA FEDERAL DE REFUNDACIÓN Y RELACIONES POLÍTICAS Y SOCIALES (Aprobado por unanimidad en la Presidencia Ejecutiva Federal del 04 de abril de 2009).

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Hace dos días he recibido en casa, por correo, el número 110 - 111 de la revista Mientras Tanto, de primavera - verano de 2009. Como tengo por costumbre he leído las notas editoriales, y he hojeado el contenido de los artículos; dejando para más adelante la lectura detallada de los mismos, atendiendo al interés que despiertan en mi, y al tiempo disponible. He de confesar que si en algún número escribe Albert Recio, o Juan-Ramón Capella, suelen ser sus textos que leo antes.

De la nota editorial: LA CRISIS PARA QUIEN LA TRABAJA, firmada por A.R.A. en la página 8 del citado número de la revista:
"La continuidad de las meras prácticas de la izquierda parlamentaria, o el irredentismo simplista de buena parte de la izquierda radical, partidista o moviementista no parecen ser solución. Más bien apuntan a una creciente impotencia. Esperar que la crisis se profundice y que de rebote triunfen los políticos de izquierda o se generalicen las respuestas radicales me parece bastante poco viable. En el contexto actual estamos más cerca del peligro populista que de la respuesta alternativa. Sólo si partimos del supuesto de que la hegemonia capitalista sigue siendo dominante, aunque haya quedado en entredicho en partes de su programa, podemos empezar a realizar proyectos que ayuden al cambio."

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4.8.09

XVIII Congreso del PCE

UNA ANEKDOTA:

Al hojear los documentos del congreso del PCE a celebrar los días 6, 7, 8 de noviembre de 2009 en Madrid; me encontré entre, 172 tesis, una aportación, estatutos, protocolos, patrimonio... una reflexión, que demuestra por si sola, la innegable capacidad de reconocimiento de la realidad que este partido aún tiene. De los documentos al congreso página 82 (34 - 45):


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"Tristemente la realidad es bien distinta. Las finanzas de nuestro Partido son una de las debilidades más importantes con las que nos encontramos en estos momentos. El sistemático incumplimiento de los acuerdos y normas que nos aplicamos, es casi generalizado en la mayoría de las organizaciones territoriales. El impago de las cuotas al Comité Federal, el incumplimiento de compromisos de pagos por algunas federaciones, con respecto a las inversiones realizadas por el Comité Federal en materia de patrimonio. El aumento de la deuda de IU con el PCE, por el retraso en el pago de protocolo o la inexistencia de protocolos con IU en muchas federaciones. El casi nulo compromiso de cumplimiento de los acuerdos, respecto a las publicaciones del PCE (Mundo Obrero y Nuestra Bandera). Esta situación lleva a un estrangulamiento económico permanente que impide al Comité Federal realizar cualquier tipo de planificación a corto y medio plazo. De igual forma nos impide realizar una necesaria política de ayuda y relanzamiento de aquellas federaciones más débiles."

ENAJENACIONES DESPARRAMADAS:
Corónica (1) de los SUJETOS OPERATORIOS (2):
“PRIMER nueua corónica y buen gobierno deste rreyno.”(3)


Ejercicio de recopilación:

leer la tesis 3 del VIII congreso del PCPE: UN NUEVO PROYECTO HISTÓRICO: REPÚBLICA ESPAÑOLA, CONFEDERAL Y SOCIALISTA
España, el estado monárquico-burgués como instrumento para la explotación de la clase y para la opresión de los pueblos y naciones
y el apartado 6. MODELO DE ESTADO Y PROPUESTA REPUBLICANA DEL PCE, de la tesis 127 a la 141. del documento del XVIII Congreso del PCE.

Recapitulación: GLOSA A HERÁCLITO de Ángel González (página 326 de Palabra sobre palabra, Seix barral - 2008)

"Nadie se mete dos veces en el mismo lío.
(Excepto los marxístas-leninistas.)"

1) Y quando se añade en medio de la palabra es por la figura epéntesis, ó interposicion, como: corónica, por crónica.
2) http://www.nodulo.org/ec/2009/n089p02.htm. Gustavo Bueno.
3) http://www2.kb.dk/elib/mss/poma/indices/indice.htm#1. Guaman Poma.


31.7.09

CHINA.

"La emergencia de China es el capítulo central de la globalización. En 30 años ha multiplicado su PIB por diez, cosa no superada en el mundo por nadie en ningún momento. En términos de paridad poder adquisitivo su PIB ya es, como es sabido, el segundo del mundo, y en 20 o 30 años, si no antes, alcanzará a Estados Unidos en valor nominal. Este año puede superar ya a Alemania como primer exportador del mundo. Este momento de China como principal potencia comercial mundial hace algún tiempo se ponía en el año 2015, después en el 2010, después en el 2009 y ahora resulta que ya va a ser este año. Los pronósticos sobre China tan pronto como se hacen quedan desbordados por la realidad. Las reservas de un billón y medio de dólares cada día aumentan en más de mil millones de dólares, cifras descomunales."

Eugenio BREGOLAT, ex embajador de España en China y autor del libro La segunda revolución china.


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14.7.09

NUEVA WEB CON TODA LA INFORMACIÓN SOBRE LA VIVIENDA EN ASTURIAS.

La Consejería de Bienestar Social y Vivienda ha estrenado Web, donde se puede encontrar toda la información sobre alquiler, compra de vivienda, ayudas, etc, en Asturies.

13.7.09

Declaración política Comisión seguimiento acuerdo de gobierno entre FSA e IU-BA-Verdes

Han transcurrido seis meses desde la firma del acuerdo de gobierno entre la Federación Socialista Asturiana e Izquierda Unida-Bloque por Asturies-Los Verdes. Es evidente que este acuerdo ha garantizado la estabilidad política que necesitaba nuestra Comunidad Autónoma para afrontar una situación compleja como consecuencia de una crisis económica que ha puesto sobre la mesa las deficiencias de un modelo de crecimiento asentado en la especulación financiera y la inexistencia de regulación e instrumentos de control público de la actividad económica.
Asturias es hoy una Comunidad Autónoma que disfruta de un gobierno de la izquierda plural que dispone de mayoría parlamentaria suficiente para articular una acción de gobierno dirigida a impulsar la creación de empleo, garantizar una adecuada inversión pública para dinamizar la actividad económica y asegurar la imprescindible cohesión social.

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Estos seis primeros meses constituyen un periodo breve como para poder haber alcanzado muchos de los objetivos que nos hemos señalado. Somos plenamente conscientes que es necesario tiempo para hacer realidad muchas de las propuestas políticas recogidas en el acuerdo. No obstante, las fuerzas políticas que hemos suscrito el acuerdo de gobierno nos comprometimos a evaluar, cada seis meses, el trabajo desarrollado por el Gobierno que compartimos. Un acuerdo que no sólo supone un mayor compromiso en la imprescindible evaluación de las políticas públicas en nuestra Comunidad Autónoma sino también un compromiso con el conjunto de la sociedad asturiana ante la que comparecemos para dar cuenta del trabajo desarrollado y las prioridades políticas que caracterizarán nuestro trabajo en los próximos meses.
El Gobierno de Asturias, en estos seis primeros meses, ha puesto en marcha muchas de las medidas recogidas en el acuerdo. El primero y más importante fue el presupuesto de la Comunidad Autónoma para 2009 que experimentó un notable incremento con respecto a ejercicios anteriores y que garantiza más recursos para financiar las políticas dirigidas a dar respuesta a la crisis, generando empleo, apostando por la actividad económica, incrementando los niveles de protección y cohesión social. Un presupuesto que ahora se está demostrando que es una herramienta vital para dar respuesta a los problemas de los asturianos y asturianas.
Fruto del acuerdo entre IU-BA-Verdes y la FSA se han puesto en marcha iniciativas como el Plan de Empleo Autonómico, ha dispuesto de más recursos para mejorar la calidad de nuestro sistema educativo, sanitario y de servicios sociales; servicios públicos esenciales para redistribuir la riqueza y garantizar la igualdad efectiva de oportunidades. En estos momentos, desde el Gobierno de Asturias se están desarrollando inversiones importantes en muchos municipios asturianos y se están ejecutando un conjunto de medidas dirigidas a mitigar los efectos de la crisis entre las personas. Compromisos, muchos de ellos, recogidos también en el marco de la concertación con los agentes sociales que supone el ACEBA.
Estamos, por tanto, satisfechos con el trabajo desarrollado. Satisfacción que no puede, ni debe, llevarnos a la autocomplacencia ni a los excesos de confianza. Afrontamos un escenario adverso, caracterizado por una crisis económica cuya evolución es aún una incógnita para los expertos. Nos encontramos en una etapa repleta de dificultades que requiere un Gobierno fuerte y comprometido. Muchos asturianos y asturianas sufren en primera persona las consecuencias de la crisis. Somos plenamente conscientes de ello. Precisamente por ello, en los próximos meses será necesario prestar especial atención a algunas de las medidas previstas en el acuerdo de gobierno, acelerando su ejecución o ampliando los recursos dirigidos a financiar su puesta en marcha.
Para la Federación Socialista Asturiana e Izquierda Unida-Bloque por Asturies-Los Verdes resulta necesario reforzar los esfuerzos y la inversión del Gobierno de Asturias para apoyar e impulsar la actividad económica, diversificando nuestro tejido productivo, dando el respaldo necesario a los proyectos que se desarrollen en las zonas con más dificultades, consolidando el papel estratégico que juega la industria asturiana y combinándolo con un compromiso ineludible como es la apuesta por la industria del conocimiento y las nuevas tecnologías.
Apoyar la actividad económica desde el compromiso con la inversión pública para alcanzar uno de los principales objetivos en estos momentos: crear empleo. Resulta obligado para el Gobierno que sustentamos afrontar esta tarea con todos los recursos a nuestra disposición.
IU-BA-Verdes y la FSA reforzamos nuestro compromiso para articular, desde el Gobierno de Asturias, un conjunto de medidas dirigidas a reforzar la protección social. La crisis puede provocar un incremento de las desigualdades económicas y sociales en Asturias. Por eso requiere especial importancia también reforzar el compromiso y las políticas públicas dirigidas a garantizar mayores niveles de cohesión social. Asturias dispone de un poderoso instrumento en la lucha contra la pobreza grave y severa, como el Salario Social. Un derecho reconocido por ley que hoy constituye un importante sistema de protección para aquellas personas con ingresos más bajos y aquellos que quedan sin cobertura por desempleo.
En coherencia con todo ello, el Gobierno de Asturias debe agilizar las inversiones previstas para dar respuesta a las lógicas aspiraciones de la sociedad asturiana en este contexto de crisis.
Las fuerzas políticas que suscribimos el acuerdo de gobierno somos conscientes de la necesidad de iniciar, de forma inmediata, los trabajos de elaboración política de una de las iniciativas más importantes en la actividad política de cada año: el presupuesto. Asturias debe contar con un presupuesto para el 2010 comprometido, que dé respuesta a los problemas de la gente, que garantice los recursos necesarios para desarrollar los acuerdos previstos en el pacto de gobierno y que mantenga el compromiso con la política social que adquiere, en estos momentos, mayor relevancia.
En un escenario de incertidumbre generado por la crisis, el presupuesto de nuestra Comunidad Autónoma debe servir de foco de estabilidad, solidaridad y garantía de inversión pública. Este es nuestro compromiso y para ello esta Comisión de Seguimiento comenzará las tareas para elaboración política de forma inminente.
Por último, FSA e IU-BA-Verdes queremos destacar la responsabilidad y la implicación que las direcciones políticas han asumido en este periodo que facilitó un acuerdo de gobierno que beneficia a Asturias y que también facilita el desarrollo del mismo. Desde esta perspectiva también ha permitido abordar las lógicas discrepancias que mantenemos. Somos organizaciones diferentes y, por tanto, nuestros programas políticos son también diferentes. Pero ello no ha sido obstáculo para seguir adelante en nuestro compromiso con la sociedad asturiana para garantizar la estabilidad política necesaria para afrontar con garantías de éxito la gestión de la crisis desde los compromisos políticos y sociales de la izquierda.

En Oviedo, a 10 de julio de 2009


http://www.izquierdaxunida.com/ast/index.htm

8.7.09

En Sevilla ganó la refundación de IU

En: http://www.nodo50.org/encomun/

Manuel Gutiérrez Arregui se ha convertido en el nuevo Coordinador Provincial de IU en Sevilla. Profesor de EGB y militante de CC.OO, se afilió al Partido Comunista y a Izquierda Unida en 1986, llegando en 1994 a la Alcaldía del pueblo que le vió nacer, Gerena, puesto que ocupó hasta 1999.

Arregui, ejercía de portavoz de IU en la Diputación Provincial de Sevilla y coordinaba el área institucional de la federación de izquierdas cuando la mayoría política -compuesta por el CUT-BAI de Sánchez Gordillo y la corriente crítica “Convocatoria por Andalucía” de Martín Recio- que gobierna IU desde hace más de una década le propuso como candidato a coordinador provincial tras detectarse la imposibilidad de una lista única de integración.
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Su primer acto político como nuevo coordinador ha sido visitar a los mineros de Boliden encerrados en la catedral de Sevilla, queriendo así señalar el nuevo rumbo que Izquierda Unida quiere tomar en la provincia: “Un compromiso activo con los trabajadores y trabajadoras que están sufriendo en sus carnes las consecuencias de la crisis, con los sindicatos, con los movimientos sociales, Izquierda Unida estará a su lado en la calle y en las instituciones, defendiendo que otro mundo es posible”.

Tras la mayoría cosechada en la pasada XVII Asamblea Provincial de Izquierda Unida de Sevilla, el nuevo coordinador ha anunciado “el inicio de una nueva etapa y forma de hacer política de izquierdas que desde Sevilla refuerce el proceso de refundación que Izquierda Unida afronta en todo el Estado”.

Gutiérrez Arregui ha recabado el apoyo del 57,32% de los 252 compromisarios presentes en la XVII Asamblea Provincial, lo que se traduce en 58 miembros dentro del próximo Consejo Provincial, por los 43 miembros y el 42,6% de los votos obtenidos por la candidatura presidida por el Alcalde de La Algaba, José Luis Vega.

Esta “mayoría”, añade Arregui, “muestra la solidez del proyecto que hemos defendido y nuestra apuesta decidida por la renovación, la apertura a la sociedad, la integración de todas las sensibilidades y la vuelta 'a la calle' de las políticas de izquierdas”. En ese proyecto, deja claro, “estarán todos aquellos que quieran trabajar por una IU cada vez más fuerte”.

En la presentación de la candidatura destacaron las intervenciones de Granada Santos y José Antonio Nuñez Montegordo. Nuñez, militante del SOC y de la CUT desde 1995, sustituyó en 2001 a Diego Cañamero en la Alcaldía de El Coronil -localidad emblemática del movimiento jornalero- cargo que mantuvo hasta 2007.

En las últimas elecciones municipales, tras encabezar la lista más votada, fue apartado de la Alcaldía mediante un pacto anti-natura entre el PSOE y una candidatura independiente escindida años antes de IU. El Coronil, junto a Villaverde y Badolatosa, fueron las tres localidades de la provincia donde el PSOE se hizo con las Alcaldías en vez de votar la investidura de los candidatos de IU, los más votados, incumpliendo los pactos municipales suscritos entre ambas formaciones.

Nuñez hizo un alegato a la unidad y la lealtad como condición para reflotar, relanzar y refundar Izquierda Unida mediante el fortalecimiento de nuestra presencia en las movilizaciones: “El único conflicto en el que queremos estar es el que existe en la calle; en la sociedad; queremos estar con las familias que están perdiendo su vivienda; con los trabajadores que están amenazados de despido; con los parados y paradas que se les ha acabado el subsidio y no tienen ninguna cobertura; con los jóvenes que luchan contra Bolonia; con los jubilados que malviven con pensiones de miseria; con las mujeres que luchan contra la violencia machista y por la igualdad; con los inmigrantes, por sus plenos derechos, porque forman parte de nuestra clase; en ese conflicto, sí nos váis a ver. La calle es la única refundación de IU”.

Por su parte, Granada Santos, 30 años, licenciada en Historia del Arte y coordinadora de IU en El Viso del Alcor, tras destacar la apuesta por la mujer y la juventud -la candidatura era paritaria y aseguraba un 25% de puestos para jóvenes en la dirección- señaló la necesidad de una organización habitable que esté en la calle.

El informe de gestión presentado por la anterior dirección, cuya Coordinación ostentaba Sebastián Martín Recio, también fue aprobado mayoritariamente por 130 votos a favor, 97 en contra y 9 abstenciones.

Sebastián Martín Recio en una intervención autocrítica reconoció errores dentro de un balance global positivo: “Sevilla sigue siendo la provincia con mayor peso político e institucional de todo el Estado. Somos la 2ª fuerza política, tras el PSOE, en alcaldías y concejalías”.

Paradójicamente, las mayores críticas recibidas provinieron de delegados de Sevilla capital, asamblea de IU controlada por el PCA, que a pesar de compartir gobierno municipal con el PSOE, ha bajado un 0,60% en las europeas, quedando relegada al cuarto puesto, por debajo de la UPD de Rosa Díez.

En contraposición, IU en la provincia ha tenido subidas espectaculares como los 14 puntos de Pedrera, los 12 de Gilena, los 10 de Castilblanco y Montellano, los ocho de El Coronil y Los Corrales y los siete de Aguadulce y Marinaleda, que con el 67%, es el municipio con mayor porcentaje de apoyo a IU del conjunto del estado.

Por su parte, en la votación de los dos documentos políticos que se presentaron a debate, defendidas por cada una de las candidaturas, la propuesta de actuación política de la mayoría obtuvo 116 votos a favor y 107 a favor del documento alternativo.

En la presentación del documento mayoritario, Juan Manuel Sánchez Gordillo, denunció a quienes demagógicamente tildan de “llamazaristas” a los demás para hacer la misma política que tanto critican. En Andalucía, IU, hegemonizada por el PCA, ha pactado con el PSOE 24 medidas anticrisis que no resuelven absolutamente nada pero que le ha dado aliento a un Gobierno andaluz incapaz de dar solución al millón de parados y paradas de nuestra nación.

En Sevilla, la principal ciudad andaluza, se gobierna con el PSOE, pero este hecho sin importancia no impide a los redactores del documento alternativo declararse “anticapitalistas” y señalar a los demás como “anticomunistas y vendidos al PSOE”. Sánchez Gordillo los puso en su sitio, una vez más, declarándose: ”Antes de nacionalista andaluz, me siento comunista, pero de Lenin y Trotsky”.

Como suele pasar en los documentos de IU, la letra iba por un lado y la coherencia práctica por otro. O como se suele decir: el papel lo aguanta todo. Pero, al fin y al cabo, los documentos son palabras escritas y un análisis y estudio riguroso de ambos documentos daba como resultado un alto nivel de coincidencia. Así pues, la ponencia del documento mayoritario anunció desde la tribuna de la propia Asamblea que integrará las aportaciones del documento alternativo dado el alto grado de coincidencia política que ambos documentos contenían atendiendo a la demanda de varias asambleas locales que habían señalado la necesidad de fundir ambos documentos.

El documento mayoritario también asumió enmiendas de la Asamblea Local de Villaverde relativas a la nacionalización de la banca, la reforma agraria y la vivienda que fortalecían el carácter anticapitalista del documento.

Mucha gente en IU, sobre todo en el PCA, cree que los problemas de IU terminaron el día que Cayo Lara accedió a la Coordinación General. Suponemos que el porcentaje obtenido en las europeas les habrá despertado del sueño. IU necesita la refundación como el cuerpo necesita el oxigeno. Pero no cualquier proceso de refundación vale. A estas alturas del partido la refundación endogámica que defiende la mayoría andaluza de IU nucleada en torno a Diego Valderas, Felipe Alcaraz y Willi Meyer, destinada a seguir detentando el poder interno por encima de todo, no sólo es una caricatura de refundación, sino la receta más acabada para la muerte lenta de este proyecto.

¿Cómo se puede tener credibilidad a la hora de refundar IU si se sigue apostando por la aplicación sectaria de los estatutos para resolver diferencias políticas? ¿Cómo se puede tener credibilidad si las exclusiones y expulsiones son el pan de cada día en esta organización? No, sólo, no se atrae a nadie de fuera a este proyecto, sino que hay una intención clara de permanecer en el poder interno cueste lo que cueste aunque sólo sirva para administrar la miseria de un 3% al servicio, eso sí, de los pactos con el PSOE. Ya se encargará Zapatero de abofetear a IU rompiendo por la tarde lo firmado por la mañana.

IU en la provincia de Sevilla ha resistido. A pesar de la demagogia, los insultos, el abuso de poder, la infracción de las normas democráticas… se ha rechazado un proyecto que nos conducía a una IU disminuida, aislada socialmente, sin pluralidad, proyectada como mero cascarón electoral de un partido. Ha ganado la refundación. Ha ganado la apuesta por convertir a IU en un instrumento útil para la lucha por el socialismo, con democracia interna, con pluralidad, en alianza con los movimientos sociales transformadores, en oposición al sistema capitalista, al régimen y también, al gobierno ya sea en la Junta o en Madrid.

Vamos a refundar a IU en nuestra provincia y lo vamos a hacer desde la calle, abriendo las puertas y las ventanas para que el aire nuevo y limpio de la gente que lucha nos inunde y nos contagie. Esa es la apuesta.


3.7.09

Cuaderno de crisis/ 8

Albert Recio Andreu

Contramanifiestos

I

Llevamos más de un mes inmersos en la ofensiva pro-reforma estructural del mercado laboral. No pasa día sin que la prensa “seria” incluya alguna referencia al término. Bien en la forma de artículo de opinión (pronto tendremos artículos, bastante clónicos por cierto, de todos y cada uno de los firmantes del manifiesto de los 100), bien en continuas referencias de los principales portavoces de las instituciones económicas nacionales y multinacionales abogando por la necesidad urgente de reformar el mercado laboral. En menos de siete días hemos escuchado la misma cantinela proveniente de la OCDE y del Presidente del Banco Central Europeo.

Por ello resulta al menos alentador que alguien empiece a decir otra cosa. Hace unos días se presentó en Madrid el manifiesto “El trabajo, fundamento de un crecimiento sostenible”, del que damos noticia más abajo. Propiciado en el entorno de CCOO consiguió reunir unas 800 firmas de profesionales y académicos relacionados con el mundo del trabajo (economistas, sociólogos y juristas, fundamentalmente). El otro, más modesto en cuanto al número de firmantes, aunque posiblemente con más contenido analítico, lo han realizado un grupo de profesores de la Universitat de Valencia estudiosos del mercado laboral y lo reproducimos íntegro. Debo decir, y después me extenderé en ello, que ninguno me satisface del todo. Pero que estoy de acuerdo en firmarlos porque considero que en tiempos de una ofensiva tan brutal contra los derechos sociales no vale andarse con remilgos, hay que conseguir el máximo de fuerzas, el mínimo de sectarismo y dar apoyo a todas las iniciativas que van, más o menos, en la misma dirección.

Pero creo que la lectura de los mismos es una buena cuestión para reflexionar, más allá de los propios manifiestos, sobre la debilidad del pensamiento y la política de la izquierda a la hora de afrontar esta crisis. Por ello, elaboraré un comentario crítico no para dejar mi “ego” a salvo del pecado de la firma, sino para intentar introducir elementos que refuercen propuestas alternativas.

II

Un elemento común es el carácter defensivo de ambos textos. Aunque se reconoce rotundamente que esta crisis no tiene origen ni causa en las instituciones laborales, se evita un debate sobre las mismas. Las propuestas de reforma del mercado laboral son tan brutales que sus defensores han conseguido cambiar el terreno del debate social. A veces uno piensa que tanta insistencia en las reformas estructurales del mercado de trabajo no son más que una cortina de humo, o un cortafuegos, para impedir que las reformas se planteen en el terreno de los verdaderos problemas estructurales. Habría que empezar por preguntar a personajes como Trinchet cual es su verdadera responsabilidad en el desencadenamiento de la actual crisis, porque se ha mostrado incapaz de regular eficientemente un sistema financiero que se ha mostrado como un verdadero peligro social.

Nadie ha pedido responsabilidades a los economistas neoclásicos que han orientado, y lo siguen haciendo, las políticas económicas mundiales. Ni nadie ha sido capaz no sólo de movilizarse, cosa bastante difícil, sino de poner blanco sobre negro los factores estructurales y las lógicas políticas que dominan las dinámicas económicas actuales. Durante años la izquierda ha clamado contra las desigualdades que generaban las políticas liberales. Críticas necesarias, pero silenciadas con el argumento de la eficiencia de los mercados. Ahora que el grado de ineficacia de las regulaciones neoliberales es difícil de esconder, es el momento de plantear una evaluación social completa de un modelo que lleva al desastre a una inmensa mayoría social. Es tiempo al menos de ofensiva cultural (la única forma de empezar a cambiar hegemonías, de dotar de sentido al malestar social, de vigorizar los movimientos sociales).

No es posible que avancen políticas alternativas si no se analiza donde están los principales problemas. Y existen bastantes voces que reconocen que en este núcleo se encuentra un sistema financiero hiperdesarrollado, parasitario y descontrolado. Un modelo de globalización que polariza las diferencias entre espacios económicos y escapa a una regulación socialmente eficiente. Un sistema distributivo injusto e inadecuado. Unas políticas fiscales que dejan a las instituciones públicas sin fondos para responder a la acumulación de demandas sociales que genera el propio funcionamiento “normal” de las economías neoliberales (se acumulan costes sociales para los que faltan recursos paliativos e instrumentos para evitar su propagación). Unas políticas empresariales, especialmente en las grandes empresas que estructuran el núcleo central de la mayor parte de economías, orientadas a transferir los riesgos hacia el conjunto de la sociedad. Riesgos cuyos costes se reparten asimismo de forma desigual entre diferentes segmentos sociales. Una economía generadora de una grave crisis ecológica que ya está causando estragos en los países más pobres y que constituye, sin duda, la cuestión principal que como especie tiene enfrentada la humanidad. Sin enfocar todos estos problemas de frente es imposible discutir el terreno a un modelo asentado en las estructuras públicas y privadas dominantes.

III

Todo documento es perfectible. Pero de todas las cosas que he tratado de enumerar hay una que resulta especialmente ausente, incluso como esbozo de reflexión, en los dos papeles comentados. La de la sostenibilidad ambiental. De hecho “el manifiesto de los 800” tiene en sí mismo un título que bien puede tildarse de “oximoron” al referirse al “crecimiento sostenible”. El otro manifiesto es bastante más cauto, pero en ningún caso se afronta la cuestión. Creo que en ambos casos se trasluce que para muchos de los coautores ésta sigue siendo una reflexión ausente (aunque me consta que, al menos en el documento valenciano hubo quién batalló para que al menos no apareciera explícitamente la referencia al crecimiento).

Sin un cambio serio de rumbo los problemas ecológicos irán en aumento, y con ellos los sociales. Una reorganización ecológica de la sociedad exige cambios técnicos, sociales, institucionales imposibles de improvisar cuando estos aparecen en toda su rotundidad. La amenaza del cambio climático y los mismos compromisos, tímidos, para combatirlo deberían ser cuestiones que llamaran a la reflexión. No parece que gran parte de la supuesta “intelligentsia” de izquierdas haya llegado a una reflexión, que empieza a estar en la misma calle. Seguimos varados en el siglo XX, sin capacidad de generar proyectos y alianzas que permitan trascender las viejas divisiones de la izquierda. Y sobre todo incapaces de promover políticas sociales que vayan en el camino de mejorar sustancialmente la vida humana adecuándola a las limitaciones que impone su propia naturaleza material.

Hay en cambio unas veladas o directas referencias al crecimiento que al final convierten en meramente funcionales muchas de las buenas políticas sociales que se proponen.

IV

Hay otros campos en los que la reflexión es insuficiente o su enfoque me resulta insatisfactorio. En el manifiesto de los ochocientos está incluso ausente el debate de fondo sobre nuestro completo modelo social: desigualdad en la distribución de la renta, bajo nivel del presupuesto público y, con ello, insuficiente gasto social, fiscalidad paupérrima e injusta, lacerantes desigualdades de género... y ninguna palabra sobre el hecho migratorio (quizás por tratarse de una cuestión espinosa que podría dividir a los firmantes). Sí hay en cambio buenas referencias en el papel de los colegas valencianos que reproducimos.

La lucha contra las desigualdades de género y sus diversas manifestaciones ha servido para poner en evidencia lo que algunas científicas feministas llaman “la crisis del cuidado”. La incapacidad de un sistema económico basado en la mera búsqueda del beneficio y en la externalización de costes hacia el conjunto de la sociedad para resolver eficazmente la reproducción de la fuerza de trabajo, el mantenimiento cotidiano de la vida humana, la atención a las personas más necesitadas... Las sucesivas leyes de igualdad, conciliación y dependencia han constituido intentos de abordar la cuestión pero por su timidez siguen resultando impotentes para reparar desigualdades flagrantes (no sólo de género, también entre mujeres de distintos grupos sociales) y para ofrecer un modelo de organización social en el que la vida cotidiana no signifique para la mayoría de personas una fuente de sobresaltos reiterativos. Sigue pesando demasiado una visión economicista en la que la propia vida cotidiana, el mismo sistema educativo, están en función de un crecimiento económico y una lógica empresarial incuestionada. Se dirá en que en momentos de crisis hay prioridades, pero podría objetarse que en momentos de crisis es precisamente cuando hacen falta reformas más profundas.

V

Apuntar los fallos no debe impedir constatar lo que representan de respuesta social. Posiblemente muchos de los aspectos criticados obedecen tanto a la necesidad de forjar alianzas amplias como respuesta a ataques vigorosos, como a la ausencia de una deliberación a fondo, imposible de llevar a cabo en un corto plazo de tiempo, como —también hay que decirlo— al influjo que siguen ejerciendo en muchas personas bien intencionadas el espejismo del crecimiento económico, el cambio tecnológico y la creación de riqueza. Como primera respuesta es un buen síntoma de que algo se mueve. Pero es también un indicio de que queda mucho por hacer. Y que si todo se queda en la firma actual poca resistencia vamos a ser capaces de desarrollar cuando la reforma laboral y el recorte de políticas sociales se pongan de verdad sobre la mesa. Algo que sucederá inevitablemente si la persistencia del desempleo masivo sigue reforzando la hegemonía cultural y política de la izquierda. Y es que para que surjan resistencias hacen falta amenazas, pero también proyectos, marcos referenciales, información, organización. Insustituibles para convertir el malestar difuso en respuesta social más o menos articulada.

Pérez y Rovira

En este país el “esperpento” tiene larga tradición. Es una forma distorsionada de mostrar aspectos profundos de nuestra estructura social. O al menos de una parte significativa. Cuando el debate económico actual se centra en la “necesidad de cambiar el modelo productivo” bueno es preguntarse por las estructuras empresariales que lo sustentan. Al fin y al cabo han sido los empresarios los que han tomado decisiones productivas cruciales. Evidentemente el mundo empresarial es muy diverso. Las empresas se diferencian por tamaño, desarrollo tecnológico, tipo de organización, propietarios, etc. Y este amplio abanico social no puede traducirse en unos pocos tipos. Pero hay tipos que resultan representativos de sectores empresariales importantes (por su poder económico o su peso cuantitativo) y observándolos es posible detectar comportamientos y procesos que acaban teniendo incidencia en la vida económica cotidiana. Por esto algunos “esperpentos” nos permiten reconocer comportamientos que van más allá de la anécdota.

A lo largo de este mes dos noticias me han parecido significativas. Sus protagonistas responden a los apellidos que encabezan el artículo. Uno, Pérez (para muchos “Florentino”), cabeza visible de uno de los mayores grupos empresariales del país. El otro representante de un modelo de pequeña empresa bastante arraigado en partes relevantes de nuestra geografía.

El protagonismo del primero no se debe a que haya propuesto una política de inversiones relevante para el cambio de modelo. Su presencia mediática ha vuelto a estar centrada en algo tan tradicional como el fútbol. Más concretamente por volver a batir el record de gasto en la compra de dos jugadores. Una actuación que ha contado además con un generoso crédito de Caja Madrid, precisamente en un momento en el que hay un clamor empresarial en demanda de liquidez financiera para garantizar el funcionamiento económico “normal”. Quizás comprar jugadores a precios astronómicos forme parte de esta normalidad, pero parece claro que no supone un cambio de rumbo. Más bien la repetición del mismo tipo de operaciones del pasado tanto en los objetivos (resolver a corto plazo el problema de liderazgo por medio de un dispendio monumental) como en los mecanismos (la colaboración del sector público o semipúblico como fuente de financiación de la operación). No es que me irrite por que lo hace el Real Madrid: el FC Barcelona ha tratado insistentemente de seguir la misma línea. Si no lo ha conseguido hasta el momento ha sido sobre todo por la oposición vecinal de base que una y otra vez ha contestado las propuestas de recalificación del suelo con el que pagar “inversiones” en fichajes. Si Pérez lo hace no es por ser diferente, es porque tiene más poder.

Lo realmente significativo del caso es la actitud y los mecanismos. Una actitud orientada exclusivamente a potenciar el sentido de jerarquía social de su protagonista, sin valorar sus implicaciones sociales (uso social del dinero, creación de referentes sociales, etc.). El mecanismo al uso del sistema público en beneficio privado. Lo que el Sr. Pérez hace en el Real Madrid es lo mismo que su grupo empresarial hace en muchos otros campos. (Aunque el Sr. Pérez es, como mucho, un socio menor de los poderosos accionistas principales del conglomerado ACS: la familia March y los primos Alberto Cortina y Alberto Alcocer, verdadera clase dominante del país). Si algo caracteriza el modelo productivo español es la existencia de un reducido grupo de empresas líderes que obtienen la parte sustancial de su negocio directamente del presupuesto público y o de la gestión de servicios públicos. Empezaron como constructoras pero han ido extendiendo sus lazos a la gestión de todo tipo de servicios (la ley de la Dependencia ha sido otra nueva fuente de “business”) y al sector energético (la política de sostenibilidad energética está ahora en su punto de mira). El uso de lo público como fuente de ingresos o de prestigio social es consustancial a su modelo de negocio. Tanto como la precarización de las condiciones de empleo que, hacia abajo, caracteriza su modelo organizativo.

Rovira es un caso más modesto. Un pobre industrial panadero de Real de Gandía que tuvo la mala suerte de contar con instalaciones obsoletas y un empleado boliviano sin papeles (seguramente contratado para hacerle un favor) que tuvo la mala fortuna de dejarse el brazo en la máquina de amasar. Ya se sabe que en estas circunstancias los nervios nos pueden y uno acaba haciendo tonterías, como la de tratar de evitar ser identificado al lado del herido, o la de tirar el brazo machacado a la basura y limpiar las instalaciones para evitar males mayores. Tonterías que uno comete cuando la obsesión por el negocio ha hecho olvidar la necesidad de cumplir las normas laborales, ambientales, fiscales o migratorias. La familia Rovira (puesto que los que cometieron la “torpeza” eran los hijos del propietario, los únicos que contaban con contrato legal) puede ser reducida a una mera anécdota. Deja de serlo cuando se constata que ni es la única vez que pasa (hay antecedentes claros como el del empresario riojano condenado por tratar de camuflar la muerte en accidente laboral de otro empleado sin papeles) ni es tan diferente a otras muchas actitudes empresariales de desprecio de la vida humana y de las normas que tratan de domesticar al mercado. A bote pronto en el mismo entorno próximo han florecido desastres ambientales como el de Ardystil, la corrupción urbanística y la economía informal. La familia Rovira puede ocupar unas páginas en la “historia universal de la infamia” pero seguramente en su entorno empresarial y social pasarán simplemente como un mero caso de “mala suerte”.

Si realmente queremos reformas estructurales, ahora que no podemos pedir un cambio social más radical, bueno sería empezar por las realidades estructurantes de nuestro modelo económico. Y no cabe duda que tanto los grandes grupos de capitalismo parasitario como los sectores empresariales que basan su negocio en la creación sistemática de costes sociales y en la evasión de sus obligaciones colectivas tienen mucho que ver con el modelo productivo dominante. A menudo un buen “esperpento” informa más que una estadística. Porque pone al descubierto aspectos de la realidad que las medias aritméticas y los porcentajes camuflan.

Manifiestos

¿REFORMA LABORAL O CAMBIO DE MODELO ECONÓMICO?

Frederic López i Mora, Amat Sánchez y Enric Sanchis

La intolerable remontada del paro tiene su origen en una crisis que no ha nacido en España. Sin embargo la intensidad con que aquí se destruye empleo obliga a pensar que algo debe ocurrir para que nos afecte con especial virulencia. El debate al respecto se ha polarizado en torno a dos posiciones: la que vincula la mayor parte de las causas del problema al funcionamiento de nuestro mercado de trabajo y la que pone en el centro de reflexión las características de nuestro modelo productivo. Son sobre todo las peculiaridades de éste las que explican gran parte de la gravedad diferencial de la crisis en España. Nuestro mercado de trabajo es como es en gran medida porque nuestro modelo económico es el que es. El mercado laboral podría funcionar mejor, pero no estando en él el origen de la crisis lo prioritario es corregir los principales problemas que provocan un funcionamiento tan ineficiente de nuestra economía.

1. Nuestro modelo económico es como es porque el sistema social del que forma parte es el que es, y mantiene desde hace décadas unos rasgos específicos que lastran el proceso de convergencia con los estándares medios de la UE. Durante los últimos años, a pesar del crecimiento del empleo, la participación de los salarios en la renta nacional se ha reducido fuertemente. El nivel de gasto social en términos de PIB lleva años unos siete puntos por debajo de la UE-15, con lo que el español medio está bastante menos protegido que el europeo. Esto explica nuestro elevado nivel de desigualdad, sólo parangonable al de Irlanda en el ámbito de la UE y similar al de los países más desiguales de la OCDE. Desde hace al menos veinticinco años uno de cada cinco españoles vive bajo el umbral de pobreza, a pesar de que ahora somos el doble de ricos que entonces. La desigualdad reduce la eficiencia económica y crispa las relaciones laborales. Dentro de la OCDE, los modelos económicos más competitivos y los mercados de trabajo más fluidos corresponden a los sistemas sociales más igualitarios.

2. En España nunca ha habido política de familia. Para corregir esta anomalía hoy contamos con la ley de Atención a la Dependencia. Un dispositivo muy ambicioso cuyo desarrollo también tendrá efectos positivos sobre la eficiencia económica. Al implicar a la sociedad en obligaciones asumidas tradicionalmente por las mujeres, mejorará la conciliación de vida laboral y familiar, la tasa de ocupación femenina, la fortaleza del sistema de pensiones, los ingresos fiscales y, con ellos, el margen de maniobra de la política de modernización del tejido productivo. Ahora bien, esta ley puede aplicarse por dos vías: 1) la socialdemócrata, que genera empleo público en servicios sociales y pretende tener ocupada y pagando impuestos a toda la población en edad de trabajar; 2) la conservadora, que transfiere rentas a las unidades familiares, crea menos empleos e invita a las mujeres a quedarse en casa. En España se está optando, aunque sin el esfuerzo financiero necesario, por la vía conservadora, con lo que la tasa de ocupación femenina seguirá estando entre las más bajas de la UE-27. En todo caso cabe temer que esta ley repetirá el vuelo gallináceo de todas las reformas educativas en general y de la LOGSE en particular, cuyo principal defecto es que nació agónica por falta de recursos, con las consecuencias que ahora lamentamos.

3. La economía del conocimiento funciona con trabajadores cualificados, que han de salir de una cantera de ciudadanos bien educados. Nuestros niveles de fracaso y abandono escolar duplican los estándares internacionales y el nivel educativo medio de los españoles en edad de trabajar sigue a la zaga de los países industrializados. Convencionalmente se acepta que un Estado moderno debe invertir en educación el equivalente al 6% del PIB. Aquí no hay manera de llegar al 5%, porque la educación sólo es una prioridad en la retórica política, no en los presupuestos del Estado. Intentar arreglar en la FP ocupacional y continua lo que no se hizo en su día en el sistema educativo es poco efectivo.

4. El bajo gasto social y educativo es coherente con el bajo nivel de presión fiscal. En términos de PIB estamos al menos a cuatro puntos de la media europea. Y si el cálculo se hiciera sobre PIB real (oficial más sumergido) la distancia sería mucho mayor: en economía sumergida (con Italia y Grecia) somos líderes de la OCDE. Su tamaño corresponde aproximadamente al 20% del PIB oficial, más del doble que en las economías más avanzadas. ¿No podemos ser más eficientes en la lucha contra el fraude fiscal? Porque el problema no es sólo que todos pagamos pocos impuestos, sino que algunos apenas pagan. Los datos de la Agencia Tributaria dicen que el IRPF es básicamente un impuesto sobre el trabajo por cuenta ajena y sugieren que el asalariado medio tiene ingresos superiores al empresario medio. ¿Es esto posible? Además el sistema impositivo español ha ido perdiendo equidad por distintas vías: la carga fiscal se ha decantado hacia los impuestos indirectos, se han eliminado figuras impositivas directas, las rentas del trabajo están más gravadas que las del capital mobiliario y la escala del IRPF ha perdido progresividad. Así, nuestro modelo socioeconómico descansa en un sistema fiscal más bien regresivo que apenas mitiga las desigualdades sociales, no garantiza la capacidad recaudatoria necesaria para que el Estado pueda mejorar los servicios públicos y reduce la eficiencia económica. Porque, como explicó Keynes, si no se dan ciertas condiciones de igualdad el mercado libre no asegura ni la adecuada distribución de la renta entre consumo e inversión ni que el exceso de ahorro derivado del exceso de desigualdad se convierta en inversión productiva.

5. En toda economía moderna el trabajo tiende a encarecerse. En España esta tendencia se ha contrarrestado precarizando el empleo, y durante los últimos años el salario medio se ha reducido. Pero a la larga la única respuesta efectiva es introducir innovación tecnológica y organizativa. Para ello se necesitan emprendedores que crean en el esfuerzo y el trabajo bien hecho. Entre nuestra clase empresarial sigue haciendo falta más gente de este fuste y todavía sobran especuladores. Nuestro modelo económico actual comenzó a fraguarse antes de la democracia y todavía no ha conseguido extirpar de raíz la cultura del dinero fácil y de buscar el trato de favor de la Administración. Las economías más avanzadas del mundo suelen tener costes salariales mucho más elevados que los españoles.

6. Si comparamos nuestra estructura del empleo con la de las economías más avanzadas, no cabe duda que la sangría del paro sólo puede contrarrestarse con el desarrollo de los servicios. Una industria modernizada es condición necesaria pero no suficiente. Es por tanto en los servicios donde puede encontrar acomodo la mayor parte del desempleo. ¿En qué servicios? En los del terciario avanzado vinculados a la modernización industrial también; pero sobre todo en aquellos en los que tenemos un déficit comparativo incuestionable: educación, sanidad y servicios sociales.

7. Oscilaciones cíclicas aparte, el paro español es en buena medida crónico y femenino. Mayor que el masculino, el desempleo femenino es también más tolerado socialmente y menos visible. Pero el pleno empleo ya no puede definirse obviando a la mitad femenina de la población. Su creciente participación en el mercado de trabajo es un hecho estructural que obliga a repensar el objetivo del pleno empleo y a modular las políticas correspondientes integrando una óptica de género. Sin embargo, el derecho al trabajo parece estar reservado a los varones, ya que las principales medidas de reactivación implementadas durante la crisis se han centrado en sectores masculinizados, olvidando los compromisos vigentes en materia de igualdad de género.

Si no corregimos estos rasgos específicos de nuestro modelo socioeconómico seguiremos siendo líderes en paro, precariedad y segmentación laboral (que no es sólo un problema de fijos y temporales). Ahora bien, tampoco se trata de cambiarlo todo. Nuestro modelo tradicional también contiene elementos aprovechables. Y ningún modelo puede cambiarse de la noche a la mañana, porque descansa en unas instituciones sociales que están dotadas de una gran inercia histórica. En consecuencia, los esfuerzos en esta dirección surtirán efecto más en el medio y largo plazo que en lo inmediato. Mientras tanto hay que pensar también en lo que puede hacerse en el ámbito del sistema de relaciones laborales para facilitar el cambio hacia ese nuevo modelo más eficiente y menos desigual. Porque el sistema actual es ante todo una invitación a seguir aprovechando el bajo coste del trabajo como única estrategia de futuro.

8. El mercado de trabajo español lleva más de un cuarto de siglo sometido a un proceso continuo de reformas que no han hecho más que aumentar la flexibilidad del empleo. Cada vez es más barato contratar y despedir, lo que explica la intensidad con que se destruye empleo durante las recesiones. Las reformas que se están proponiendo son básicamente más de lo mismo, con lo que las empresas tienen escasos incentivos para caminar hacia el nuevo modelo. No pretendemos proponer ahora una alternativa detallada, pero sí queremos acabar señalando cinco cuestiones básicas que a nuestro entender deberían tenerse en cuenta a la hora de plantearse una reforma que impulse la economía en la dirección que necesitamos: 1) En España el único despido relativamente caro es el improcedente, es decir, aquel que según el juez no procede. Si no procede, que no se produzca. Para ello hace falta penalizarlo con costes disuasorios y reconocer el derecho de readmisión. 2) El problema de la temporalidad se resuelve reintroduciendo el principio de causalidad y acabando con el encadenamiento fraudulento de los contratos. 3) La segmentación se limita reforzando el carácter público del contrato de trabajo, la presencia sindical en los centros y la democracia industrial; no debilitando la posición negociadora del trabajo ni fragmentando la negociación colectiva hasta el nivel de empresa para acabar reclamando la contratación individual. 4) La eficacia y eficiencia de los servicios públicos de empleo en la intermediación laboral se refuerzan mejorando la dotación y especialización de su personal, no cuestionando su carácter público abriéndolos a la empresa privada, que está para otras cosas. 5) Hay que detener la deriva descendente de los salarios a fin de evitar que la precariedad laboral se convierta en exclusión social. Por la misma razón, la protección por desempleo debe recibir el tratamiento de un derecho ciudadano a consolidar, no a recortar. Ni el paro ni el empleo precario pueden volver a ser sinónimo de pobreza. Dicho brevemente, en el mercado de trabajo cotiza una mercancía muy especial (seres humanos); no es pidiendo al Estado manos libres ni atacando el Derecho Social como conseguiremos que funcione mejor.

Documento elaborado en el seno de un grupo de discusión en el que han intervenido, además de los firmantes, los profesores de los departamentos de Derecho del Trabajo, Economía Aplicada y Sociología de la Universidad de Valencia siguientes: Josep Banyuls, Ernest Cano Cano, Celia Fernández Prats, Miguel Ángel García Calavia, Elena García Testal, Raúl Lorente Campos, Cayetano Núñez Ganales, Josep Vicent Pitxer, Isabel Pla,y Josep Vicent Saragossà.

EL TRABAJO, FUNDAMENTO DE UN CRECIMIENTO ECONÓMICO SOSTENIBLE

Alrededor de 800 intelectuales, sobre todo del ámbito universitario, han firmado otro documento contra la nueva ofensiva de reforma del mercado de trabajo. Puede verse el texto así como la lista de adhesiones en varias páginas web. He aquí tres de ellas:

http://hl33.dinaserver.com/hosting/juantorreslopez.com/jtl//index.php?option=com_content&task=view&id=1583&Itemid=16

http://www.otromundoesposible.com/?p=3246

http://www.elpais.com/elpaismedia/diario/media/200906/20/economia/
20090620elpepieco_1_Pes_PDF.pdf

30.6.09

RESUMEN DE LA ASAMBLEA DEL 23 - 06 - 2009

"No es que sean importantes los asuntos
objeto de polémica:
lo importante es la rígida
firmeza en el error."(1)

La Asamblea de IU de Avilés, celebrada el día 23 de junio, ha zanjado el debate sobre
la continuidad o no del Pacto de Gobierno que mantenemos con el PSOE en el Ayuntamiento de Avilés. Después de meses de debates el Coordinador de Avilés, el compañero Fernando Díaz Rañón, ha sabido articular una mayoría, tanto en el Consejo Político, como en la Asamblea, que respalda su apuesta por el mantenimiento del pacto. En la votación del Consejo anterior a la Asamblea esa mayoría se estableció en 13 votos a favor, 7 abstenciones y un miembro del consejo que no voto. En la Asamblea el resultado fue 27 votos a favor de su propuesta, 2 votos en contra , 6 abstenciones y un asistente a la asamblea que no voto.
A partir de ese momento toda la organización respalda la continuidad del pacto municipal de IU y el PSOE en Avilés, restableciendo el buen clima de trabajo que debe presidir la vida interna de nuestra organización.
Para finalizar se informo que se participara en el Interceltico poniendo el Rincón Cubano, como una forma de conseguir la necesaria financiación para nuestra actividad política.

Se debe resaltar que todo este proceso ha fortalecido al compañero Fernando Díaz Rañón como coordinador de IU de Avilés, ya que ha logrado una adhesión a su persona, y a sus planteamientos, de no menos del 70% de la organización.

En la Asamblea muchas intervenciones giraron en torno a esta idea: "IU no sabe vender bien su acción de gobierno, y por lo tanto no rentabiliza electoralmente este trabajo." Los miembros del Consejo Político tenemos que darle vueltas a este asunto, con el fin de encontrar iniciativas políticas y organizativas que permitan romper la situación descrita por nuestros militantes.

Por ultimo un dato, en las dos ultimas asambleas de IU de Avilés, solo ha participado un 45% (aproximadamente) de los afiliados.

"Será mejor volver a casa
y empezar a pensar por nuestra cuenta."(1)

La banda sonora de esta entrada es del NIÑO GUSANO.



(1) Ángel González. Palabra sobre palabra. Seix Barral, 2008. Páginas 176, y 204.

29.6.09

Concretar el proceso de refundación y consolidar una “marca IU”

El coordinador general de Izquierda Unida, Cayo Lara, marcó ayer durante la reunión del Consejo Político Federal (CPF) –máximo órgano de dirección entre asambleas- las prioridades organizativas de esta formación para los próximos meses. Entre ellas, destacó avanzar de forma decidida hacia el proceso de refundación -cumpliendo con el mandato de la IX Asamblea Federal del pasado mes de noviembre- y al que se le ha puesto fecha de culminación en el primer semestre de 2010. A ello añadió “la necesidad de que se defina su identidad corporativa”, lo que denominó como ‘marca IU’, “con la que acotar los cuatro o cinco valores esenciales que nos definen de forma clara y diferenciada por las que la gente la conoce y nos distingue respecto a otras formaciones políticas”.
El Consejo Político aprobó el Informe Político presentado por el coordinador general por 55 votos a favor, 1 en contra y 2 abstenciones. Además, durante la reunión se trataron otros dos temas de carácter organizativo interno como son el nuevo
Reglamento de afiliación, cotización y censos, y la constitución de la Unidad de Afiliación y Recaudación (UAR). La votación de ambos temas tuvo el mismo resultado de 57 votos a favor, 0 en contra y 2 abstenciones.

24.6.09

El PSOE renuncia a afrontar la crisis desde la izquierda

Jesús Iglesias lamenta que “los dirigentes socialistas renuncien a subir los impuestos a los ricos mientras los trabajadores sufren las consecuencias de la crisis”

El Coordinador General de IU de Asturias criticó la actitud de la dirección del Partido Socialista ayer en Madrid: “habíamos alcanzado un acuerdo para abordar una reforma fiscal que es urgente y necesaria, un acuerdo que garantizaba más justicia fiscal y que iba a permitir que los ricos pagaran más impuestos para disponer de más recursos para afrontar la crisis. Algo tan descabellado que incluso Obama lo ha puesto en marcha en Estados Unidos”.

“Lamentablemente el Partido Socialista cambió de criterio en apenas unas horas, cada día es más evidente que el Gobierno de Zapatero no afrontará la crisis desde la izquierda sino que está preparándose para iniciar un giro a la derecha. Renuncia a aplicar medidas progresistas que beneficiarían a la mayoría”, declaró el Coordinador General de IU en Asturias.

“En los últimos meses Zapatero vació la despensa del Estado, dilapidó más de 7.000 millones de euros con el famoso “cheque de los 400 euros” y renunció a casi 2.000 millones de euros suprimiendo el impuesto de patrimonio, que sólo pagaban el 1% de la población de este país. Ahora el Estado no cuenta con unos recursos económicos que serían esenciales para financiar las inversiones que necesita el país para generar empleo y mejorar la cohesión social”

17.6.09

Tierra Astur Poniente

Me llega un correo electrónico de mi viejo amigo Xose Nel que os reproduzco:

"Por fin, el buque enseña d'una nueva manera d'entender la hostelería de nueso llega
a Xixón: Tierra Astur. Poca xente sabe que detrás d'esti proyeutu ta bona parte del éxitu de la recuperación de les castres autóctones d'Asturies: col so apueste dende va años por ufiertar a los veceros productos d'aniciu dafechu asturianu, y cola calidá por bandera, César Junco y la so xente (cómo escaecer al gran Lluis Nel Estrada) tan abriendo una secha que yo nun duldo en calificala como histórica, con unos efeutos bultables mesmo nel empléu (direutu ya indireutu) que nes cifres de recuperación del nuesu sector agroalimentariu tradicional.

¡Vémonos perellí!

Xosé Nel Riesgo

16.6.09

Un grupo de padres trata de recuperar la federación «La Falla»

La asociación fue clave en la actividad escolar avilesina a principios de década

Juan C. GALÁN
En tiempos revueltos, la solidaridad repunta. Fue, precisamente, la unión para hacer frente a situaciones traumáticas el origen de la federación de padres y madres «La Falla». La amenaza de cierre del Instituto La Magdalena, en 2001, por parte de la Consejería de Educación, destapó la ira de los padres de alumnos del centro que decidieron asociarse para evitar la catástrofe. Y lo consiguieron. «La Falla» volvió a ejercer su fuerza en las movilizaciones en contra de la jornada continua en los centros escolares, en 2005. Y, de repente, la nada. La directiva del consorcio ingresó en una dinámica de pasividad que terminó por convertir a «La Falla» en un vegetal: con vida pero sin actividad.

Ahora, un grupo de padres, amparados por la Confederación Asturiana de Asociaciones de Madres y Padres de Alumnos (COAPA), -asociación que opera en los centros de Avilés y Gijón-, se ha puesto entre ceja y ceja reactivar «La Falla». Hasta la fecha, los ideólogos de la iniciativa han conseguido incorporar al proyecto a las AMPA de los colegios Marcos del Torniello, Versalles y Llaranes, y de los institutos La Magdalena y Juan Antonio Suanzes. La intención de los padres y madres de alumnos es continuar en conversaciones con las AMPA del resto de colegios de la comarca -muchos de ellos integrados en la federación «Miguel Virgos»-, con el fin de consolidar una junta directiva para el comienzo del curso 2009-10.

La falta de participación, bien por desmotivación bien por falta de tiempo, de los padres en las actividades escolares de sus hijos ha provocado el intento de reactivación de «La Falla» después de tres años de inactividad. María Eugenia Mendoza, integrante del AMPA del Marcos del Torniello, es una de las madres que ha recogido el guante y ha decidido implicarse en la junta gestora. «Antes de que dejara de funcionar, veía que la federación era muy activa y colaboraba mucho con el colegio. Debemos recuperar esa dinámica porque la AMPA necesita un apoyo. Los padres no lo pueden hacer todo», comenta Mendoza.

Francisco Javier Amorín, que llegó a ser presidente de «La Falla», es otro de los promotores de este intento de recuperación de la federación. «Los padres, cuando sus hijos dejan el centro, dejan de colaborar con la AMPA. Eso frustra cualquier intento de estabilizar una federación de padres y madres. Nosotros pretendemos asegurar un trabajo continuo y echar una mano a las AMPA de los colegios en todo lo que necesiten», comenta Amorín, que se declara un firme defensor de la enseñanza pública.

14.6.09

Asociaciones de padres recuperan ´La Falla´

La histórica federación de madres y padres denominada La Falla , que ha jugado "importantísimos papeles en la vida de la comunidad escolar", resurge ahora tras "una etapa de pasividad organizativa", con el nombramiento de una Junta gestora, en la que estarán representados varios centros.

La gestora se encargará de organizar la asamblea que al inicio del próximo curso elegirá la nueva junta directiva, que se hará cargo de la etapa del movimiento asociativo en el 2010.

Los integrantes de esta iniciativa proponen "analizar y actualizar en esa próxima convocatoria el papel a desempeñar en los centros públicos" por estas entidades escolares, desde la reivindicación permanente para "mantener y mejorar el nivel educativo de los hijos en la escuela pública".

La Falla forma parte de Confederación Asturiana de Asociaciones de madres y padres de Alumnos (COAPA), junto con Fapas-Xixón y, próximamente, con la Federación de Castrillón. La recién nombrada junta gestora, hace "un llamamiento abierto y sincero a todas las asociaciones de la comarca para participar en la convocatoria de un debate imaginativo que preceda a la elección de la nueva dirección de La Falla ".

11.6.09

Una observación, y un ruego, sobre resultados electorales y adscripciones parlamentarias



La coalición electoral IU-ICV dejó un cabo suelto. ¿Cuál sería el destino parlamentario de los eurodiputados que fueran elegidos, si tal elección se producía efectivamente? Se hablaría de ello el día después.

Preguntado por Pascual Serrano sobre la coalición y la cuestión apuntada1, el actual coordinador general de Izquierda Unida señalaba sensatamente:

    Fue polémico el acuerdo con Iniciativa por Cataluña, muchos ciudadanos no comprenden que, una vez elegidos los representantes en una lista conjunta, se integren en grupos políticos diferentes en el Parlamento. ¿Cómo se explica eso si coincidían en un mismo programa electoral? ¿Puede volver a suceder? El acuerdo electoral con ICV para estas elecciones implica que los eurodiputados que salgan elegidos se integrarán en el mismo grupo parlamentario, es decir, en el Grupo de la Izquierda Unitaria Europea. Nos presentamos con el mismo programa y lo defenderemos desde el mismo grupo [el énfasis es mío]

La implicación de Caro Laya es aquí asunto deductivo, no está garantizada estrictamente por la letra del acuerdo.

El tema tiene su poso. En las anteriores elecciones europeas, como apunta el coordinador, el eurodiputado elegido en las filas de la coalición por parte de ICV, Raül Romeva, tardó 17 segundos y 15 décimas, record histórico donde las haya, en integrarse, feliz, alegre y confiado en Los Verdes europeos, un grupo parlamentario con políticas diferenciadas (no siempre desde luego, pero sí a veces en temas no insustantivos) respecto a la agrupación de la izquierda unitaria europea. Algunos votantes nos quedamos con la cara de boniato y mirando hacia el cielo con la sangre alterada. Fue mi caso por ejemplo. “Estafa” era una palabra que describía nuestras sensaciones.

En esta ocasión, si no ando muy extraviado, se dejó abierta la cuestión como decía para después de las elecciones. Si mi memoria ha acuñado bien esta moneda, la coaliación acordó que un grupo formado para la ocasión, sin poder precisar más por mi parte, discutiría y acordaría el destino de los eurodiputados elegidos. Si vuelvo a transitar por senderos de veracidad, ese destino debería ser el mismo para todos los parlamentarios elegidos en las listas de la coalición. La respuesta de Cayo Lara a Pascual Serrano corrobora mi conjetura.

Si esto es así, creo que cabe como ciudadano que ha apoyado públicamente la coalición y la ha votado pedir, con la cortesía necesaria, rogar si se prefiere, que las discusiones de ese grupo decisorio sean trasparentes, término y vindicación que suele citarse con agrado y acuerdo en nuestras filas, y que se informe a la ciudadanía que ha apoyado la coalición, y a toda ella en general, no sólo del resultado final del deseable acuerdo sino de la argumentación que lo sostiene. ¡Qué menos podemos pedir a estas alturas de la vida y de nuestra historia política! Si además, deseemos que sea así, se traza un dibujo más o menos fidedigno de posiciones y rectificaciones, sin ocultamientos interesados a la vieja usanza, la vindicación pública de democratización y participación en las instituciones a la que somos tan aficionados se corresponderá biunívocamente con los procedimientos usados en nuestra vida política interna. No parecería del todo consistente, no lo sería de hecho, que exigiéramos democracia política, social y económica y en nuestras propias filas reinase el oscurantismo y el poder caciquil y arbitrario de los elegidos envueltos en mantos de calculadas y esotéricas jugadas estratégicas.

Me permito añadir, complementariamente, algunos datos que probablemente ayuden a la reflexión sobre el peso que unos y otros hemos tenido en los resultados conseguidos.

La coalición obtuvo 643.136 votos en las elecciones de 2004 y ha obtenido, en las elecciones de 2009, 583.708. Se han perdido, si usamos un término algo equívoco, 59.428 votos, un 9% aproximadamente. Como Ezker Batua, la Izquierda Vasca, es una organización soberana y se presentaba en la misma coalición, es oportuno resaltar que en su caso han sido 16.340 los votos que han preferido otros destinatarios: de 29.461 se ha pasado a 13.121 votos.

En Catalunya, la coalición –no ICV, vale la pena insistir, sino la coalición ICV-EUiA- obtuvo en 2004 151.871 votos y ha obtenido en las recientes elecciones de 2009 119.089 votos. Se han conseguido, pues, 32.782 votos menos, una disminución del 21,4% (sumados a los no obtenidos por EB, se alcanzan los 49.122, de lo que se infiere que la coalición ha perdido, en el resto del Estado, 10.306 votos. No son pocos, desde luego, no permiten alegrías ni cánticos rojo-espirituales y sin duda deben ser tenidos muy en cuenta para darse cuenta de donde estamos, para no engañarse, principio básico y esencial de cualquier fuerza que aspire a un materialismo honesto, esto es, a tocar realidad en la medidas de las fuerzas de cada uno).

Los votos de ICV-EUiA, como es sabido -aunque algunos dirigentes de ICV suelen olvidarlo martes sí, miércoles también-, no son todos votos de ICV, sino que un porcentaje de ellos, que no puedo determinar exactamente, provienen de personas –mi caso por ejemplo- que votamos a EUiA pero que no votaríamos a ICV si ésta se presentara en solitario casi –remarco: casi- en ninguna circunstancia dado lo visto, oído o incluso lo sufrido, y sobre todo dado el total alejamiento de ICV de cualquier vértice, cara o arista que tenga que ver con el marxismo-comunismo transformador, tradición que suele ser vista por la dirección de la organización fraternal como temática oscuro-autoritaria del paleolítico inferior trasnochado, a cosa vieja, a temas asignificativos de gentes incorregibles y, por lo demás, feas y brutas normalmente. Poco fashion.

¿Qué porcentaje de ese resultado, qué porcentaje de los votos de ICV-EUiA son votos próximos a EUiA? No sabría señalarlo con rigor estadístico ni con pronóstico confiable, pero, siendo muy pesimista con nuestra fuerzas electorales, acaso pueda afirmarse razonablemente que, cuanto menos, unos 19.000 votos de esos 119.089 provienen de personas cercanas a EUiA, y aún más, próximas a IU y no siempre tan cercanas a EUiA (mi caso otra vez como ejemplo). De todo ello se infiere, que los votos propios-en sí de ICV han sido aproximadamente unos 100.000 (el 17% de los votos conseguidos por la coalición, algo menos de la quinta parte).

Al marco que acabo de describir habría que añadir alguna arista más: los votos en blanco, los votos nulos y la abstención política han crecido notablemente en Cataluña (también en el resto del Estado, pero que algo más en las tierras de Salvat Papasseit, Espriu y Martí i Pol). En el caso catalán, no hay que ser un lince ibérico para ello, una lectura bastante inmediata parece abonar la creencia que algunas personas no están dispuestas a apoyar una coalición, con importantes áreas de gobierno autonómico-nacionales, que actúa como actúa en sus propias competencias (Interior, por ejemplo) y en cuestiones decisivas para un eje esencial de las políticas sociales como la escandalosa, neoliberal y privatista ley de educación catalana (¡Qué hace una fuerza supuestamente transformadora como ICV-EUiA gobernando con un conseller neoliberal confeso como el señor Maragall teledirigido por un político de pragmatismo sin parangón como el señor Montilla! ¿Qué tiene ver eso con la izquierda?).

Puestos también a recordar, por aquello del cultivo de la memoria histórica, no habría que olvidar que la dirección de ICV actúa con guantes no siempre de seda, pero, desde luego, con puños y corazón de hierro cuando se trata de llegar a acuerdos y establecer listas electorales para las elecciones municipales o autonómicas-nacionales. La rojez, con tonos más o menos intensos como quería Espriu y cantaba Raimon, a pesar del permanente servilismo político del PCC, la organización política que dirige actualmente EUiA -que merecería seguramente más de quince tesis doctorales que estudiasen in fieri cómo las instituciones transforman, no son transformadas sino que, insisto, transforman, organizaciones con supuesta vocación revolucionaria-, suele ser trasterrada por la moderna, exquisita y siempre elegante dirección de ICV a las puertas inutilizadas de las conserjerías de institutos del extrarradio. Eso sí, todo ello con sonrisas profidén y gafas, trajes y vestidos muy modernos. Son fashion.

8.6.09

Cuaderno de crisis/7

Albert Recio

¿Cambio estructural?

I

Cambiar el modelo económico hace tiempo que forma parte de las ideas fuerza que circulan en el debate económico. Los mismos economistas críticos lo hemos argumentado, con puntos de vista diversos, en numerosas ocasiones. Y tampoco es difícil encontrar economistas del establishment que comparten esta opinión. Hasta cierto punto, el consenso no es difícil de alcanzar. Sólo los muy ciegos o muy dogmáticos (o los que simplemente efectuaban previsiones a base de extrapolar series numéricas) pueden ignorar los problemas estructurales de la economía española. Los que la crisis global ha dejado al descubierto: dependencia insostenible del binomio construcción- turismo, desequilibrio persistente de la balanza comercial (importamos más que exportamos en casi todo tipo de sectores, y hemos perdido cuota de mercado en aquellos en los que estábamos especializados), endeudamiento exterior persistente (en parte debido a lo anterior), mercado laboral con exceso de empleos temporales....

De aquí que predicar la necesidad del cambio no resulte ni original ni extraño. La intervención del presidente Zapatero, siempre tan dado a las afirmaciones pomposas, a confiar que sus palabras obrarán el cambio, anunciado que su nuevo plan significa el inicio del cambio de modelo responde simplemente a esta necesidad de situarse en la “ortodoxia” y en el consenso de lo, ahora sí, políticamente correcto. Otra cosa es que sus medidas signifiquen el cambio real o que el consenso real exista más allá de la percepción común sobre la imposibilidad de prolongar el tipo de desarrollo económico que ha dominado, al menos, la expansión de los quince años anteriores.

II

Hay muchas formas de evaluar el modelo. La más sencilla es la que emana del análisis de la especialización productiva. En este caso el énfasis se pone en la necesidad de cambiar el tipo de actividades predominantes. Esta es la idea subyacente en el equipo de Gobierno. También en buena parte de los dirigentes sindicales. Tenemos que pasar del ladrillo a los sectores emergentes. Tratar de ganar competitividad basándonos en la promoción de actividades con más valor añadido, demanda creciente, menor competencia (aunque gran parte de la teoría económica dominante, incluidos la mayoría de manuales, se basan en el supuesto de competencia perfecta, resulta evidente que las empresas reales tratan siempre de conquistar “nichos de mercado”, espacios relativamente protegidos donde se obtienen los buenos negocios) y oportunidad de crecimiento. A este cóctel se pueden añadir unas gotas de corrección medioambiental: la que supone que la economía ecológica es sobre todo una oportunidad para desarrollar nuevos mercados y seguir expandiendo el negocio. Por esto hasta un manifiesto que ha empezado a circular en defensa de los derechos laborales incluye en su título el oximoron del “crecimiento sostenible”. Si éste fuera todo el problema la nueva política económica debería orientarse a descubrir cuáles son los nuevos sectores de expansión y a promover su desarrollo mediante los instrumentos habituales de las políticas públicas: regulaciones, subvenciones, provisión de recursos formación, ayudas a la investigación, etc.

Esto es lo que pretende el nuevo plan del Gobierno con una coherencia más que dudosa. En primer lugar porque parece más un plan de ayuda a los sectores tradicionales que no de cambio de modelo. Especialmente cuando se observa que una de las medidas estrella, secundada automáticamente por la mayor parte de Comunidades Autónomas, es la subvención a la compra de coches. Una política que además supone una rectificación del anterior plan Vive que efectivamente limitaba las ayudas a los vehículos menos contaminantes. Ahora se amplia injustificadamente la gama de coches a subvencionar, en casos como Catalunya sin ni siquiera salvar la cara de una mínima racionalidad. Las sostenidas presiones de los constructores han tenido un éxito rotundo y una gran parte de fondos públicos volverán a dedicarse a lo de toda la vida, al desarrollo de un sector que genera empleo pero también enormes costes sociales, ecológicos y económicos (nuestro modelo de transporte es uno de los responsables del desequilibrio de la balanza comercial vía importaciones de petróleo y vehículos de alta gama).

Tampoco resulta convincente el compromiso de eliminar la desgravación fiscal a la compra de vivienda en 2011. Parece más un intento de animar el alicaído mercado (1,05 millones de viviendas sin vender), con el espantajo que dentro de 2 años comprar resultará más caro, que un cambio claro de modelo. No hay garantías de que en 2011 no vuelva cambiarse la opinión. Sobre todo pensando que la desgravación a la compra de vivienda es una buena baza electoral para un Partido Popular siempre favorable a la demagogia y a la defensa de los intereses de los sectores económicos tradicionales. De hecho, como argumenté hace tiempo, la mayor responsabilidad del Gobierno Zapatero fue el dar por bueno y prolongar el modelo económico que se configuró bajo los gobiernos de Aznar.

Eliminar las subvenciones a la compra ha formado parte de las recomendaciones que hace tiempo venían haciendo algunos importantes economistas neoclásicos. Sobre todo por su enorme confianza en la influencia decisiva de los precios relativos (y las subvenciones son una forma de abaratar relativamente el precio de un bien) y sus recelos a la intervención pública en los mercados. No está claro sin embargo que la desaforada expansión de la vivienda en propiedad tenga sólo que ver con la desgravación fiscal, hay otros muchos factores en juego: la inseguridad jurídica del alquiler generada por la liberalización de este mercado (espacios cortos de tenencia que en épocas de expansión han generado aumentos de precio), el carácter de la vivienda como patrimonio acumulable (y relativamente estable en el largo plazo), la ausencia de una verdadera política de vivienda pública. Sin contar, por el otro lado, las incertidumbres que el alquiler genera en los presuntos promotores de vivienda: mientras, en tiempos normales, la promoción para la venta permite el cierre del ciclo del capital en un plazo relativamente breve, el alquiler obliga al propietario a una gestión más trabajosa e incierta (ligada tanto al comportamiento de los inquilinos como especialmente a la necesidad, costosa, de mantenimiento del activo). La vivienda es siempre un tema complicado. Para el que el mercado tiene respuestas insuficientes. Y donde es dudoso que un mero cambio de incentivos genere cambios de calado. Cambiar de verdad el modelo exige políticas más ambiciosas en muchos frentes.

El tercer pilar es sin duda el más novedoso. La perspectiva de un plan de desarrollo sostenible generador de una nueva industria. La sostenibilidad obliga a cambiar buena parte de los bienes que usamos y producimos. Pero cambiar el tipo de bienes no significa automáticamente sostenibilidad. Avanzar sobre la sostenibilidad implica a la vez cambios en los modelos y niveles de consumo (y de presión sobre el medio), en las formas de organizar la vida cotidiana, en el tipo de tecnología a emplear. Implica en muchos casos reducir y no ampliar la actividad productiva (aunque el proceso es menos lineal de lo que presuponen algunos defensores del decrecimiento, en mi opinión tan abstracto y confuso como su opuesto). Y ello solo es posible llevarlo a cabo sobre la base de una profunda reorganización de nuestra entera vida social. Poco que ver con el simple campo de unas líneas de producción por otras, con el fin no tanto de ajustar nuestro modelo de vida a las exigencias que impone la crisis ambiental, sino de generar nuevas vías de negocio que signifique la prosecución del actual crecimiento económico por otras vías.

Se corre además el peligro, bastante palpable, de que la apuesta por este nuevo modelo se traduzca simplemente en una nueva vía de transferencia de recursos públicos a grupos privados. Toda la historia de las tres décadas de dominio neoliberal están marcadas por el predominio de grupos empresariales sobrealimentados por el erario público. El núcleo central tanto de la corrupción endémica como de los mayores intereses oligopólicos. Sea en el campo de las obras o en el de la prestación de servicios públicos o en el menos tradicional de las actividades paramilitares o la gestión del sistema carcelario (especialmente en los EE.UU.). La coartada medioambiental es ahora otra fuente de oportunidades, como ya resulta evidente en el caso de la industria de biocombustibles, en las subvenciones a los vehículos eléctricos y se atisba detrás del renacido lobby nuclear y partes del sector de las energías limpias. Los que esperaban que el cambio de modelo tecnológico significaría automáticamente la democratización del poder económico deben estudiar atentamente por qué y cómo la floreciente actividad de las energías renovables ha pasado en poco tiempo a manos de los viejos poderes de siempre: Iberdrola, Acciona, Endesa... De la misma forma que detrás del anuncio de Andalucía Sostenible asoman los intereses de importantes grupos locales, como Abengoa. Que quede claro, no cuestiono la necesidad de optar por un cambio de modelo energético y productivo, simplemente señalo que con los parámetros actuales hay riesgos más que evidentes de que nos vendan “gato por liebre” y la apuesta “sostenible” se convierta en una mera coartada para continuar el bombeo de recursos públicos hacia intereses minoritarios.

III

Con todas sus limitaciones, el plan Zapatero ha sido contestado por la derecha (siempre tan consecuente en que no se toque ni un pelo a los que siempre han dominado el cotarro). y por una parte de la propia academia liberal. Para ésta, cualquier intervención pública en el mercado es deleznable y temen que el Plan de Sostenibilidad suponga excesivo intervencionismo público. Más que temer por al amplitud del plan, la queja sirve para volver a repetir los argumentos de siempre: la única política aceptable es la de las reformas estructurales. O sea: normas laborales, seguridad social, normas de inmigración. Todo lo que atañe a la gestión de las personas, de las clases trabajadoras, a la distribución social. No deja de ser vistoso que mientras en un campo, la reforma laboral, se propugna la reducción de la protección al empleo (no solo menos indemnización sino también eliminación de normas, como la aprobación de los EREs por la autoridad pública), en otro, la política migratoria, se apuesta por el “intervencionismo fuerte”, o sea por políticas represivas hacia los inmigrantes indeseables (el eufemismo de moda es “poco productivos” o “con escaso capital humano”) y puertas abiertas a los que interesen (no sea que nos vayamos a quedar sin estrellas deportivas o que no podamos invitar a un amigo a nuestra universidad). El simplismo de muchos de estos análisis —como el de explicar cómo ha sido posible que llegara tanta gente a este país a pesar de leyes de entrada realmente restrictivas y creciente gasto dedicado al control de fronteras— cuando no la simple manipulación —Sala y Martín se ha atrevido a afirmar en la Vanguardia que la crisis la ha provocado el crecimiento de los salarios sobre la productividad sin dar dato alguno, como no podía ser de otra forma dada la evidencia de la caída de la participación salarial— es demasiado grosero. Pero en esto la derecha es contumaz. Repetir mil veces un argumento, sobre todo cuando se tienen buenos altavoces y pantallas, permite a menudo hacerlo creíble. Y ante la inanidad de las propuestas del Gobierno las viejas malas explicaciones tienen posibilidades de alcanzar respetabilidad.

IV

Cambiar la estructura pasa, sin duda, por alterar la composición, organización y tecnología productiva. Por reorganizar partes enteras de nuestra vida material. Una tarea sin duda compleja, lenta y difícil. No sólo por la resistencia de los intereses establecidos, sino también por la propia inercia de los hábitos, las dinámicas organizativas e institucionales (y que explican en parte la diversidad y especificidad de muchos modelos nacionales). Aún en términos convencionales las limitaciones del capitalismo español no se deben sólo a una especialización inadecuada, son en gran parte el producto del predominio de estructuras empresariales específicas, en las que están presentes tanto grandes grupos —nacionales y multinacionales— que controlan puestos clave del modelo, como miríadas de pequeñas y medianas empresas que por sí solas son incapaces de transitar hacia otro modelo. Cualquiera que sea la vía de cambio estructural —en clave de persistencia de una economía capitalista abierta o de una economía postcapitalista— la consideración del modelo empresarial y organizativo constituye una cuestión clave. Más aún para los que queremos transitar hacia una sociedad del bienestar sostenible.

Pero el cambio no puede hacerse tampoco si no se considera la otra cara de nuestro modelo social. Un modelo lastrado por una elevada desigualdad y el subdesarrollo de lo público. Cuando la referencia que se toma es la Unión Europea resultan evidentes las enormes deficiencias en gasto social (en casi todos los aspectos, menos en el del gasto en desempleo: aunque nuestros parados cobran poco, muchos nada, son tantos que el gasto total crece). Unas deficiencias que también se advierten en el subdesarrollo del empleo en los servicios a la comunidad. O en el del bajo nivel de formación profesional (una actividad habitualmente infradotada, vilipendiada incluso). Resulta ostentoso que aun siendo una de las propuestas estrella de los primeros planes anticrisis, de principios del 2007, su desarrollo está aun pendiente. Quizás porque se trata de un tema poco interesante para unas elites que confunden formación universitaria con productividad. Y que interesa poco a unos empresarios siempre temerosos de que el reconocimiento formal de la profesionalidad legitime demandas salariales. De la misma forma que no podemos pretender avances significativos en las desigualdades de género mientras por un lado predominen estructuras sociales tan piramidales y, por otro, las cuestiones relacionadas con el cuidado de las personas no se integren coherentemente con el resto de la vida social.

Cambiar el modelo pasa también por un cambio profundo en la distribución de la renta, el papel de los servicios públicos, la construcción de las estructuras profesionales y la consideración de las actividades de cuidados como necesidades y deberes universales. Un impulso igualitario coherente con las necesidades de una sociedad más orientada al bienestar comunitario que al derroche social y ambiental. Por ello creo que para enfrentarnos verdaderamente a un cambio de estructuras debemos ser capaces de formular un mínimo de coherencia entre los diferentes aspectos complementarios de una compleja realidad económica y social.

Fe de erratas: FEDEA no es la fundación de las cajas

Navegando por internet descubro que en http://www.otromundoesposible.com se ha generado un pequeño debate en torno a mi anterior Cuaderno de Crisis. Como es de esperar hay opiniones de todos los gustos y mi narcisismo no da para entrar al debate.

Sólo que hay que reconocer que uno de los críticos aporta un argumento contundente en mi contra. Una muestra de mi poca seriedad es que considero a FEDEA la Fundación de las Cajas de Ahorro, cuando se trata de un mero instituto de investigación. Tiene razón en cuanto a lo primero, la verdad es que puse la información porque estaba convencido que era así (convencimiento que, desconozco la causa, he descubierto compartían varios de mis colegas). Otro de los participantes en el debate me puso en la verdadera pista, tan fácil como entrar en la página web de Fedea y ver quién forma el patronato del mismo. No tiene desperdicio, sus miembros figuran citados junto a las empresas de las que forman parte. Ahí va la lista: Banco Sabadell, Abertis, BP Oil, Abengoa, Caja Madrid, Santander, Repsol YPF, Acciona, Corporación Financiera Alba (Grupo March), Ibercaja, BBVA, Banco de España, Ferrovial, Bolsa de Madrid, Fundación Ramón Areces (Corte Inglés), Banco de Andalucía, Banco Popular Español y la Caixa. O sea una representación exquisita de los grandes grupos empresariales españoles, con presencia de los grandes bancos y las principales cajas. Sin duda me equivoqué: Fedea esta financiada por el gran capital. Fedea. eso sí. es un centro de investigación científica, aunque da la casualidad de que está financiada por grandes grupos empresariales.

Pero no seamos malpensados. Y sobre todo, como ya ha recordado alguno de mis críticos, no tiene sentido caer en explicaciones conspirativas. No deja de ser gracioso, por decirlo suavemente, que quienes niegan la posibilidad de conspiraciones sean los que dedican gran parte de su tiempo a un tipo de análisis donde predomina lo intencional. Precisamente toda la teoría social basada en el individualismo metodológico, incluida la teoría de los juegos, parte precisamente del supuesto que la sociedad se explica a partir de la actuación de sujetos que tienen objetivos y elaboran estrategias para lograrlos. Como es bien conocido, la teoría de los juegos nació ligado al análisis de la carrera de armamentos, y muchas de sus primeras aplicaciones trataban precisamente de dar pautas de actuación a los políticos estadounidenses en la guerra fría y caliente que sostenían frente a la URSS. No hace falta ser un “fan” de estas teorías para entender que en el mundo real las acciones intencionadas funcionan, y se desarrollan a través de medios diversos. Desde la mera declaración de intereses en cualquier proceso de negociación, hasta las menos habituales tramas conspirativas complejas. Subrayar que una determinada propuesta proviene de una fundación próxima a intereses empresariales y señalar la existencia de conexiones entre instituciones (como la que une al servicio de estudios del Banco de España con Fedea, evidente si se constata que José Luis Malo de Molina ocupa puestos clave en ambas instituciones) no significa ni siquiera hablar de conspiración. Simplemente reconocer el enorme poder propagandístico que tienen algunas instituciones, basado en sus recursos, su red de conexiones personales e institucionales, su posición social.

No he tratado de explicar una conexión secreta, simplemente recordar la red de intereses sociales que configuran una verdadera estructura de poder. Pero ya se sabe que el poder hace años que ha desaparecido de la reflexión económica, excepto cuando se trata de presentar a los sindicatos como formas de poder monopólico en el mercado laboral.

5.6.09

Izquierda Unida, CON L@S DESPEDID@S DE KONECTA AVILÉS.

Hoy, a partir de las 18 horas, la plantilla recibirá a la visita del diputado de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares, que acudirá acompañado por la candidata al Parlamento Europeo, Marta Pulgar, y el coordinador local, José Fernando Díaz Rañón.

21.5.09

Comienza la campaña: ¡adelante la ciberagitación!









 
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