Anekdotas del saléu nes buries agües de internete.
Anekdotas de la navegación en las borrascosas aguas de internete.

30 marzo 2006

ETA: ser y llegar a ser

KEVIN VÁZQUEZ

Cuando gentuza como Melitón Manzanas, asesino caracterizado y torturador al servicio del franquismo o Carrero Blanco, número dos del mismo régimen, así como otros de su calaña recibieron su merecido a manos de ETA, mucha gente de izquierdas, muchas víctimas del terrorismo fascista de Estado, mucha gente de la calle, cualquier persona decente, en fin, pensó para sus adentros “gracias ETA” o algo parecido. Muchos años más tarde, cuando el atentado de Hipercor o cuando el atentado de Vallecas o la muerte de Miguel Ángel Blanco (hombre de cuarta fila en el PP) fue la gente más listilla de la derecha española la que dijo para sus adentros: “Gracias ETA” o algo parecido. Porque, efectivamente, gracias a ese tipo de atentados provocadores se recomponía el nacionalismo español en Euskadi y fuera de Euskadi, tras años de deterioro tras la muerte del dictador.
Estos dos agradecimientos o algo parecido marcan lo que fue ETA y lo que llegó a ser.
¿Lo que fue y lo que llegó a ser responde a los mismos intereses? Creo que no.
Lo que fue respondió a los intereses democráticos y nacionales vascos y lo que llegó a ser a intereses antidemocráticos, anti-vascos y abiertamente pro-españolistas.
De ahí que el alto al fuego libere al independentismo vasco de una losa mistificada y nefasta colocada sobre él con una sigla, en no pocos momentos, desde el 87 (atentado de Hipercor en Barcelona) para acá, más que sospechosa. Y decimos más que sospechosa porque con aquél atentado, por ejemplo, la por entonces Herri Batasuna pasó de tener 43.000 votos en Cataluña (elecciones europeas) a 4.000, lo que desde luego fue un golpe dirigido certeramente contra los apoyos al independentismo vasco en dicha comunidad y , claro esté, en España, especialmente entre las clases populares.
El alto al fuego libera al independentismo vasco de quienes, en no poca medida, lo mantenían dogmáticamente secuestrado. Libre del secuestro, el independentismo vasco ve aclararse su porvenir, ve reducidas sus servidumbres y ampliadas sus perspectivas. El independentismo vasco no necesita del lastre de una ETA fomentadora del enfrentamiento entre pueblos (el vasco y el español). Una ETA así, no la que fue, sino la que llegó a ser, sólo ha beneficiado, durante casi dos décadas, al nacionalismo español, a su presencia en Euskadi y a su reforzamiento en todo el Estado.

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