Anekdotas del saléu nes buries agües de internete.
Anekdotas de la navegación en las borrascosas aguas de internete.

14 marzo 2006

Juan Jose Mira

“Qué leer”, el mes d’octubre, signat per Manuel Blanco Chivite

La carrera del Premio Planeta comenzó en Madrid, la noche del 12 de octubre de 1952. Era domingo. Aquella primera cena de gala, a base de solomilllo y pechuga de pollo como platos fuertes, tuvo lugar en el restaurant Lhardy. Acabados los postres, siete hombres abandonaron la mesa y se retiraron a una salita preparada al efecto. En ella, el primer jurado del primer Planeta decidió qué novela y su correspondiente autor se llevarian las, para hoy muy modestas, 40.000 pesetas de un premio que llega este aflo a su medio siglo de vida.
Aquel primer jurado lo formaron Bartolomé Soler como presidentes; César González Ruano; Tristan La Rosa; Gregorio del Toro; Pedro de Lorenzo; Romero de Tejada, y cl propio editor, José Manuel Lara. A esta primera convocatoria se presentaron 247 originales y, por entonces, la expectación levantada en los medios de comunicación fue sumamente modesta.
Resultó premiada la novela En la noche no hay caminos de Juan José Mira, pseudónimo literario de Juan José Moreno Sánchez, un hombre de 46 años, de quien casi nadie sabla nada. César González Ruano escribió al respecto: "El premio se ha dado a persona cuyo nombre no sonaba y que era humanamente desconocido de todos". Se publicaria en marzo de 1953; una primera edición de 5.000 ejemplares. El caso es que, aun después del premio y aun hoy y a lo largo del medio siglo transcurrido, JJ Moreno Sánchez ha seguido siendo un casi perfecto desconocido para el gran público. Los más enterados de la época lo conocían como novelista policíaco, a cuyo género pertenece la mayor parte de los títulos que publicó. A esta primera singularidad, debía añadirse otra que el propio escritor se ocupó de ocultar discretamente. No era para menos, pues JJ. Moreno Sánchez pertenecia, desde los años de la Guerra Civil, al Partido Comunista. Demasiadas singularidades para los tiempos que corrian. Tales circunstancias explican lo extremadamente escueto de sus respuestas a la obvia curiosidad periodística.
"Nazco -declaró al periodista Santiago Alberti- en La Puerta de Segura (jaén) en 1907 (en su DNI figuraba el 3 de marzo de 1906). Dej pronto mi pueblo natal y vivo en diversas ciudades hasta que mi familia se establece en Madrid. Curso allí el Bachillerato y la carrera de Derecho que nunca ejerci. Viene la guerra, la hago y en 1940 me planto en Barcelona, de donde ya no me muevo." Y nada más. Muy poco aunque significativo, sobre todo ese "viene la guerra, la hago..." Toda una señal roja de atención.
En cuanto a sus inicios como escritor, tampoco dijo gran cosa: su primer dinero ganado con la pluma fueron cien pesetas por un articulo sobre Gandhi publicado, "antes de 1936", en “La Libertad”, periódico de Madrid dirigido por el padre de E. Haro Tecglen y en el que también escribia Ramón J. Sender. Y una primera novela: "A los 24 años publiqué por mi cuenta y riesgo una novela, El gran bazar. Tuve dos criticas estupendas de Pérez Ferrero y Emilio Carrere, con lo que lleguó a vender ... setenta ejemplares".

De presidiario a escritor

Moreno Sánchez era hijo de un registrador de la propiedad de familia acomodada. Su madre, veinte años mas joven que su padre, era de origen humilde. Nada mas se sabe de ellos y nada contó ni siquiera a sus amistades más intimas. Al parecer, ingresó en el partido comunista durante la guerra y trabajó para Mundo Obrero, órgano oficial del partido, como cronista de guerra, destacado los frentes. La entrada de las tropas fascistas en Madrid lo hizo huir a Alicante, donde, junto a varias decenas de miles de republicanos, cayó prisionero y fue conducido, primero, al improvisado campo de centración de los Almendros y, poco pués, al de Albatera. Liberado, fue a parar Galicia, donde trabajó un tiempo como maestro hasta que fue denunciado por cura y tuvo que escapar. Fue a parar a Barcelona, donde reanudó los contactos con Partido Comunista y realizó algún viaje a París por encargo de la organización.
Su vida en Barcelona, durante los años 40, no fué nada fácil. Trabajó, entre otros muchos oficios, de representante de productos de pasteleria. Pasó tanta hambre que llegó a comerse las muestras. Estudió Contabilidad en la biblioteca del Ateneo, de donde era socio, y trabajó de contable en una ferreteria.
La mayor parte de su aportación a la novela policíaca data de estas fechas. En 1944 publica en la editorial Molino, en su emblemática “Serie amarillia", El misterio de las siete trompetas, firmada con el pseudónimo José J. Morán y cuya acción transcurre en Madrid. Con el mismo pseudónimo publica en abril de 1945 El reloj acusador en la editorial Berenguer; al año siguiente, y ya firmando Juan José Mira, ve la luz La muerte al teléfono, con prólogo de Rafael Vázquez Zamora, critico literario de la vista “Destino”, que califica a Mira como, “nuestro primer novelista policiaco".
Como una entretenida curiosidad puede calificarse la serie de "El Canario", ocho novelas cortas ambientadas en Nueva York y protagonizadas por el periodista español Valentin García Laínez, su secretaria miss Kane y por un canario, Cinnamon, que alegra el despacho de ambos. Las firmó como Juan José Mira, se publicaron en 1951 por la editorial Hemisferio de Barcelona y la temática de algunas de ellas no deja de tener interés. Por ejemplo, en la segunda de la serie, La pluma verde, García Laínez colabora con el FBI en la persecución de una red de espias... comunistas que actúan y se organizan de manera muy semejante a como entonces lo hacían los propios comunistas españoles en cuyas filas militaba nuestro autor. En el refugio de estas novelitas de intriga, un Moreno Sánchez todavia comunista, pero ya con no pocas dudas, reflexiona con ironia por boca de su personaje García Laínez, quien, refiriéndose a la red de espionaje, dice: "Estos nuevos rusos salidos de las incubadoras comunistas se parecen por estructurar y cuadricular cuanto cae en sus manos con absoluto desprecio de cualquier iniciativa privada la aventurera y peligrosa profesión de espia se ha convertido en sus manos en una especie de oficio burocrático". Y aun llega a más en su audacia heterodoxa al afirmar, con lucidez posmoderna: "El trabajo es el opio del pueblo".
Durante los años 40 publicó, firmadas con su pseudónimo habitual, J.J. Mira, tres novelas más, fuera ya del género policíaco: Asi es la rosa, en Editorial Ameller (1945); Rita Suárez, en Astarté (1946), y El billete de cien dólares, en Janós (1949). En 1955, tras diversas vicisitudes con la censura, publicó Mañana es ayer. Esta novela, con el título de Pago más que nadie, la presentó al Premio Nadal en 1951. Para algunos de sus amigos, como la profesora Trini Anglada, se trata de su mejor obra. No fue premiada, aunque el editor Vergés llamó al autor para decirle que el tema que trataba (la Guerra Civil) y cómo lo hacia la convertian en impublicable.
Con posterioridad, en 1956, publicó en AHR un interesante estudio titulado Biografia de la novela policiaca. Al año siguiente, la policia desmanteló una gran parte de la orga nización del PSUC en Barcelona. Fueron detenidos cuarenta hombres y nueve mujeres. Entre los primeros, Moreno Sánchez. Fue conducido a la cárcel Modelo y allí, en la cuarta galeria, lo conoció Víctor Mora, el creador del Capitán Trueno, quien aun hoy lo recuerda: "Era un hombre muy simpático; en momentos muy difíciles se comportó como lo que era, una buena persona". También la escritora Armonia Rodríguez guarda un recuerdo de él, aunque algo difuso: "Estuvimos en la misma caida, una caida muy grande; trabajabamos por sectores muy parcializados y no era fácil conocernos".
En 1985, con la aparición de Coto privado, supimos que tambióen Juan Goytisolo y Josep Maria Castellet conocieron a nuestro autor bajo el nombre de Juan José Mira. Fue su primer y inicio contacto más o menos orgánico con el PSUC, en los años 50. A finales de esta década o principios de la siguiente, podemos casi asegurar que Moreno Sánchez ya habia abandonado las filas comunistas, aunque ignoramos el cómo y las circunstancias concretas, algo de lo que no habló con ninguno de sus conocidos.

Vivir en Barcelona

Como escritor y como persona, la vida de Moreno Sánchez estuvo muy vinculada al Atenco barcelonés. Vivía de patrona en un oscuro piso de la calle Casanova, asi que acudia con frecuencia a las salas del Ateneo tanto para escribir como para relacionarse con los demás socios entre los que encontró numerosos amigos, como josé Palau, critico de cine de “Destino”; el poeta Joan Vinyoli, o el dramaturg José María Camps; así como dos mujeres con las que en diferentes momentos de su vida estuvo muy cerca del matrimonio: Enriqueta Guillén, secretaria de Dirección de la Escuela Industrial de Barcelona, o su novia formal Trini Anglada, profesora del colegio Betania-Patnos.
En 1967, en hotel Fanal de Lloret de Mar, comoció a su propietario, Josep Mas; a su esposa Dolores, y a su hiha Cristina. Una família que llegó a ser, prácticamente, su familia. El señor Mas, junto com la citada Trini Anglada, son hoy las dos fuentes principles para conocer todo a casi todo lo que pueda llegarse a saber sobre el primer Planeta.
Los últimos años 50 y los 60 significan también, practicamente, el ocaso de Moreno Sánchez. En los primeros, 60 escribió un drama titulado 5a. galeria, que nunca se llegó a representar ni a editar. Tan solo disfrutó le una lectura para los amigos en casa del oftalmólogo Joaquim Durán, socio también del Ateneo. Trabajó como corrector de estilo y traductor para el editor Germán Plaza y para Simón y Muntaner, se relacionó intensamente con sus amigos y buscó formar una familia propia sin conseguirlo, algo que, junto a la pérdida de ilusiones respecto a la literatura y el ambiente cultural español, lo llevó a posiciones un tanto pesimistas y escépticas, paliadas tan solo por sus relaciones de amistad con su grupo del Ateneo, la señorita Anglada o los señores Mas. En cierta ocasión llegó a decir al periodista José Marti Gómez. "Para vivir con esta atonia espiritual, no vale la pena seguir viviendo".
En 1971, cuando otro periodista, Carlos de Arce, le preguntó qué representó ganar el Premio Planeta, le contestó: "Ganar el Planeta representó entonces para mi ganar unas pesetas que me hacian mucha falta, alimentar un orgullo y una vanidad que hoy ya no siento y forjarme unas ilusiones que luego no vi confirmadas".
La crítica de su tiempo, sin embargo, valoró positivamente a nuestro autor. "Es evidente que JJ Mira tiene dotes de novelista. Narra en un estado ràpido y directo y su imaginación inventa historias sin parar” (“Ínsula”, 15-6-1953). "El castellano de Mira es limpio, sin prosaismos, pero también sin preé- salsmos... dialogos de escritor, no de estilista..." (Juan Ramón Masoliver).
Pese a todo, fue un escritor que se quedó a medio camino de sus posibilidades. Para Trini Anglada, en cuya biblioteca encontramos la estatuilla del primer Planeta, Moreno Sánchez fue un hombre "muy generoso, buscaba el calor familiar, tenia mucha gracia para tratar a los niños, tenia muchos amigos; era muy extrovertido y franco, pero tenia algunas zonas de sombra, no hablaba nunca de su familia, ni de su pasado [... ] quería formar una familia y no lo consiguió, yo no me casé con el porque no acababa de ver claros sus proyectos, no veia solide además era diceisiéis años mayor que yo".
También Josep Mas hace alusión a su deseo de formar una familia y a cómo se frustró: "Con Enriqueta Guillén, que murió algunos años antes que el propio Moreno, mantuvo una relación sentimental. La ruptura fue motivada porque el señor Moreno entregó a una familia amiga, que atravesaba una situación de grave necesidad, el dinero que Enriqueta y el mismo habian reunido para casarse".

Punto final

“A parir de su jubilación a los 70 años, sus estancias en nuestra casa se hicieron más prolongadas, repartiendo su vida entre Barcelona y Lloret. Después del infarto de miocardio que tuvo en junio de 1980 y porel que estuvo ingresado en la clínica Sant Jordi de Barcelona, se quedó en nuestra casa hasta su muerte el 17 de agosto del mismo año. Los últimos días de su vida estuvo ingresado en el hospital de Lloret de Mar, ya que los cuidados que necesitaba no podían ser prestados en un domicilio particular” (Jose Mas). Tiempo antes, el propio Moreno Sánchez habia tornado algunas disposiciones: dio firma a la esposa de Josep Mas para que a su muerte alguien pudiese disponer de su dinero y quiso nombrar heredera suya a la hija del matrimonio, Cristina, por quien sentía un profundo afecto, pero no hubo tiempo de legalizar la medida. Con los fondos que dejó en el banco y de los que pudieron disponer los citados se sufragaron todo los gastos de hospital, entierro y cementerio y no, como se atrevió a declarar José Manuel Lara Jr. a Martí Gómez en 1985, con las aportaciones "del hotelero de Lloret y nosotros". Moreno Sánchez, Juan José Mira, primer Planeta, se fue escéptico, desilusionado con muchas cosas, pero dejó buenos amigos y todos sus gastos pagados con creces. No mucho después, Lara padre buscaria, sin encontrarla, a una hermana del escritor que nadie habia conocido ni llegaria a conocer, para pagarle los correspondientes derechos de autor que En la noche no hay caminos seguian y afin siguen generando.

en:Juan Jose Mira

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