Anekdotas del saléu nes buries agües de internete.
Anekdotas de la navegación en las borrascosas aguas de internete.

13 octubre 2006

GUILLERMO DEL TORO DIRECTOR DE 'EL LABERINTO DEL FAUNO'


GUILLERMO DEL TORO DIRECTOR DE 'EL LABERINTO DEL FAUNO'
«Mi abuela me exorcizó dos veces de pequeño»
El cineasta mexicano reivindica el valor liberador de la fantasía sin renunciar a su mórbida imaginación en una fábula sobre la Guerra Civil española
OSKAR L. BELATEGUI/MADRID
«Mi abuela me exorcizó dos veces de pequeño»
LADO OSCURO. «No soy Papá Noel; cuando estoy en la cola del banco pienso en robarlo», confiesa el afable director de 'Hellboy'. / JOSE RAMÓN LADRA
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar
UN GENIO PRECOZ
Guillermo del Toro nació en Guadalajara, México, en 1964.

Dirigió cortos en su adolescencia, fue profesor de cine en la Universidad, creó una compañía de efectos especiales (fue alumno del maquillador de 'El exorcista', Dick Smith) y escribió un libro sobre Alfred Hitchcock.

Vive entre Los Ángeles y Madrid.

Es íntimo amigo de Alfonso Cuarón, Alejandro González Iñárritu, Quentin Tarantino y Santiago Segura.

Está casado y tiene dos hijas.

Renunció a dirigir 'Harry Potter y el prisionero de Azkabán' y 'Las crónicas de Narnia'.

Filmografía: 'Cronos', 'Mimic', 'El espinazo del diablo', 'Blade 2', 'Hellboy', 'El laberinto del fauno'.
Hadas y cartillas de racionamiento

Publicidad

-¿Cuántos cómics tiene?

-La última vez que los conté unos quince mil. Tengo la casa de Los Ángeles llena de juguetes y libros. Me dije que en Madrid no iba a comprar muchas películas, y llevo ya seis mil. Soy el típico coleccionista, no puedo parar. Tengo la obra completa de Dickens tres veces; acaban de sacar una reedición preciosa, con la letra en un formato del siglo XIX Cuando fetichizas el libro, estás jodido.

-Viaja siempre con sus películas.

-Tengo tres maletitas negras con quinientos DVD cada una. Las llevo si voy de trabajo, sino sólo cargo con cincuenta.

De adolescente, Guillermo del Toro rodó un cortometraje en el que su madre era devorada por un feto gigante. Le apasionaba la biología -«una fuente de anarquía y horror»-, y encontró en el cine la manera de explorar el misterio más grande de la Naturaleza, «el hecho de que dentro de nosotros existe un universo».

El director mexicano cumplía el pasado lunes 42 años, coincidiendo con la promoción de 'El laberinto del fauno'. Podría quedarse en su casa de Los Ángeles y poner su mórbido universo al servicio de los estudios, pero dijo no a 'Harry Potter' para rodar en España una mágica y perturbadora aproximación a la Guerra Civil.

Una fábula para adultos que confronta el imaginario fantástico de una niña con la represión del maquis en la posguerra. El autor de 'Mimic' y 'Hellboy' se atreve a hablar de la posibilidad de magia en pleno fascismo, «porque en el mundo de los castillos y dragones lo hace cualquiera». Su «amiguete» Santiago Segura le apremia durante la entrevista. Es hora de irse a cenar.

-¿Cuándo se le desbordó la imaginación?

-Tengo lo que los gringos llaman 'total recall', recuerdos de la cuna, aunque no llego al nacimiento como otros. A los dos años empecé a ver monstruos por culpa de un programa de la televisión, 'En los límites de la realidad'. Y por un episodio en concreto: 'El mutante', con Warren Oates. Literalmente me meé. Mi hermano me calmó y arropó. Pero el hijo de la chingada se puso unos huevos fritos de plástico por ojos y una media de mi madre en la cabeza. Y se asomó a la cuna. A partir de entonces no he dejado de ver monstruos.

-Alguien que vive de crearlos parece que tiene que ser un tipo oscuro, un degenerado.

-Mira al amiguete Santiago, que se creen que es Torrente O a Marilyn Manson, un tipo encantador en persona: culto, tímido, bienpensante A mí se me acercan con fotos de gatos destripados, no saben que la ficción no tiene que ver con la persona. Mira a Buñuel, que llevaba una vida de lo más burguesa en México: se tomaba su Martini, no salía de noche Aunque siempre hay algo oscuro. Yo no soy Papá Noel; cuando estoy en la cola del banco pienso en robarlo.

-Creció con su abuela, fervorosa católica.

-No tenía nada que envidiar a la mamá de Carrie Mi abuela me exorcizó dos veces, porque creía de verdad que estaba poseído. A los seis años me enviaba al colegio con chapas de refresco en las botas para que me sangraran los pies y purgara el pecado original. Me decía que eran cilicios, y que así pasaría menos años en el purgatorio. Esa imaginería católica produce mucho miedo, se queda contigo el resto de tu vida. Por eso mi imaginación siempre fue mórbida, nunca soñé con campos de algodón.

Un lobo feroz

-¿Cómo se interesa por la Guerra Civil española?

-Conocí a algunos exiliados en México, gente que cambió el arte y la cultura del país. Una de esas raras ocasiones en que empiezas a tomar conciencia de algo que en un libro de Historia no es más que una fecha. Descubrí que la escisión entre las dos Españas existía antes y después de la guerra. Y que era una característica fundamental del carácter español. Leí testimonios sobre padres fascistas y sus hijos republicanos, que se mataban entre sí en el campo de batalla. Llevarte bien con tu padre o con tu hermano es difícil en la vida real, todos tenemos nuestro gilipollas favorito en la familia. Pero esto era exacerbarlo a todo un país, la más grande representación de los odios más íntimos como seres humanos. Siempre quise hacer una parábola sobre la Guerra Civil española.

-Tiene claro quién es el ogro de este cuento de hadas.

-Ninguno de los dos bandos hizo la guerra con poesía. Como en todo cuento de hadas, señalo quién es el lobo feroz. Alguien conocerá a un militar fascista encantador, pero yo no. El personaje de Sergi López está convencido de que actúa por el bien de España, todavía hay muchos como él. No le iba a sacar leyendo a Unamuno

-En plena revisión de la memoria histórica, con esquelas en los periódicos de represaliados hace setenta años, llega usted con su película.

-No es intencionado Me gustaría que 'El laberinto del fauno' no fuese tomada como algo puntual. Es una fabulación sobre la urgencia de la desobediencia a todos los niveles. Hoy he leído que Bélgica se ha escorado a la derecha en las elecciones, Estados Unidos es un gigantesco imán de polarización política Vivimos en un mundo que se está dividiendo brutalmente, y que nos exige en cada país casi una obediencia civil a lo que es bueno y es malo. Esta película dice que la desobediencia es necesaria, porque conduce a la responsabilidad.

-Y previene el fascismo.

-El fascismo es la perversión máxima de la inocencia y de la libertad de elegir, la muerte del alma. La desobediencia es el origen de la decisión individual, por eso la niña protagonista desobedece a todos. Habrá gente con medallas en el pecho que dirá que mi película es una afrenta y que hay que detenerme. Pues adelante.

-Habla de monstruos y faunos para, en el fondo, hablar de nosotros mismos.

-Sí. 'Hellboy' soy yo. Y la niña de 'El laberinto del fauno'. No puedo escribir sobre monstruos de lejos. Los monstruos viven conmigo, en mi interior. En su forma más primitiva representaron el tótem de la naturaleza. Cuando empieza la civilización, cuando ya no puedes matar al vecino ni robarle la hembra, representaron el tótem que se reprime en nuestro interior. Los monstruos primero eran cósmicos: la noche que devora al día, las lágrimas de Dios que caen sobre la Tierra Después se fueron sofisticando y volviendo perversos: el vampiro, el hombre lobo El monstruo siempre es la metáfora hecha carne.

-La fantasía no sólo sirve para evadirnos de la realidad, sino para interpretarla.

-La fantasía es un código. Hay gente que articula su vida a través de leyes: 'Artículo 3, párrafo segundo'. Para mí, el sistema que codifica la realidad es la imaginación. Haber crecido católico y haberme acostumbrado a las parábolas me ha ayudado.

El padre secuestrado

-¿La paternidad le ha creado nuevos miedos?

-Sí, pero también me ha obligado a nuevos respetos y conocimientos. No podría haber escrito la niña de 'El laberinto del fauno' sin mis dos hijas. He puesto su entereza, su manera de enfrentarse a un mundo que les dice cómo comportarse, qué llevar puesto, cómo ser una 'dama'. Tengo 42 años, y sé que estas cosas no hacen más que castrarte el alma.

-No les podrá enseñar 'El laberinto del fauno'

-Se los digo a todos: ¿No llevéis a los niños! Se creen que van a ir a ver Harry Potter, y se cagan. Mis niñas podrán ver partes Esta película está diseñada para que produzca un choque emocional entre la violencia y la imaginación, porque ese choque de la fantasía y la realidad brutal produce pensamiento. Me encanta que una niña de once años sea la máxima enemiga del fascismo.

-En el nuevo orden mundial tras el 11-S, ¿los creadores de fantasía tienen más difícil hacer su trabajo?

-Al revés. Te agita tu imaginación y te lleva a fabular sobre este asunto. Rodé 'El espinazo del diablo' hace cinco años. Aquella película se ambientaba en 1939 y ésta en 1944. Me impresiona que en cinco años, tanto en la realidad como en la ficción de esas dos fábulas, el mundo ha cambiado totalmente. Me encantaría haber reflejado en 'El laberinto del fauno' el pacto de silencio que el mundo hizo para ignorar lo que pasaba en España. ¿Qué habría pasado si los aliados hubiesen parado a Franco? 1944 era un momento muy propicio para hablar de monstruos y de opciones. Y hoy los que vivimos un mundo imaginario tenemos la responsabilidad de mantener la imaginación y libertad vivas.

-No puede volver a México por cuestiones de seguridad.

-Secuestraron a mi padre en 1997. El secuestro se resolvió tan bien como se resuelven allí todos: está vivo, pero la Policía dijo que encontró a los secuestradores muertos. Y no apareció el dinero. La Policía en México es como un hijo mentiroso: no le puedes creer nada y tienes que cerrar todo con llave. Tomé una decisión como padre de familia, porque pensé que con la subida de la derecha al poder no iba a mejorar la situación. Y no me equivoqué.

Publicar un comentario
 
inicio