Anekdotas del saléu nes buries agües de internete.
Anekdotas de la navegación en las borrascosas aguas de internete.

06 octubre 2006

Mentir o Abandonar.


Las relaciones entre hombres y mujeres (o, como siempre me apresto a puntualizar: entre hombres y hombres o entre mujeres y mujeres) no son contratos levantados en acta notarial. Incluso la ley matrimonial desdeñó la fidelidad como obligación para convertirla en un derecho exento de castigo: tú tienes derecho a que te sean fiel, pero si no lo son, pues te jodes.

En todo lo relativo a sentimientos y emociones cada uno tiene su propio camino: puede romper las normas, puede cumplirlas, puede engañar, puede equivocarse, puede sentirse herido dónde no debería y puede enviar a la mierda la relación cuando le venga en gana, sea por el motivo que sea.

Es una putada: pero es también lo maravilloso de la pareja, que nunca sabes qué va a suceder.

Cualquiera diría que esta es una introducción a mí.

Pero no lo es. Es una introducción a él.

Luis dice que no tiene derecho a sentirse herido por haber sabido de mi relación con Roberto. Y por tanto ha de asumirlo, aceptarlo y reinventar la relación, dando cabida a que yo tenga otras relaciones y, por tanto, a ser consciente de ellas.

Dice que respeta esa otra vida que yo pueda tener, porque yo he respetado la suya. Que no puede, ni debe, sentir celos, sentir decepción o sentir engaño: es mi derecho a la libertad absoluta, como amante de un hombre casado.

Dice todo eso tranquilo y sereno. Como si tuviera frente a mí al hombre más maduro, seguro y racional del mundo.

Y de pronto se vuelve loco.

Me odia por haberle hecho daño y de tanto odio busca la manera de herirme, para que yo pueda sentir lo que él sintió.

Así que busca que yo le encuentre.

¡Déjate de rollos, coño!

No puedes controlar lo que sientes con racionales explicaciones acerca del derecho y del deber de dos personas enamoradas.

Aquí la cagamos todos. Nos dejamos llevar por nuestras pasiones altas y bajas, nos follamos a otros porque nos da la gana, nos arrepentimos, nos jode saber que el otro se folla a otros y así sucesivamente hasta que al final, ¿qué nos queda?

Nos queda que nos hemos enamorado en una relación imposible y así no hay quien controle nada.

No puedo dejar de quererte para que todo sea más fácil y no te afecte si me acuesto con otros.

Eso no puedo dártelo.

Igual que no puedo prometerte que no tendré otras aventuras.

Lo único que podemos hacer es escudarnos en el engaño. O no vernos nunca más.

Y luego la gente se pregunta por qué mentimos.

Porque la gran mayoría prefiere hacerlo a decirse adiós.

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