Anekdotas del saléu nes buries agües de internete.
Anekdotas de la navegación en las borrascosas aguas de internete.

28 diciembre 2006

Política (mente) incorrecta en el siglo XXI


Decía Winston Churchill que la democracia es el menos malo de los sistemas políticos. Esta frase es hoy casi una verdad absoluta y es lo que, si queremos ser políticamente correctos, debemos decir públicamente, aunque en la intimidad pensemos que Séneca tenía razón al recomendar: Pesa las opiniones. No las cuentes. A Séneca hoy en día lo hubieran lapidado... mediáticamente. No lo harían físicamente. La democracia ha abolido la pena de muerte. (No se que opinaran hoy los iraquíes, los afganos, los palestinos, los israelíes, etc. al respecto). Esta indudable realidad es una clara muestra de las contradicciones a las que ha llegado ese "mal" sistema político. Lo políticamente correcto, una vez más, impide que se diga la verdad: no estamos bajo un régimen democrático. Es similar, sí, se parece tanto como una tela falsificada de Elmyr d'Hory a un Modigliani, pero seamos políticamente incorrectos: no merece ese nombre. Lo políticamente correcto impide a través de sus torticeros medios -de comunicación- que se le llame públicamente como lo que es: "apariencia" de democracia.

Lo políticamente correcto es la feliz argucia que se ha encontrado para impedir que los individuos nos expresemos con libertad. No podemos decir que somos racistas, ni sexistas, ni fascistas, ni anarquistas, ni drogadictas, ni fumadoras -una fumadora aporta a lo largo de su vida 33.000 Euros en impuestos-, ni nazis, ni nada que no sea políticamente correcto. Los diferentes partidos, tan enconados los unos con los otros aparentemente, están totalmente de acuerdo en dos cosas: sólo ellos pueden decidir qué libertad "podemos tener". Incluso van desarrollando, de modo sibilino, leyes que permitan encarcelar "en bien de la democracia" por determinadas opiniones políticamente incorrectas. La otra en la que parecen estar de acuerdo es en financiarse ellos y sus integrantes a base de recalificaciones.

Eduard von Hartmann afirmaba: "Desde hace tiempo nadie cree ya que la libertad del pueblo se halle garantizada en la forma de gobierno parlamentaria... Todo el mundo está cansado del Parlamento, pero nadie sabe proponer algo mejor, y la conciencia de tener que entrar en el nuevo siglo cargando con esta despreciada institución, como un mal inevitable, oprime el ánimo de los mejores". Lo más dramático es que se refería al siglo XX. ¡Tanto avance técnico y tan poco avance político!

El gobierno del pueblo es una falacia. Hay una caterva de profesionales de la política que no impiden que el pueblo vote -eso sería políticamente incorrecto-. Lo que impiden "de facto" es que surjan políticos desde el pueblo. Lo que el pueblo percibe es que su nivel de vida se estanca y, no obstante, los políticos profesionales se enriquecen con unos sueldos oficiales que no lo justifican. Legislan para la minoría, a fin de obtener esos escasos votos que resultan ser los decisivos. ¿Quién se atreverá a decir en público -excepto rodeado de simpatizantes asociales- que está en contra de las prerrogativas de los minusválidos, de las ayudas abusivas para la integración de los emigrantes? El pueblo es ignorado: la inmensa mayoría silenciosa es voto cautivo. Aún en el caso de que "nuestro" partido actúe directamente contra nuestros intereses individuales, le continuaremos entregando nuestro voto, ya que, si no les votamos a ellos, al menos votaremos "contra" los otros. El único modo de rebelión es -aparte de la políticamente incorrecta violencia- la abstención. A pesar de sus manifestaciones -el 48% de abstención, añadido al 2% de votos en blanco de las últimas elecciones en Cataluña- demuestra la paradoja del sistema: la mayoría de los votantes han votado que no creen en la democracia. Al menos, no en esta prostituida democracia. Falta poco para que se lleve a la práctica la propuesta de Arizona de premiar en forma de sorteo a un votante con un millón de dólares. Algunas recuperaremos la ilusión.

Espero, querido/a lector/a, que este artículo -sobre la política (mente) incorrecta- te empuje a pensar y proponer un nuevo sistema. La mayoría la estamos esperando ansiosas.

18 diciembre 2006

Este no es de broma

Recordando los 30 años de silencio mediático tras la imposición de la monarquía en 1975
laRepublica.es presenta el video: "Hasta que se rompió el silencio"

laRepublica.es presenta un video que recuerda el nombramiento de Juan Carlos I, su juramento de los principios del movimiento y la imposición de una Monarquía por parte del franquismo. 30 años de un pacto de silencio de la cúpula de la clase política, económica y mediática. Un silencio que la sociedad está empezando a romper.

Un vídeo que parodia el mensaje navideño del Rey

Un vídeo que parodia el mensaje navideño del Rey arrasa en YouTube:

17 diciembre 2006

La muerte de la esperanza


Eduardo de Guzmán

En los años setenta, Eduardo de Guzmán, uno de los mejores periodistas españoles del siglo XX, publicó una importantísima obra testimonial e histórica, hoy inencontrable.
Ediciones VOSA SL continúa la recuperación de este autor imprescindible y, tras haber rescatado El año de la victoria,(su experiencia en los campos de concentración franquistas) ofrece ahora La muerte de la esperanza, otra de sus más sólidas aportaciones.
La muerte de la esperanza relata el acontecer, hora a hora, vivido por el autor de los primeros cuatro días de la guerra civil española y de los cinco últimos.
Los primeros, en Madrid, en los que destaca la presencia de Eduardo de Guzmán en el asalto al cuartel de la Montaña, centro neurálgico de la conspiración fascista.
Los últimos se abren con la entrada de las tropas facciosas en Madrid y la salida del autor hacia Valencia primero y finalmente al puerto de Alicante, donde más de quince mil personas se debatieron, arrinconados contra el mar, la espera de unos barcos que pudieran evacuarlos y que no legaron nunca. La rendición o la muerte fue su única salida.
Como escribe el también periodista Rafael Cid, que conoció y trató a nuestro autor: la lectura de La muerte de la esperanza prueba que en aquella aciaga época, en una España ultrajada y torturada hubo millones de hombres y mujeres que llevaban un mundo nuevo en sus corazones.




14 diciembre 2006

¿Intercambio de parejas?


De nuevo nuestros espías en la Zarzuela han tenido acceso al más íntimo álbum familiar de los actuales borbones y ex-pinochetones. Al parecer se trata de la sección erótica, en la que los encuentros se sabe como empezaban (véase la casta foto) pero no como acababan (información clasificada, para uso exclusivo del departamente de palacio del CNI).
En el envés de la foto que reproducimos hay una frase que, tras el pertinente análisis grafológico, hemos comprobado corresponde al propio "Borbotón..." Dice así: "En recuerdo de un encuentro inolvidable, el encuentro de dos democracias hermanas".
Como es inolvidable, nosotros tampoco lo hemos olvidado. Por cierto, ¿por qué no fusilaron al modisto?

03 diciembre 2006

Volver no es volver atrás

Volver no es volver atrás.
Lo que yo quiero de España
no es su recuerdo lejano:
yo no siento su nostalgia.

Lo que yo quiero es sentirla,
su tierra, bajo mi planta;
su luz, arder en mis ojos
quemándome la mirada;

y su aire que se me entre
hasta los huesos del alma.
Volver no es volver atrás.
Yo no siento la añoranza,

que lo que pasó no vuelve,
y si vuelve es un fantasma.
Lo que yo quiero es volver
sin volverme atrás de nada.

Yo quiero ver y tocar
con mis sentidos España,
sintiéndola como un sueño
de vida, resucitada.

Quiero verla muy de cerca,
cuerpo a cuerpo, cara a cara,
reconocerla tocando
la cicatriz de sus llagas.

Que yo tengo el alma muerta,
sin enterrar, desterrada,
quiero volver a la tierra
para poder enterrarla.

Y cuando la tierra suya
la guarde como sembrada,
quiero volver a esperar
que vuelva a ser esperanza.

Volver no es volver atrás:
yo no vuelvo atrás de nada.

José Bergamín


Versión de Pedro Faura

 
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