Anekdotas del saléu nes buries agües de internete.
Anekdotas de la navegación en las borrascosas aguas de internete.

31 octubre 2007

Controversias científicas


VENTANA DE OTROS OJOS // MIGUEL DELIBES DE CASTRO
La transición del siglo XVII al XVIII fue testigo de una gran polémica científica en Europa. Los estudiosos de Francia e Inglaterra debatían agriamente sobre la forma de la Tierra. Era preciso aclarar si se trataba o no de una esfera perfecta.
Durante años se llevaron a cabo expediciones examinando el comportamiento de los péndulos y midiendo grados de arco a distintas latitudes… hasta que se llegó a una conclusión oficial, comunicada a la Real Academia de Ciencias de Francia en 1718: “La Tierra es un esferoide achatado en el ecuador y alargado por los polos”. El conflicto era inevitable, porque años antes el inglés Isaac Newton había predicho (acertadamente) lo contrario: Puesto que la Tierra rotaba sobre su eje, la fuerza centrífuga debía ser mayor en el ecuador, y por tanto la esfera terrestre tenía que ser más ancha allí.
La controversia fue larga y dura; se tildó de absurdas a las ideas de Newton y se menospreciaron las predicciones de los modelos basados en teorías y no en datos tomados sobre el terreno. Lo que probablemente nunca ocurrió, y ahí es adonde quiero llegar, es que alguien dijera: “Los científicos debaten sobre la forma de la Tierra, así que no podemos descartar que sea plana”.
Las verdades científicas no son verdades absolutas y generalmente son probabilísticas. A finales del XVII el consenso científico sobre la esfericidad de la Tierra era tan alto que se asumía como una evidencia, por más que se discutieran hasta la saciedad los detalles (con los argumentos científicos de la época, era tan probable que fuera achatada por el ecuador como por los polos). Hoy ocurre tres cuartos de lo mismo con el cambio climático. Por más que, afortunadamente, se discuta mucho acerca de sus detalles, hay consenso científico en que, como destacó en un titular la revista Science en enero de 2001, “Es oficial: Los humanos están detrás de gran parte del calentamiento global”.
Por eso sorprende que no sólo el jefe de la oposición, sino también muchos lectores de este y otros periódicos, invoquen el
“desacuerdo entre los científicos” para dudar del calentamiento del planeta provocado por las actividades humanas. Los científicos discuten mucho del tema, es cierto, pero para conocerlo mejor, no para negar su existencia. Nadie oculta que hay incertidumbres y sólo hablamos de probabilidades. Pero afirmar que la Tierra se calienta, que nuestra manera de vivir impulsa ese calentamiento, y que eso es un problema, no es presuntuosidad de científico, ni una nueva religión, ni dogmatismo, ni bandera del pensamiento único. Es simplemente un hecho en el que debemos apoyarnos para, discutiendo e investigando, aprender más. Y también para mitigarlo.

29 octubre 2007

498 beatos

En Mear Fuera Del Tiesto:

Las 498 beatificaciones llevadas a cabo por el actual pontífice y la cúpula eclesiástica católica romana, en las personas de otros tantos franquistas, muertos en su lucha material y espiritual contra la II República española, renueva el compromiso de la Iglesia Católica con el franquismo y con los sectores sociales y políticos que de él se reclaman hoy, más o menos abiertamente, en nuestro país: los mismos que se niegan a condenar la dictadura y a reconocer cabalmente a sus víctimas.
La Iglesia bendice unos muertos, los suyos. Tiene su lógica. Siempre es bueno recordar las cosas elementales; por ejemplo, que la Iglesia sigue al servicio de los de siempre de la manera más beligerante, incluso fomentando el enfrentamiento civil en países ajenos.
La Iglesia sigue idéntica a sí misma, mediante la combinación de su discurso ultramontano típico, con la instrumentalización de algunos de sus seguidores más abiertos y progresistas. Aportó las concepciones que fundamentaron ideológicamente el franquismo y ese mismo armamento ideológico continua siendo el único que encontramos en sus discursos y actitudes prácticas.
Han beatificado a los suyos, a sus combatientes. Se han autobeatificado. Pues muy bien, lo de siempre. ¿Por qué asombrarse o escandalizarse? ¿A quién se le puede ocurrir que hagan otra cosa? Son iguales a sí mismos. De ahí que comprenda, pero no comparta, la forma que ha tomado la protesta de esos jóvenes de izquierda que en Roma enarbolaron una pancarta que decía: "Quien ha asesinado, torturado y explotado no puede ser beato". ¿Acaso son más papistas que el Papa? ¿Acaso no saben los beatificadores a quiénes beatifican? ¿Es que en el nutridísimo santoral católico los hay mejores? No beatificar a estos o beatificar a personas del gusto de la izquierda sería ir contra la propia naturaleza de la Iglesia católica. Beatifican a los suyos, repito, a quienes juzgan que han defendido sus intereses materiales y espirituales. No hay escándalo que valga, sólo lógica.
No entender esto es entender muy poco o nada de la Iglesia católica, de su historia y de su papel social, político y económico en Occidente

En biTs RojiVerdes:
Este es el tipo de memoria histórica que le gusta a la derecha, justo la misma que se estuvo recuperando durante los 40 años del franquismo. Buscar y reabrir las fosas comunes de la guerra y la dictadura es es buscar la revancha y guerraciviismo, llevar a los altares a los religiosos víctimas de las revueltas que vinieron tras el golpe de estado es “trabajar incansablemente por la misericordia, la reconciliación y la convivencia pacífica”.
Es alucinante, ¿qué pensarían si en Alemania algunos quisieran que la tierra y el tiempo condenaran al ostracismo a los muertos del nazismo? Probablemente estarían en la cárcel, pero no, aquí en el estado español ocupan escaños en el Parlamento como si tal cosa y encima se indignan cuando se propone rehabilitar la historia de aquellos que murieron en defensa de la democracia y el orden constitucional emanado de la voluntad popular.
No dudo que los beatificados fueran víctimas de la violencia de la guerra civil, imagino que los hagiógrafos vaticanos habrán eliminado de la mayor beatificación de la historia a aquellos religiosos que fueron verdugos o cómplices de los verdugos fascistas, pero aún así, para poder restañar todas las heridas de aquellos tristes episodios es necesario reparar a muchos personas y a muchas familias; de esos no se ocupa la iglesia. Los muertos de la dictadura no van a tener un lugar destacado en el cielo como estos devaluados beatos aunque seguramente tampoco lo desearían, basta con que puedan tener una sepultura digna y que sus familiares tengan un lugar para recordarlos. Es muy simple.
¿Por qué tienen tanto miedo en la derecha con este leve intento de rehabilitar a los represaliados? ¿será que los miles de muertos que yacen en cunetas y barrancos podrían sacar a la luz las vergüenzas de los asesinos, sus cómplices, encubridores o herederos? ¿será que todas y cada una de las víctimas abandonadas pertenecen al bando republicano? Probablemente, de otra manera no puede entenderse cómo la derecha pretende privar a más de 5.000 familias a saber dónde están sus ascendientes y darles digna sepultura.

26 octubre 2007

YA HE VOTADO POR GASPAR


Dejo escrito Baltasar Gracián en Oráculo manual y arte de prudencia (1647), y cito de memoria: que el elegir tiene dos virtudes; la primera es poder elegir, la segunda elegir bien.
En la consulta a la militancia que esta haciendo IU para designar al candidato a Presidente de Gobierno, yo he optado por Gaspar LLamazare. IU ha acertado con la primera, yo he acertado en la segunda.

22 octubre 2007

La libertad y la igualdad en el feminismo

Paloma Uría
(Página Abierta,
184, septiembre de 2007)

Podríamos decir que las ideas y las luchas emancipatorias en Occidente se basan en los principios ideológicos que constituyeron el lema de la Revolución Francesa: Libertad, Igualdad, Fraternidad. Los tres están relacionados, pero cada uno de ellos tiene fuerza propia y plantea complejos problemas, tanto en el terreno filosófico o teórico, como en su aplicación práctica.
El feminismo decimonónico, mayoritariamente, se planteó la lucha por la igualdad, entendida como la adquisición de derechos civiles que equiparasen a las mujeres –al menos en algunos campos– a los derechos civiles de que disfrutaban los hombres, pero en muchos casos no se cuestionó la extensión de dichos derechos: por ejemplo, un sector del sufragismo aceptó el sufragio restringido. Hay que tener en cuenta que el sufragismo surge en los momentos en los que la democracia se ha congelado, y el pensamiento liberal e ilustrado considera que a una sociedad casi perfecta sólo le falta la igualdad de la mujer.
Por otra parte, un sector importante del feminismo de aquellos tiempos fue sumamente restrictivo en lo que a la libertad sexual de las mujeres se refiere y también fue represivo ante la libertad sexual masculina, que el feminismo moral consideraba libertinaje.
Este primer feminismo, salvo excepciones, generalmente de mujeres a título individual, no se planteó reivindicaciones relacionadas con el concepto de libertad. Se asumía el papel subordinado de las mujeres; su misión como esposa, madre, su dependencia del varón... El feminismo liberal tampoco se planteó abordar las desigualdades sociales entre las mujeres; éste será el papel que corresponderá al socialismo y al marxismo.
Es el que podemos llamar nuevo feminismo; es decir, el que se inicia a finales de los sesenta del siglo XX y se desarrolla con fuerza sobre todo en la década de los setenta y, en España, en los ochenta, el que enarbola la bandera de la libertad.
Hay varias explicaciones: las principales reivindicaciones relacionadas con la igualdad de derechos estaban conseguidas; el Estado del bienestar parecía difuminar las desigualdades sociales; las mujeres accedían al empleo, a la Universidad... Recordemos que, al mismo tiempo, en España, pronto se dan avances espectaculares en materia de democracia e igualdad.
Este nuevo feminismo tampoco se planteó abordar las desigualdades entre las mujeres, no porque las desconsiderase, sino porque éste era un campo que pertenecía a otros ámbitos de la acción social, en el que muchas feministas también participaban. El feminismo pretendía abordar aquellas situaciones de discriminación y opresión que atañían a “la mujer”. Recordemos que el movimiento feminista parte de configurar una identidad de género, más o menos acusada.
Se abordan, pues, desde el feminismo toda una serie de exigencias que tienen más que ver con lo que podemos llamar libertad, autonomía y realización personal. De ahí, el lema “lo personal es político”. Reivindicaciones como la anticoncepción, el aborto, la libertad para disponer del propio cuerpo y de la propia sexualidad: “amor libre”, lesbianismo, prostitución, legitimidad de determinadas prácticas pornográficas, rechazo del matrimonio (o la pareja) como destino, renuncia a la maternidad sin menoscabo de la personalidad, el derecho a un divorcio que no implique pérdida de autonomía, facilidades para poder desempeñar un trabajo digno: son reivindicaciones que caen más, como digo, en el ámbito de la libertad y de la autonomía, aunque, evidentemente, sólo son posibles en una sociedad bastante igualitaria.
El feminismo adquiere, así, un acusado carácter subversivo puesto que plantea un nuevo modelo de relaciones sociales, relaciones entre los hombres y las mujeres, que ponen en cuestión la propia estructura familiar, la sexualidad y su relación con la reproducción y, en definitiva, los respectivos papeles de hombres y mujeres, algo que, fuera de algunas experiencias de socialistas utópicos, ninguna revolución se había atrevido a plantear. Transgrede, además, la moral cristiana que la sociedad occidental había hecho suya.
Con la perspectiva que nos dan los treinta años que han pasado, prácticamente una generación, podemos constatar que se han producido profundos cambios, tanto en las mentalidades como en la posición real de las mujeres; pero también el feminismo ha experimentado cambios de importancia. La actividad feminista ha dejado de constituir un potente movimiento social, se ha institucionalizado y el feminismo ha pasado a formar parte de las ideas “políticamente correctas”, pero a cambio de perder una gran parte de su fuerza transgresora. En la medida en que el feminismo se fue institucionalizando, fue perdiendo poco a poco, aunque nunca del todo, su ímpetu libertario. Y digo que no del todo porque muchas de las ideas que entonces agitamos tienen todavía hoy su peso.
Hoy hay una clara conciencia de los límites para avanzar, tanto en igualdad como en autonomía e independencia de las mujeres. La Igualdad y sus límites han vuelto al primer plano. Éste es un hecho positivo, pues pone sobre el tapete el viejo lema de que “igualdad ante la ley no es igualdad ante la vida”, pero tiene algunos inconvenientes, tal como se presenta la cuestión.
Lo mismo que ocurrió en el primer feminismo, y, de alguna manera, también en el de los años ochenta, se obvian las desigualdades entre las mujeres, pues se considera, no los sujetos individuales, sino el “género”, y se toma como pauta la mujer de cierto estatus (universitaria, profesional, trabajadora fija, ama de casa con estabilidad familiar o económica), que es la mujer que puede beneficiarse de las medidas paritarias y de acción positiva, pero se olvidan varias cuestiones:

1. Los derechos son derechos individuales, exigibles para todas y cada una de las personas: sólo de esta manera son derechos legítimos. Pero no se pueden obviar las profundas desigualdades sociales que, lejos de disminuir, se acentúan, sobre todo con la desregulación del mercado laboral y la inmigración.
De aquí se desprende que la reivindicación de igualdad con “el hombre” es una reivindicación abstracta si no se tiene en cuenta la diversidad de las mujeres y las múltiples trabas que se oponen al ejercicio de sus derechos, trabas que no se derivan sólo ni siempre del factor “género”.
2. No se abordan las causas profundas de la desigualdad entre hombres y mujeres, que nos remiten, de nuevo, al papel de las mujeres en la familia, la maternidad, la atención a las personas dependientes, etc. Y que hacen muy difícil el ejercicio real de la igualdad y de la libertad.
Por ejemplo, el derecho al aborto en una pareja, para ser ejercido por la mujer con libertad, implica unas relaciones igualitarias; es decir, que el hombre admita el derecho a decidir de la mujer. Pero estas relaciones igualitarias, y por tanto, la libertad de decidir, no se derivan necesariamente de un reconocimiento legal de derechos, implican un cambio más profundo en las relaciones entre hombres y mujeres y la puesta en cuestión radical del papel de las mujeres en la sociedad, cosa que no hizo el feminismo decimonónico, y sin embargo, fue la principal innovación del feminismo contemporáneo.
3.- Confianza acrítica en el Estado y sus instituciones. La izquierda y los sectores progresistas, de los que el feminismo se nutre en sus orígenes, mantenían una marcada desconfianza ante el papel del Estado, en tanto que representante de los sectores dominantes, poderosos, de la sociedad. La posición ante las instituciones era instrumental: se pueden utilizar, pero con un margen de desconfianza. Es la movilización social, el protagonismo de la sociedad civil, lo que puede hacer avanzar las leyes en un sentido positivo y mejorar la situación de los desfavorecidos. Asistimos hoy a una pérdida del carácter progresista de la izquierda en su cuestionamiento del Estado y sus instituciones. Por el contrario, el feminismo oficial basa toda su actividad en la política institucional, en las reformas legislativas y, lo más inusitado, en la tutela penal. ¡Quién lo diría de un movimiento que participó activamente en la crítica a la represión carcelaria y que propuso alternativas para la prevención y tratamiento de los delitos!


El feminismo que podemos llamar oficial o “políticamente correcto” ha perdido su carácter de revulsivo: hoy, como en el siglo XIX, parece que nuestra sociedad marcha bien y sólo falta la palabra mágica: la paridad.
Con esto no quiero decir que abandonemos nuestras campañas a favor de la igualdad o que bajemos la guardia con respecto a esa exigencia, pero debemos ser conscientes de sus limitaciones. Veo problemas ante la insistencia del feminismo institucional sobre la igualdad o, mejor dicho, no que se reivindique la igualdad, sino cómo se hace (considerando a “la mujer” como un bloque; sin tener en cuenta las desigualdades entre las mujeres; dando a la reivindicación de la paridad un efecto mágico; dejando de lado aspectos estructurales, como el papel de la familia y la maternidad, por ejemplo, o la persistencia de la norma heterosexual).
Y creo que debemos también retomar el hermoso lema de la libertad
con todas sus implicaciones. La libertad de las mujeres exige una revolución en la vida y en las costumbres sociales, y exige cambios radicales en el modelo económico y productivo. Ante esto, el objetivo de la paridad se queda enano. Puede ocurrir como en el chiste: sí, somos iguales, pero unas más iguales que otras.

CGT: SOLIDARIDAD CON LUISITO: le piden siete años de cárcel por recibir un montón de hostias de la policía.

Unos amigos de nuestro blog, pertenecientes a CGT nos remiten un comunicado de la federación de Castilla - León, denuncia que reproducimos íntegra con nuestra solidaridad.
COMUNICADO:
Sucedió en la tarde del cuatro de enero de 2000. El compañero Luis Marcos Rivera, Luisito para la CGT, había acudido desde Valladolid, junto a varios centenares de cegetistas más de todo el territorio español, a solidarizarse con los cerca de setecientos despedidos de una contrata de Airtel en Alcobendas que tenían convocada una huelga contra los despidos.
La huelga había tenido un seguimiento cercano al cien por cien y todo había ocurrido dentro de la común “normalidad” en estos casos: numerosa presencia policial protegiendo los intereses de la patronal, abucheos para los pocos esquiroles que entraban a trabajar y aplausos y cánticos para las numerosas trabajadoras y trabajadores que se incorporaban a la concentración de protesta; tan tranquilo estaba resultando todo que los concentrados se permitieron establecer turnos para ir a comer antes de la entrada del último turno, el de las cuatro de la tarde… Y entonces fue cuando se preparó el jaleo: la policía de Ansuátegui, Gobernador Civil* de nefasto recuerdo para los madrileños por la represión de libertades vigente durante su mandato, estaba deseosa de actuar y actuó cargando contra los escasos manifestantes que se habían quedado de retén. En la carga, varios policías blandiendo sus “defensas” bajaron la calle persiguiendo a algunos de los concentrados, fue entonces cuando se encontraron de frente con Luisito que volvía de comer con otros compañeros, y lo arrollaron, y lo tiraron al suelo esposándole las manos a mitad de la espalda, y lo golpearon hasta el punto de pegarse a veces los policías unos a otros… Luego, en el calabozo, los maderos terminaron la “faena” y continuaron golpeándole hasta que del cuello para abajo no quedó un centímetro cuadrado de piel sin marcar…
Lo sorprendente vendría luego, cuando para ocultar sus fechorías los policías acusaron a Luisito de haber golpeado a dos de ellos causándoles varias lesiones; pero Luisito no es Superman, Luisito cojea y no ve de un ojo, por eso le pillaron, porque sus limitaciones físicas le impidieron reaccionar más rápido, pero ya se sabe de la eficacia de la policía española: siempre detienen al culpable, lo que pasa es que el culpable no es aquel contra el que se tienen pruebas o evidencias, el culpable para la policía española todavía sigue siendo muchas veces el primero al que pillan, y en esta ocasión fue Luisito, aunque lo único que hizo fue recibir hostias. Luego está el ambiente en el que se produjo el hecho, el Madrid de terror que impuso Ansuátegui, el correspondiente libre albedrío de la policía y el consecuente actuar de funcionarios represores envalentonados; total, que a Luisito le piden nada más y nada menos que siete años de cárcel en un juicio que se celebrará en la Audiencia Provincial de Madrid del seis al ocho de noviembre de este año, ¡casi ocho años después de que ocurrieran los hechos!.
Luisito es conocido y tiene muchos amigos entre los militantes de la CGT, y no sólo entre su Federación Local de Valladolid o en la Federación de Limpiezas, sino en todo el país, no en vano le pillaron cuando estaba ejerciendo la solidaridad con otros trabajadores… Pues ese mismo espíritu solidario, el que con generosidad ha mostrado él en otras ocasiones, es el que ahora debe también mantener el conjunto de la CGT, y no sólo en solidaridad con el compañero, sino también en el propio beneficio de cada uno de los que pensamos que el mundo puede cambiarse con las armas del compromiso, la solidaridad y la generosidad. En el juicio que empieza el próximo seis de noviembre no se está juzgando sólo a un compañero, sino también a toda una forma de pensar y a una de nuestras principales señas de identidad. Desde el Comité Confederal se organizará oportunamente la movilización en Madrid, acudamos todas y todos en solidaridad con Luisito y en defensa de nuestras ideas.

* Los delegados y subdelegados del gobierno siguen comportándose como gobernadores civiles.


http://www.novedadescgt.info/spip.php?article651

Una vez más la ley es implacable con los luchadores y los solidarios. Por eso el día 7 de noviembre, no se juzga al compañero Luis: el 7 de noviembre se juzga a la CGT. Ese día se juzga nuestra manera de ser, de pensar, de hacer, de ver las cosas… Por eso, el 7 de noviembre toda la afiliación junta debe demostrar quienes somos y por qué estamos en CGT. El día 7N, a las puertas de la Audiencia Provincial de Madrid, habrá cientos de banderas rojinegras que constaten nuestra identidad, demostrando cómo CGT entiende la solidaridad y el apoyo mutuo. El 7N se juega la libertad de un compañero. Aunque llueva o truene quienes alguna vez hemos convocado, participado, actuado… Estaremos a las puertas de ese juzgado.

El día 7N será, fundamentalmente, una demostración de solidaridad y de reivindicación antirrepresiva.

La jornada se desarrollará, más o menos, así:

- 8:30 – 9:00: Acompañaremos a Luis a su llegada al Juzgado y algunos/as compañeros/ as entrarán al juicio con él.

- 9:00 – (15:00): Se ha solicitado autorización para permanecer concentrados hasta el final del juicio.

- 10:00: Acto antirrepresivo frente a la Audiencia Provincial con la intervención de diversos compañeros y compañeras que han pasado por situaciones similares.

- 10:30: Convocatoria a los medios de comunicación a las puertas de la Audiencia Provincial.

- 14:00 – 15:00 - ¿¿??: Al término de la vista, se finalizará la jornada de movilización.

¡El 7 de noviembre, tod@s con Luisito!


18 octubre 2007

España - Euskadi y las amenazas implícitas españolistas

El gobierno de España (como ahora se ha puesto de moda patriótica decir) por boca de su actual presidente, ha rechazado la posibilidad de que el pueblo vasco decida en las urnas su propio destino. Ha rechazado igualmente dialogar sobre el asunto con el lehendakari Ibarretxe.
En tal sentido, el presidente epañol ha hecho suyas las posiciones del PP (que aun en la oposición gobierna más de lo que parece) y las de los sectores más ultraespañolistas del propio PSOE.
J. L. R. Zapatero y su gobierno español se apoyan para conculcar los derechos del pueblo vasco en la Constitución española del 78 (Constitución, por cierto, que los vascos no aprobaron, pero que se la están haciendo tragar desde la fecha indicada).
Al apoyarse en tal texto constitucional, expresa el gobernante español una amenaza militar implícita contra Euskadi (véase el artículo 8 de la Constitución citada).
En el asunto ETA, los políticos españoles de todo pelaje parlamentario, han dicho siempre que con las armas y la violencia, nada; pero con diálogo, cualquier cosa. Hoy sabemos que todos mentían. No se admite el diálogo sobre ciertas cosas, sólo el cumplimiento de sus leyes, aunque no hayan sido aceptadas por quienes las sufren.
La democracia española basada en la Monarquía de 1975 y en la Constitución de 1978 no da para mucho, cuando de cuestiones serias se trata.
España (sus gobernantes y políticos), al blandir una Constitución que permite a las armas y a la violencia de sus ejércitos ser los garantes de lo que consideran la unidad de su patria, ¿no estará dando serios y significativos pasos para que - rechazado el diálogo pacífico planteado por el gobierno autónomo vasco, y negado el derecho del pueblo vasco a decidir su porvenir en las urnas -, en un futuro, la confrontación España-Euskadi vaya por otros derroteros? Y, cerradas las puertas del diálogo y las urnas, ¿no tendrá el pueblo vasco derecho a iniciar una resistencia y una lucha por los medios que las circunstancias aconsejen, figuren o no en la legislación española?
Tengamos en cuenta que toda la prepotencia españolista se basa, en última instancia, en ese artículo 8 de la Constitución, es decir, estamos ante una prepotencia militar, consciente de sus superioridad en armas y violencia.
¿Se sostiene la democracia monárquica ante determinadas aspiraciones de los pueblos?
Por cierto, ¿sería constitucional un referendum Monarquía - República?. ¿Tampoco? ¿También nos aplicarían el artículo 8 y el jefe de los Ejércitos, su Majestad el Rey, movilizaría sus generales?
Cuando se declara, de palabra o por los hechos, una ley, por muy básica que sea (caso de la Constituciòn del 78) inamovible, "sagrada", intocable... hemos abandonado el terreno democrático para entrar en el del fundamentalismo.
Por cierto, de los 44 millones de españoles actuales, apenas 18 o 19 pudieron participar en el referendum constitucional del 78: los que en aquéllas fechas tenían más de veintiún años (sólo más tarde se rebajó la edad de voto a los dieciocho). De los españoles actuales, ningún menor de 50 años pudo votar. La propia andadura biológica ha hecho vieja y convertido en obsoleta la actual constitución que, en treinta años, ni siquiera ha sido objeto de una propuesta para su reforma.

17 octubre 2007

Momentos para el frasquito


Días de cooperación entre países. Caras y nombres, con historias propias. Karin, chica transexual de Chile, nos trasmitía la difícil situación en su país, con una fuerte carga emocional, nos comentaba la mirada despectiva de algunas personas, incluso una historia personal, un día acabó arrestada en prisión por ser transexual, según la policía “alteraba el orden público y provocaba a los hombres”. Una difícil situación, en un país que va cambiando.

Otra cara con ojos sinceros, bellos y con amor por la vida, era Kasha Jacqueline Nagagesera procedente del África negra, ama a las mujeres, en su país está castigado, ella no puede acceder al trasporte público porque se lo prohíbe su gobierno, está perseguida. Otro día, nuestros oídos y mentes viajaban a Palestina, Nisreen Mazzawi empezaba su charla pidiendo a los asistentes no realizar fotografías para ocultar su imagen, por miedo a su país, a ser descubierta por amar a una mujer, ella intenta gritar desde sus adentros y nos explica la situación de todas las personas que son torturadas por amar a un semejante. Nisreen nos contaba que en su vida hay tres cosas muy importantes y no podría renunciar a ninguna de ellas, “ser lesbiana, feminista y conseguir la libertad del pueblo palestino”.

Silvia, Fran, José Luis Cháves (al final vino y nos dio la sorpresa) y el que les habla, formamos nuestro grupo maestro, defensor de nuestra Extremadura, aportando nuestro granito de arena y haciendo nuestro papel de educandos participativos de todos nuestros compañeros de la Fundación Triángulo y Casal Lambda como Raúl (enormemente especial) y Pablo con su perspectiva de un mundo más igualitario, participativo y con una enorme carga social. He de agradecer el papel de Casal Lambda tantos de sus fundadores como por su presidente actual.

Momento especial de recordar con Silvia, Fran, José Luis, perdidos por una Barcelona cosmopolita, gratos recuerdos para guardar en un pequeño frasquito para oler con el paso del tiempo. Hemos aprendido, hemos conocido una realidad que no sale en los periódicos, nos hemos divertido y hemos soñado por un mundo más justo.

Hemos formado nuestra piña solidaria, nuestra forma de ver más allá de nuestras narices y sin duda he conocido una nueva forma de hacer política, observar y escuchar las impresiones que en la prensa no aparecen. Porque sin duda la verdadera noticia, está en nuestras experiencias, en nuestros sentimientos y en nuestros corazones.

Sean Felices

10 octubre 2007

Monarquía española: una encuesta


Según encuesta de Antena 3 y Onda Cero, de azarosa credibilidad, por otra parte, el 80% de los españoles considera positiva la aportación del rey de España a la vida pública: ¿será porque la familia real hace que se venda más la prensa del corazón? Eso no se dice. De todas formas, tenemos el resto, ese no despreciable 20% que no lo considera así.
Además, nos cuentan que el 40% de los encuestados cree que la quema de fotos del "intocable" e irresponsable (lo primero porque terminas en la Audiencia Nazional y lo segundo por precepto constitucional) es muy grave y condenable. La cifra es claramente esperanzadora, ya que el 60 por ciento restante no lo cree de esa manera. Es decir, concluimos, que el 60% de los encuestados NO cree que sea grave y condenable tal quema.
Pero para qué dar tantas vueltas y tantas encuestas. Estamos hartos de oir a los políticos del PPSOE, en sus dos vertientes, PP y PSOE, que la única encuesta válida son las urnas; así que, siguiendo su consejo, ¿para cuándo un referendum sobre Monarquía o República?
Pero el talante democrático no abunda por estos lares. Así, cuando Ibarretxe decide acudir a las urnas para saber de una vez qué piensa el pueblo vasco, en Madrid surge el insulto gratuito, la criminalización y la amenaza. Insulto, criminalización y amenaza, sintomatología típica del nazional-españolismo en su vertiente histérica.

La Audiencia de los Nacionales

09 octubre 2007

¿España unida o democracia?

Santiago Alba Rico filósofo

Tras las últimas detenciones y encarcelamientos, Santiago Alba extrae tres lecciones: que la unidad de España es un principio incuestionable, incluso a costa de la violación del Derecho; el intento de que ese principio y las respuestas que provoca sean políticamente rentables para quienes lo acatan, y el mensaje que el PSOE ha hecho llegar a la disidencia vasca de que por las vías políticas no tiene nada que hacer.

Un extraterrestre que visitase el País Vasco sólo cada diez años podría llegar a la conclusión de que los terrícolas han alcanzado un logro insuperable: la abolición del tiempo. Un demócrata que despertase del coma cada diez años en un hospital y leyese los periódicos del Estado español llegaría, por su parte, a una conclusión deprimente: que España ha estado muerta al mismo tiempo que él. Más allá de cierto umbral, toda repetición se hace en el vacío y toda denuncia suena a hueco. Ante la última ofensiva contra la izquierda abertzale, uno no aspira a ser más original que los hechos mismos; uno no puede pretender ser más innovador que los jueces que boxean contra el derecho ni más creativo que los políticos que rebotan de desmán en desmán ni más imaginativo que los medios de comunicación que convierten industrialmente los panes en piedras de moler. Lo único que cabe es enunciar una vez más las lecciones que sin duda extraerían ese extraterrestre asombrado o ese demócrata malherido a la vista de tanta dolorosa monotonía.

La primera lección es evidente: el derecho y la democracia son negociables, relativizables, degradables, liofilizables, pero la unidad de España no. Este principio, inscrito en la albúmina misma de la restauración monárquica que comenzó el 18 de julio de 1936, determina un monopartidismo bastante más severo que el de Cuba: gane quien gane las elecciones, siempre gobierna el PP. Este principio constituyente de dejar gobernar siempre al PP (acatado también por el PNV) es tanto más estricto y necesita ejercer tanta más presión contra sus disidentes por cuanto que está confinado en márgenes ideológicos y económicos implacables. ¿Elegir entre una España unida y un País Vasco democrático? Un demócrata no debería sentir la menor vacilación al respecto. El problema es que las instituciones políticas españolas no permiten ni siquiera elegir entre una España unida y una España unida «por propia voluntad». Y es difícil creer que no permitir eso sea una forma superior de democracia o que para impedir eso no haga falta violar una y otra vez, y muchas veces seguidas, las más elementales normas del Derecho.

La segunda lección es también banal: en estas condiciones, se trata de conseguir que la aplicación del principio constituyente de dejar gobernar siempre al PP, así como la heterogénea resistencia a este principio (armada o política), sean políticamente rentables para todos los que lo acatan. La ofensiva contra la izquierda independentista vasca -ése es el cálculo del PSOE- nivela en el resto de España el suelo electoral de la mayoría borrosa mientras que no conmueve a una izquierda estatal más sensible a las cuestiones de género que a las violaciones del derecho y muy escarmentada además por las pasadas barbaridades de ETA. Es eso que llamamos «electoralismo» en un tono de tolerante reproche, como si se tratase de una simple cuestión de modales y no del equivalente político de la paidofilia o el secuestro; y como si su aceptación por parte de todos como indisociable de las reglas del juego no revelase el carácter puramente formal de los procesos electorales. Si «electoralismo» quiere decir «cálculo para la optimización de los beneficios de una casta política», hay que aceptar que «electoralismo» es exactamente lo contrario de «elecciones» y que allí donde hay «electoralismo» estructural no puede haber «elecciones» libres. «Electoralismo» quiere decir, por ejemplo, como en este caso, que se calcule como más beneficiosa la guerra que la paz y la violación del derecho que su cumplimiento; es decir, que se calcule como electoralmente más rentable combatir la democracia que defenderla y fortalecerla (esa paradoja que nuestros políticos atribuyen a los votantes de Hamas en Palestina y que llaman «votar contra la democracia»). Obviamente, para que resulte electoralmente beneficiosa semejante tropelía hay previamente que convencer a los votantes de que la guerra es mejor que la paz y de que la violación del Derecho es más conveniente que su cumplimiento, cosa tan absurda y contraria al sentido común que -de la misma manera que no se puede impedir que los vascos sean españoles por propia voluntad sin encarcelarlos y torturarlos- no puede llevarse a cabo sin que los medios de comunicación, una y otra vez y muchas veces seguidas, mientan y amenacen a los ciudadanos.

La tercera lección no es menos conocida: la combinación del principio arriba enunciado (el de dejar gobernar siempre al PP antes que cuestionar la unidad de España) con las prácticas electoralistas (entendidas como «optimización de beneficios sectarios») determina que el PSOE mande una vez más este mensaje a la juventud vasca disidente: «Olvidaos de la vía política; por ese camino no vais a ninguna parte». Nos guste o no, todos sabemos que el encarcelamiento de los dirigentes abertzales es más eficaz como «mensaje» que como medida policial y que las bases independentistas vascas no van a ser derrotadas de esta manera. Podemos querer que dos injusticias juntas impongan del otro lado mansedumbre y buen juicio, pero la ley de la gravedad invita a esperar más bien lo contrario. Los que verdaderamente queremos que ETA deje de existir (a algunos de los cuales no se les permite votar ni presentarse a las elecciones) no debemos dejar de insistir en la negociación política como única vía posible para salir de esta atmósfera opresiva en la que las víctimas de uno y otro lado caen por su propio peso.

En esta España que ha abolido el tiempo, en esta España en coma, los gestos -al contrario que las denuncias- no se repiten en el vacío. La monotonía es la monomanía que desgasta el cuerpo y consume las fuerzas; cada repetición aumenta el dolor, dificulta la solución y degrada las libertades de todos los ciudadanos, vascos y españoles. La España que ha abolido el tiempo, la España en coma, es la vanguardia represiva de una Unión Europea que, en la estela de los Estados Unidos, conjuga cada vez más criminalización liberticida y electoralismo populista: gane quien gane las elecciones, siempre gobierna el PP, de manera que ni siquiera los votos al PP deciden nada. El voto se ha convertido hasta tal punto en una operación eucarística y autorreferencial -mientras todo ocurre en otra parte- que sería bueno que, cada vez que una papeleta entrase en la urna, el gesto fuese acompañado mecánicamente, mediante un dispositivo acústico concebido al efecto, de un tachán, una ovación y un aplauso, para marcar así la banalidad del rito y agradecer al mismo tiempo al ciudadano la aceptación de su irrelevancia. O la mano podría poner en marcha, al tocar la urna, el estrépito de una cisterna que descarga en un retrete, para que así supiéramos al menos a dónde va a parar su voto. O mejor: podríamos también, al deslizar la papeleta en la ranura -herida democrática-, activar en un altavoz un sonoro «ay», para que recordemos todo el daño que la España unida hace no sólo en Afganistán, Latinoamérica o el País Vasco, sino en nuestra propia casa.

Ramón y Cajal, Euskadi y Cataluña


Volvemos sobre Ramón y Cajal, histólogo eminente y excelente escritor. Entre sus múltiples libros, hemos repasado recientemente el titulado El mundo visto a los ochenta años, escrito en los años de la II República. Como patriota nacionalista español, bien que de talante abierto, liberal y profundamente reformista, Ramón y Cajal no pasaba por otros nacionalismos, como el vasco o el catalán, a los que critica ácremente en el capítulo XII de este libro. A los sectores populares enmarcados en tales corrientes les llama "masas fanáticas", se rasga las vestiduras por "los ultrajes reiterados a la sagrada bandera española" y por las, según él, "manifestaciones... francamente separatistas" que se dan en Cataluña. Habla de la "ingrastitud incomprensible de los vascos, niños mimados de Castilla".
"No me explico - escribe - este desafecto a España de Cataluña y Vasconia", aunque no se muestre contrario a "la concesión de privilegios regionales, pero a condición de que no rocen lo más mínimo el sagrado principio de la unidad nacional".
Como ven, quizás demasiadas cosas "sagradas" para tratarse de un científico. Pero no vamos a ir por ahí.
Vamos a sus razonadas, humanísimas e inteligentes conclusiones.
"A pesar de todo lo dicho - continua - esperamos que en las regiones favorecidas por los Estatutos prevalezca el buen sentido, sin llegar a situaciones de violencia y a desmembraciones fatales para todos".
Y concluye (¿sorprendentemente?, no para quien conozca su obra y su talante):
"Pongámonos en lo peor. ¿Qué debemos hacer si, desengañado nuestro optimismo, dos o más regiones estatutarias se declaran plenamente independientes?... en los tiempos aciagos en que vivimos, dos guerras civiles equivaldríana la bancarrota irremediable de España y a la consiguente intervención extranjera... Fuerza es convenir que la fuerza, aplicada a las pugnas intestinas de un país no resuelve nada. Enconaría las antipatías y cerraría el paso a soluciones de cordial convivencia... Yo, si me asistiera el talento político y fuera diputado a Cortes, propondría pura y simplemente la separación de las regiones rebeldes (el subrayado es de Ramón y Cajal), separación amistosa y hasta acompañada de algunas compensaciones fiscales".
Evidentemente, a Ramón y Cajal, patriota español con visión no le hicieron ni puto caso la mayoría de sus com-patriotas españoles, y así estamos todavía hoy.
No hay mejor manera de prolongar un problema que darle soluciones falsas, ya se opte por la brutalidad militar (levantamiento fascista del 18 de julio de 1936) o por el fraude político (transición monárquica).

08 octubre 2007

De 23 en 23 hasta llegar a 187.000, un artículo del profesor Manuel F. Trillo

inSurGente.- "¿Cuántas reuniones se pueden suspender si tomamos a 187.000 de 23 en 23? Hechas las cuentas me salen 8.130 reuniones, 8.130 días y se acabaría de detener a todos dentro de 22 años, o si se prefiere, 8.130 direcciones de la organización política Batasuna –que por más ilegal que se la declare no deja de ser una organización política, al igual que lo eran el PCE y el PSOE durante el franquismo. El hecho de que en España tengan que reunirse de forma clandestina un grupo de personas no es un agravante para los reunidos, es una losa para el Estado de Derecho. Reunidos pacíficamente y sin armas, reunidos sin alharacas, con toda la discreción de la que fueron capaces, reunidos para hablar de su país, de la autodeterminación, de la independencia, o si prefieren ustedes para hablar de las inundaciones en Alcalá de Guadaira. (...)" Hagan clic en "Leer más" para acceder al artículo completo.





De 23 en 23 hasta llegar a 187.000

por Manuel F. Trillo


¿Cuántas reuniones se pueden suspender si tomamos a 187.000 de 23 en 23? Hechas las cuentas me salen 8.130 reuniones, 8.130 días y se acabaría de detener a todos dentro de 22 años, o si se prefiere, 8.130 direcciones de la organización política Batasuna –que por más ilegal que se la declare no deja de ser una organización política, al igual que lo eran el PCE y el PSOE durante el franquismo. El hecho de que en España tengan que reunirse de forma clandestina un grupo de personas no es un agravante para los reunidos, es una losa para el Estado de Derecho. Reunidos pacíficamente y sin armas, reunidos sin alharacas, con toda la discreción de la que fueron capaces, reunidos para hablar de su país, de la autodeterminación, de la independencia, o si prefieren ustedes para hablar de las inundaciones en Alcalá de Guadaira.

Una reunión de personas que tienen afinidades y simpatías ideológicas comunes. Yo mismo hubiera ido a la reunión para hablar, debatir, interpretar, y en la medida de mi inteligencia y conocimientos, aportar cuanto pudiera para avanzar en la solución de un “conflicto vasco” que dura demasiado tiempo. Y en este punto pregunto a Garzón, a Zapatero, a Rubalcaba, y a esa María Teresa –cuyo discurso el mismo día de las detenciones era calcado del que pronunció Fraga Iribarne para justificar el asesinato de Julián Grimau-, si mi amistad personal con independentistas vascos me convierte en sujeto criminal. Todos estamos amenazados por la venalidad de los poderes político-judiciales, y del “todo es ETA” se va por intereses coyunturales a que “los individuos no están ilegalizados”. Y ahora se vuelve al “todo es ETA”, y todo porque se acercan las elecciones y no quieren soltar la poltrona de la Moncloa. Eso lo ve un tonto, yo también.

No es la primera vez que escribo la frase genial de Quevedo sobre la judicatura: “prefiero cien ladrones a un mal juez “. Y en este caso el juez es un malandrín que se pasa el “res sic stantibus” por donde le parece oportuno. Encarcelar a quienes han negociado con Zapatero, a los que se han reunido con Patxi López y Rodolfo Ares –con quienes me solidaricé en su día por las amenazas judiciales que pesaban sobre ellos- , a los que se reunieron con el lehendakari, y no encarcelar ahora que parece que las cosas han cambiado a estos interlocutores es una desfachatez jurídica. Pues todos sabían que representaban lo mismo por lo que ahora se les encarcela. Hay poca consistencia en las acusaciones, y más aún cuando en ningún momento se presentaron como miembros de Batasuna, pues no existe, dado que está ilegalizado. Al fin y al cabo el Estado de Derecho al que apela ahora María Teresa F. de la Vega -40 años antes Manuel Fraga- tiene dos varas de medir, un rasero para los amigos –Ares y López, y Zapatero y sus enviados- y otro para los interlocutores vascos. No es extraño que el Consejero de Justicia vasco diga que esto es un dislate y un error político jurídico de inmensas dimensiones.


Recuerdo a un hombre bueno, en el sentido machadiano, Simón Sánchez Montero. Fue detenido y encarcelado por los lacayos del franquismo, es más, mientras Fraga Iribarne era Ministro de Franco, y cada vez que lo detenían hacía una declaración, siempre la misma, de tal modo que la BPS (Brigada Político Social, hoy Comisaría General de Información) ya tenía redactados de antemano los términos en que se expresaría. Sánchez Montero reconocía sin ambages y a las claras y no decía nada más que era “miembro del Comité Central del Partido Comunista”. A partir de ahí el silencio y las torturas. En la actualidad, con el Estado de Derecho del que se sienten tan ufanos los socialprogresistas, se ilegaliza también las ideas y los proyectos políticos, simplemente porque se supone que los miembros de tal o cual partido “están integrados y forman parte del todo es ETA”. No entro a valorar la conducta de uno, dos o trescientos, sino en que una organización por sí misma no puede delinquir, sólo los individuos que la conforman, pero en este caso –como en el franquismo- lo que se pretende eliminar es la idea misma y el proyecto de independencia del territorio vasco. De cuanto digo aquí hay una buena muestra en la persecución que se hace mediáticamente y por otro medios más adelante ante la propuesta de “consulta” del lehendakari Ibarretxe.

No hay ninguna salida política desde España. Eso lo vemos en España y se ve en el País Vasco. Unos porque son miembros de Batasuna, porque son “cómplices” de la organización armada ETA. Y si es el lehendakari, hombre de derechas, un hombre de orden, defensor del capitalismo y de la moral católica, también es rechazado. Los gobernantes del Estado central, de España en Madrid, no están dispuestos a que se discuta políticamente el derecho a la autodeterminación de los pueblos, importando poco quién presente la cuestión, Batasuna por ser Batasuna, el lehendakari vasco por ser vasco. La idea españolista de “una, grande, y libre” (del PSOE, y basta ver las declaraciones de Guerra mentando el art.155 de la CE), o la del PP “un dios, una patria, un caudillo”, es lo que conducirá a un enfrentamiento cuyas consecuencias me temo que serán irreparables.

Hay quien ha dicho que la izquierda española está ya harta. Pues si es izquierda, supongo que defenderá el derecho a realizar una consulta entre los vascos para determinar en qué grado está asentada esa aspiración a la independencia. Los españoles dicen que quieren votar en un hipotético referéndum, ¿dónde se ha visto mayor dislate?. Ni en Canadá se hizo una chapuza semejante. Ni los escoceses lo permitirían. Ni ha ocurrido en Irlanda. España, por decirlo de este modo refiriendo con el nombre al Gobierno y a los aparatos del Estado, no permite ni por las malas –ETA- ni por las buenas –la propuesta del Gobierno vasco- que se realice un referéndum. Esta es la desgracia y la paradoja en la que nos encontramos metidos, dada la cerrazón de los unitaristas. Los mismos que no se cansan de decir que por las vías políticas todo es posible. Sencillamente mienten, y así lo ven y lo perciben los ciudadanos de los territorios vascos, catalanes, gallegos...

El apresamiento de ciudadanos vascos cuyo único crimen es la defensa de la independencia de su territorio, pues el resto de las imputaciones son pura entelequia y elucubración de mentes sometidas al principio unitarista de los territorios de España, significa una vuelta a un pasado que nadie deseaba, pues ha sido interpretado –lógicamente- como una declaración de guerra. Ahí esta el problema encima de la mesa de nuevo con toda su crudeza. Cuando Zapatero dijo aquello, “seré implacable”, estaba diciendo que usaría los poderes del Estado –el judicial también- para vengar un fracaso que estaba cantado desde el momento en que sus enviados se desdecían un día de lo que habían firmado y afirmado en el anterior.

Que los políticos jueguen sucio es algo que tengo asumido, que los jueces se comporten como señalaba Quevedo es algo que no se puede soportar, por cuanto se acaba decididamente con el pilar que supone la seguridad jurídica. Y perdida esta, que dios nos coja confesados. Abran las cárceles y campos de concentración porque tendrán que encarcelar a cientos de miles de ciudadanos vascos. Pueden habilitar los que se utilizaron en el franquismo, empezando por el Valle de los Caídos, y seguir por Albatera, Miranda de Ebro, Castuela, San Marcos de León, o los Merinales en Sevilla, etc. Para empezar debieran de continuar con los otros 23 que se presentaron en rueda prensa y cuyas identidades no son desconocidas para el juez, y así hasta 187.000, como mínimo, pues yendo por el camino del absurdo jurídico –en el que nos encontramos- hasta Ibarretxe y su Gobierno se verán entre rejas. Menudo panorama.

Garzón: entre chacolí y gin-tonic


El profesor de Derecho en Andalucía Manuel F. Trillo destaca la devaluación de la seguridad jurídica que supone la operación contra la izquierda abertzale. La Audiencia Nacional y sus jueces, la denominada «izquierda española» y la hipocresía de los políticos que se reunieron con los ahora arrestados son algunas de las dianas de este artículo.

El apresamiento de ciudadanos vascos cuyos derechos civiles no han sido recortados por sentencia alguna, bajo la presunción -sospecha, imaginación- de que cometían delito porque se reunían en Segura, es un atentado al Derecho y es convertir la «seguridad jurídica» en una prostituta de poca monta.

Tan escasamente se considera ese pilar del Derecho que nadie en esta España puede presumir de estar a salvo de la arbitrariedad y de la venalidad del «poder». Garzón ya sabemos que es ese tipo titular de un juzgado de excepción, para más señas sucesor del TOP franquista, que ya tiene tablas en el encarcelamiento de la Mesa Nacional de HB hace diez años, y cuya sentencia por el TS fue un bodrio de tal magnitud que el propio TC sintió hasta vergüenza.

De los «trabajitos» de Garzón en el conflicto vasco tenemos abundante bibliografía y muchas referencias. Este Garzón es el guerrero del antifaz para apresar vascos, pero se le escapan narcos, y no digamos otros delincuentes de mayor enjundia. Pero «lo vasco» siempre acelera la carrera de los lacayos, mírese entre otros la estrella fulgurante de su compañero el Javito Gómez, el inventor de la «doctrina Parot».

Y pasando de la guasa a la seriedad, nada está a salvo en la España monárquica en que una apariencia de democracia sirve de coartada para necios o dogmáticos. No se puede decir que el conflicto vasco acaba agotando la paciencia de la «izquierda española». Ni izquierda, ni española, pues si fuera ambas cosas estaría contra las detenciones de un grupo de personas cuyo mayor crimen es reunirse para hablar, para defender su derecho a la independencia y autodeterminación, o para tomar un vaso de chacolí. El hecho de que los reunidos fueran dirigentes de la extinta Batasuna ya les incapacita hasta para comer juntos bacalao al pilpil. Eso es -dicho quedó hace tiempo- la aplicación del Derecho Penal del Enemigo. Pero decirlo no es suficiente para los Garzones -de quienes suponía que habían modificado la doctrina de «todo es ETA», me equivoqué- y para la caterva ultraderechista refugiada en el Gobierno de España y en el TOP-Audiencia Nacional. Ver a los republicanos pasar por esas salas, acusados de injurias a un individuo que usurpa la Jefatura del Estado por mandato de Franco. Ver a los negociadores con Patxi López y R. Ares y el PSOE entrar en la cárcel. Ver a los mismos que negociaron con el lehendakari ser presos como si fueran delincuentes. Ver que el PSOE apresa a ciudadanos con los que ha hablado hasta la saciedad durante cinco años. Ver la manipulación del Derecho es algo que repugna a todo ser racional. Yo apoyé a Ares y López por las acusaciones de la carcundia, ahora tengo que decirles que son felones, cobardes y falsarios. Carentes del más mínimo sentido de lealtad a la palabra dada, son como esos curas pederastas, predican una cosa y hacen otra.

La paradoja es la siguiente: si en Segura se reunía Batasuna y por ello son encarcelados, hace meses se reunía Batasuna con Ares y Patxi, y por tanto si ahora los apresan los mismos que se reunieron con ellos, eso tiene un calificativo entre los hombres, incluso entre los perros existe más lealtad.

Para Garzón, el veleidoso, el vendido, el lacayo, el eterno aspirante a ministro, a premio Nobel, a gran capitán del TPI, o a campeón de parchís en su pueblo -dadle algo, que se deprime-, sus vaivenes en la doctrina y la aplicación del Derecho indican que no es jurista, sino que es un mercenario del poder político y un enfermo de narcisismo.

Los presos no deben sentir vergüenza ni pesar por estar presos, pero cuando al final de la vida alguien haga su balance, verá que su paso por aquí -nadie vive eternamente- ha merecido la pena, y los suyos sentirán el orgullo de no ser descendientes de cobardes. No podrán decir lo mismo los descendientes de los Belloch y de los Garzones.

Un día nos veremos sin saber que somos nosotros los que, como Antígona, desafiaron los mandatos del tirano. Y a esa supuesta «izquierda española» le deseo larga, muy larga agonía, pues es imprescindible para que perdure el franquismo.

05 octubre 2007

Nuevo periódico diario en Madrid

Nuevo periódico diario en Madrid. Se llama “Público”. Zapaterista, me dicen, lo que me parece estupendo, ¿por qué no? Una de sus frasecitas publicitarias, que a saber lo que les ha costado en la agencia correspondiente, es: el periódico “para la generación que no se cree las mentiras”. Hemos buscado esa generación y lamentamos decir que no la hemos encontrado. Hemos dado con personas, de muy diversas generaciones, de muy diferentes edades y condición, pero alarmantemente escasas en número, que, efectivamente, no se creen las mentiras. Pero no forman generación alguna. Y nos han dicho que, además de no creerse las mentiras del ABC, La Razón, La Vanguardia, El Periódico, El País, etc., ¡Oh! desilusión, tampoco se creen las de “Público”. Por cierto, el primer número que salió a la calle iba con un informe policial (sobre ETA, faltaría más, eso vende) presentado como gran reportaje (¿periodistas policías habemus ya de entrada?) y un originalísimo y nunca visto comentario del director condenando… (a ver, a ver, adivinen, adivinen…) ¡¡el terrorismo!! ¡Menos mal, estamos en el terreno de los bienpensantes políticamente correctos! ¡Qué alivio! Seguro que jamás los veremos quemando retratos del monarca.
Además, nos han dicho, el nuevo periódico lleva pocas noticias, las mismas de siempre, editorializadas como en cualquier otro periódico y que va cargado de opiniones arichiconocidas, cutres, de autobombo, de acomodados señoritos pedantes y mas o menos protestones, que de nada protestan, aderezado todo con alguna guinda de cierto interés (algo que los demás periódicos también suelen tener). Pue faya.
Cabría cavilar, penosamente, sobre la imposibilidad de un periódico de izquierdas en España… Si es que el dinero es de derechas, tío…

Para terminar una reflexión de Francisco Ayala, que desearíamos que él mismo, pese a su edad, no hubiese olvidado:
“La información periodística es siempre tendenciosa, y tanto mas cuanto mejor lo disimule”. (Del discurso de recepción en la Real Academia Española, noviembre de 1984)
Atención, la información, no la opinión, cuya tendenciosidad se presupone y no necesita desenmascararse, pues sin máscara se presenta.

02 octubre 2007

El rey sale a defender su puesto de trabajo


¿Y qué dice alguien que ve peligrar su chollo vitalicio y el de toda su descendencia? Pues no es difícil de imaginar, a falta de razonamientos de peso que expliquen por qué es el jefe del estado y el máximo jefe militar alguien cuyo único mérito es tener un apellido de nefasta tradición para la historia de nuestro país, se ha dedicado a tratar de asimilar democracia y libertad con monarquía, con la corona, con su eterno sueldazo nescafé de dinero público que, como por arte de magia, lo ha llevado a convertirse en una de las personas más ricas de Europa teniendo que casi mendigar no hace mucho.
PSOE y PP se han aprestado a sumarse a los coros divinos de la casa real, haciendo coincidir a Blanco y Acebes por primera vez en este siglo en un asunto de trascendencia política. Mientras, se siguen sucediendo episodios de quema de fotografías del Borbón en Catalunya y peticiones varias de más dureza judicial contra los jóvenes republicanos e independentistas protagonistas de las protestas. Este mismo jueves el compañero Jaume D’Urgell, viejo conocido de este blog, será juzgado por colocar la tricolor en un edificio oficial de Madrid por supuestas “injurias a la bandera”.
Os dejo el histórico vídeo del origen de toda esta movida del 13 de septiembre en Girona:

 
inicio