Anekdotas del saléu nes buries agües de internete.
Anekdotas de la navegación en las borrascosas aguas de internete.

09 enero 2008

Tolerancia a la tortura

en: www.javierortiz.net

"Es muy poco verosímil la versión oficial sobre el modo en que se produjeron los hechos que llevaron al detenido Igor Portu al Hospital Donostia con importantes lesiones por todo el cuerpo.

Se me hace difícil creer que un grupo de policías bien entrenados tenga que dar tantos y tan contundentes golpes a un detenido desarmado para conseguir que no escape. Se le inmoviliza, se le esposa y ya está. Pero me cuesta todavía más creer que el detenido en cuestión siga durante horas sin quejarse de algo tan lacerante como que una costilla rota le ha perforado un pulmón, por citar sólo uno de los desastres que le fueron diagnosticados en el centro médico donostiarra.

¿Por qué hemos de creer que los golpes los recibió en el momento de la detención, y no más tarde, cuando empezó a ser interrogado? ¿Porque lo dicen quienes le pegaron? La Policía asegura que ya ha sacado provecho del interrogatorio y que ha encontrado un escondrijo en el que Portu y su compañero guardaban explosivos. ¿Será que han confesado por arrepentimiento espontáneo?

Afirmó el lunes Pérez Rubalcaba que todo se hizo “de acuerdo con la legislación antiterrorista”. Curioso lapsus, porque donde se establece cómo hay que tratar a los detenidos no es en la legislación antiterrorista, sino en la Ley de Enjuiciamiento Criminal.

No oculto la razón de mis reservas: me mostraría mucho menos suspicaz si no estuviéramos hablando de los servicios especiales de la Guardia Civil que convirtieron en célebres los tétricos calabozos del cuartel de Intxaurrondo y si no recibiéramos las explicaciones de boca de un político que en su día hizo lo imposible para maquillar las complicidades de su partido con los GAL.

Pero el asunto central no es ése. Lo decisivo es que en España a un detenido relacionado con ETA se le puede hacer cualquier cosa porque a la casi totalidad de los políticos, de los medios informativos y de la opinión pública les importa un bledo. Y si se le tortura, pues peor para él. Es la ley del “todo vale”.

Como le dijo un famoso juez de la Audiencia Nacional a una detenida: “Vete a quejarte a tus amigos de Amnistía Internacional”. A ellos me dirijo yo también."

Torturas kilométricasen:

www.javierortiz.net


"La realidad de la tortura me impresiona desde muy joven.

En los años del franquismo, e incluso en los de la Transición, fui detenido bastantes veces, pero sólo en una ocasión –bueno, en ocasión y media– me sometieron a tratos de violencia física importante.

La media fue en agosto de 1968, en la comisaría de San Sebastián, cuando a un cabo de la Policía Armada le tocó las narices que le dijera a un detenido al que subían a interrogar: “¡Ánimo! ¡Resiste!”. Me sacó de la celda y me dio un repaso allí mismo. Nada del otro jueves. En pocos minutos se dio por satisfecho.

La otra fue más complicada. Eran ya tiempos de la tan celebrada Transición, Martín Villa ejercía de ministro de la Gobernación y me detuvieron a la salida de una reunión de la Comisión Ejecutiva de Coordinación Democrática, que era el organismo supuestamente unitario de la oposición al franquismo.

Esa vez las cosas se complicaron más. Decidieron someterme a la legislación antiterrorista y me tuvieron cinco días en los locales de la Dirección General de Seguridad, en la Puerta del Sol, en Madrid. En esa ocasión se aplicaron a conciencia. Me pegaron todo lo que les vino en gana. Me hicieron una buena brecha en la mandíbula –culpa de un anillo hortera que llevaba uno de los policías– y me dejaron hematomas y contusiones por todo el cuerpo. (Aunque me esté feo presumir, he de decir que salí a los cinco días, gracias a la intercesión de los entonces fiscales y buenos amigos José Antonio Martín Pallín y Jesús Vicente Chamorro, sin haber declarado ni siquiera mi domicilio, si bien notablemente perjudicado, con no pocos puntos de sutura y la ropa hecha una calamidad, por culpa de la sangre).

Cuento esto para que os hagáis cargo de que, cuando hablo de malos tratos policiales, no abordo un problema teórico y lejano, sino algo que llevo muy metido en mi memoria y en mi resentimiento. De hecho, la única incursión que he hecho en el mundo del teatro en tanto que autor fue una pieza, francamente desagradable, titulada José K, torturado, que me encargó un productor amigo y que nunca se ha podido estrenar, porque ningún empresario se ha atrevido a asumir el riesgo.

Todo esto puede permitiros haceros una idea de por qué me tomo tan a pecho las noticias que huelen a tortura a diez kilómetros."

Las virtudes teologales del buen policía


xavi:  Las virtudes teologales del buen policía

en: kevinvazquez.blogspot.com
y el dibujo en: www.gara.net

"Pistola: autoridad.
Placa: impunidad."

Vale.



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