Anekdotas del saléu nes buries agües de internete.
Anekdotas de la navegación en las borrascosas aguas de internete.

08 octubre 2008

Que no nos vuelvan a engañar con el mercado

Albert Recio

"La crisis financiera tiene todos los visos de acabar en un desastre social. La historia se repite. Pero al menos servirב para poner en evidencia algunos de los mitos que han dominado los discursos polםticos de los תltimos aסos.

No voy a detenerme en analizar los entresijos del plan de salvamento a los grandes grupos financieros. Cada dםa las cosas cambian y lo esencial es demasiado simple: se trata de transferir inmensas cantidades de dinero a los ricos para evitar la quiebra total del sistema financiero mundial. Si el contenido de clase de la medida resulta evidente, es mucho mבs dudosa su efectividad en detener la crisis, como han apuntado ya muchos crםticos. Pero ya se sabemos que las sociedades actuales estבn basadas en estructuras clasistas que imponen sus intereses al conjunto de la poblaciףn. Y en ausencia de movimientos de masas alternativos, como es el caso, es difםcil esperar que las יlites polםticas apliquen otras lףgicas. Por esto es tan urgente empezar a organizar a la gente para afrontar el desastre y para ello se requiere tener buenas ideas que orienten el camino.

Si de algo estב sirviendo la crisis actual es para mostrar la inanidad del discurso pseudo-cientםfico con el que se ha sustentado el neoliberalismo. La idea de que era posible y eficiente una sociedad basada en individuos egoםstas sףlo coordinados por el mercado, un mercado organizado יl mismo por organizaciones mercantiles o pseudo-mercantiles, simples estructuras tיcnicas diseסadas para “regular el trבfico”, dar informaciףn a los individuos libres y generar competencia: no sףlo han quebrado grandes empresas, tambiיn han volado por los aires instituciones como las agencias de evaluaciףn de riesgos, las reguladoras del mercado de valores. etc.

Ahora es evidente su ineficiencia social (a menos que se confunda eficiencia con la posibilidad de amasar riqueza para una minorםa social), su incapacidad para gestionar racionalmente las necesidades humanas. Bueno es recordar que los promotores inmobiliarios que han invertido sin sentido y los banqueros que han concedido crיditos sin garantםas eran “profesionales cualificados”, expertos en evaluar sus mercados, tan expertos que han provocado un fallo sistיmico. Pero aתn mבs evidente es que eso que llaman “mercado” es un juego de tahתres con cartas marcadas. Y que la intervenciףn pתblica es tambiיn esencial para que todo funcione. Bueno serב recordarlo cuando exijan recortes sociales.

Todo esto es obvio. Menos para buena parte de los tיcnicos que tendrםan que dar respuestas serias a la situaciףn: los profesionales de la Economםa. Cualquiera que se asome a un curso formativo observarב que su nתcleo central sigue basado en supuestos etיreos de competencia perfecta, mercados flexibles que se ajustan instantבneamente, equilibrios eficientes etc. La cuestiףn del poder econףmico estב ausente o, como mucho, aparece en los capםtulos dedicados a “mercados imperfectos”. En los תltimos treinta aסos la formaciףn acadיmica ganף en formalismo, pero a cambio de reforzar estas “creencias” en individuos con “expectativas racionales”, y en diseסar “mercados adecuados” (como el de la moda de las contratas por subasta). Una ciencia esotיrica que poco aporta al conocimiento de la realidad pero que ha servido para justificar la evoluciףn catastrףfica del capitalismo, que ha dejado fuera de plano un cתmulo de aportaciones valiosas de estudiosos que habםan reconocido que los oligopolios, la acumulaciףn de capital, los costes sociales, las desigualdades, eran consustanciales al desarrollo capitalista, y que ha servido tambiיn para ignorar las crםticas que en los תltimos aסos se han realizado desde nuevos enfoques como la economםa feminista y la ecologםa polםtica. Es esta una batalla particular, limitada a un espacio de la formaciףn cultural, pero posible en el momento en el que la realidad convierte en increםble el discurso de los manuales de Economםa que sirven para aleccionar a miles de cuadros medios en todo el mundo.

Tambiיn algunos sectores de la izquierda cayeron en la trampa. En los תltimos aסos muchos de los sectores crםticos han dirigido sus esfuerzos a cuestionar el mercado, como si fuera un todo. Algunos incluso han llegado a centrar sus propuestas alternativas en el trueque, sin caer en la cuenta de que se trata de una forma diferente de mercado, en el que pueden aparecer los mismos vicios (o que simplemente el trueque aparece cuando las cosas estבn tan mal que la gente intercambia lo que puede, como en Catalunya al final de la Guerra Civil, y el que no tiene nada se tiene que aguantar). Criticando al mercado nos hemos olvidado del capitalismo, un sistema que en su fase madura se caracteriza por el predominio de empresas oligopolםsticas, y de que el funcionamiento real de los negocios entraסa a la vez acciones en el mercado y en el poder polםtico. Cualquier anבlisis de los grandes negocios de los תltimos aסos muestra que יstos se han conseguido en gran parte mediante la intervenciףn pתblica: contratas, privatizaciףn de servicios pתblicos, subvenciones, recalificaciones de suelo, proyectos de i+d, etc. Centrar las crםticas en el mercado supone olvidarse de dos grandes cuestiones de la crםtica al capitalismo: el papel de las instituciones en la configuraciףn de los mercados reales, de una parte, la importancia de las estructuras de poder jerבrquico en las organizaciones, de otra. Demasiado olvido para poder reconstruir procesos alternativos.

La crisis puede ser duradera y atroz. Requerirב de muchas respuestas sociales para eludir la catבstrofe. Y de respuestas intelectuales adecuadas que las orienten. Por esto una parte de la tarea esencial es acabar con las ideas que convierten a los mercados en bienes o males absolutos y sustituirlos por anבlisis mבs realistas que sitתen adecuadamente el papel de las diferentes formas de organizaciףn e interacciףn social actuales. Que permitan pensar alternativas que conduzcan a una humanidad mבs justa y eficiente. Que permitan aprender de los fracasos simultבneos de la planificaciףn burocrבtica y el mercado neoliberal."

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