Anekdotas del saléu nes buries agües de internete.
Anekdotas de la navegación en las borrascosas aguas de internete.

25 diciembre 2009

CARAVANA DE COCHES CONTRA LA ORA EN AVILES


SE ORGANIZO UNA PROTESTA CONTRA LA ORA EN AVILES MEDIANTE UNA CARAVANA DE COCHES POR AVILÉS PARA EL 8 DE ENERO A LAS 19 HORAS...HAY MUCHAS PERSONAS ORGANIZANDOLO, CREANDO CARTELES PARA QUE TODO SALGA BIEN. SI ESTAS DE ACUERDO CON ESTA PROTESTA NO TE QUEDES EN CASA ESPERANDO QUE LOS DEMÁS SE MUEVAN...CREO QUE ESTAMOS TODOS EN CONTRA DE ESTE NUEVO IMPUESTO, ASÍ QUE EN NOMBRE DE LA GENTE ORGANIZADORA INTENTAR PASARLO A TODOS LOS CONTACTOS PARA SER LOS MÁXIMOS POSIBLES E INTENTAR CAMBIAR ALGO QUE NOS BENEFICIE A TODOS, NO SOLO A ELLOS.

20 diciembre 2009

Contra la franquista y reaccionaria ordenanza de trafico.

Manifestación el día 23 de diciembre, miércoles, a las 12 y media de la mañana en la plaza del ayuntamiento.
Me llegó un evento en tuenti donde al menos dice que 800 personas van... si ésto al final sale vamos a ser mucho. 

16 diciembre 2009

Protesta en red... social y democratica

Con la entrada de la ORA en Avilés (apoyadas por todos los grupos municipales excepto IU) y la Nueva Ordenanza de Trafico del Ayuntamiento, esta despertando un sano modo de protesta, crear grupos en la redes sociales. 
Grupos compuesto por gente joven en su primera experiencia de movilización contra las injusticias impuestas.

Grupo Los 170 ESTÚPIDOS MOTIVOS por los que nos MULTARÁN en AVILÉS: http://www.facebook.com/group.php?gid=195436433391&ref=mf

Como aportación se puede visitar la página del PSOE de Avilés y dejarles nuestras opiniones en los Mails de la Alcaldesa y concejales socialistas. En la del PP de Avilés y la de ASIA, que apoyaron al PSOE. Es una idea.

"Manifestación el día 23 de diciembre, miércoles, a las 12 y media de la mañana en la plaza del ayuntamiento.
Me llegó un evento en tuenti donde al menos dice que 800 personas van... si ésto al final sale vamos a ser muchos xD" del grupo contra la ordenanza de trafico.

"Nos vemos el viernes a las 6 de la tarde en el local de la AAVV del Quirinal. Esta en los bajos del campo de futbol, en la calle Jose Cueto.
Cuantos más mejor. Pasalo." del grupo No a la ORA en Avilés.

10 diciembre 2009

Grupo de No a la ORA en Facebook

http://www.facebook.com/group.php?gid=180371847889&ref=mf
Si tienes cuenta en FACEBOOK únete al grupo NO A LA ORA:
GRUPO QUE APOYO A LA MOVILIZACIÓN CIUDADANA EN CONTRA DE LA IMPOSICIÓN DE LA ORA EN EL CENTRO DE AVILÉS Y QUE SIRVA PARA RECOPILAR QUEJAS Y ARGUMENTOS PARA PODER MEJORAR EL APARCAMIENTO EN EL CENTRO DE LA CIUDAD.

06 diciembre 2009

Manifiesto “En defensa de los derechos fundamentales de Internet”

Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de Internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que:


1.- Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.


2.- La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. NI UN CIERRE SIN SENTENCIA. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.


3.- La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.


4.- La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.


5.- Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.


6.- Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.


7.- Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.


8.- Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.


9.- Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.


10.- En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.


NOTA: Este manifiesto fue redactado de forma conjunta por periodistas, bloggers e internautas, en una larga sesión de debates (on line, por supuesto) durante la tarde-noche de ayer. Si estás de acuerdo , difúndelo en tu blog, tu web, en redes sociales y por todas las vías que puedas.

http://www.incubaweb.com/

01 diciembre 2009

Crónica del acto celebrado el pasado sábado en el Auditorio de CC OO-Madrid. Refundaciones en IU

Miguel Romero
Viento Sur, diciembre de 2009


I.


Hubo mucha gente en al Auditorio de CC OO-Madrid el sábado por la mañana; unas mil personas -bastantes más de las que asistieron a la manifestación contra la guerra de Afganistán, unas horas después- que en su gran mayoría se mantuvieron atentas en la sala durante cerca de tres horas. La edad media de los asistentes me pareció bastante alta: la gran mayoría en la cuarentena, muy pocos de menos de 30 años, bastante más en torno a los 60. Me comentaron que había poca gente no militante de IU, y sobre todo del PCE. Antes de hacer una rápida valoración del acto, creo interesante señalar algunos aspectos de las intervenciones, siguiendo más o menos el orden en que se realizaron:


-Hubo algunos discursos tópicos, que además sólo se refirieron de pasada al objetivo del acto: el del secretario general de CC OO-Madrid, por ejemplo. También el del coordinador de IU-Madrid, Gregorio Gordo; en este caso, hay que destacar que dedicara la mayor parte de su tiempo a hablar de un documento llamado “Alternativa social a la crisis”, sobre el cual van a iniciar un proceso de debates “en la sociedad madrileña” que debería culminar en un programa electoral para las municipales y autonómicas del 2011. La relación entre este proceso y la “refundación” quedó, por lo menos, bastante confusa. A mi parecer, la intervención de Gordo es una muestra, muy significativa por lo que es y por lo que representa, de la mezcla entre varias “refundaciones” que existe por el momento en la dirección de IU.


-Cayo Lara enfatizó mucho una recomendación que el domingo ocupó los titulares de la prensa: la fragilidad del proyecto (“cristal delicado”) y el temor a que “se nos vaya de las manos” (sic). Entendí que el “nos” estaba dirigido hacia la propia dirección actual de IU, resultado de un pacto entre diversas familias, que puede desestabilizarse si la “refundación” desbordara el control conjunto y pactado del proceso.


-Fueron numerosos los dirigentes de IU que tomaron la palabra; no recuerdo ni un matiz autocrítico relevante y concreto de ninguno de ellos (e incluso hubo algún exceso lírico del coordinador del acto, Enrique de Santiago, al presentar, por ejemplo, a Llamazares como “la voz del pueblo en las instituciones”). En cambio, la sala expresó su apoyo con fuerza a las intervenciones críticas, directas (por ejemplo, sobre la actitud de IU en el caso Caja Madrid, que fue criticada muy duramente por Lourdes Lucía) o indirectas (reclamando que el centro de gravedad de la política de IU tiene que estar “en la base”, no en las instituciones, tema sobre el que coincidieron numerosos oradores invitados y también Julio Anguita, entrevistado en un video de opiniones sobre el proyecto de refundación, todas muy favorables, como no podía ser menos dado que fue grabado a las puertas del pasado congreso del PCE); por el contrario, Begoña Sanjosé, que habló como feminista, defendió un planteamiento “clásico”, de división del trabajo entre partido y organizaciones sociales: la función de IU sería llevar a las instituciones las propuestas “sociales”). No hay que abusar de los juicios basados en el “aplausómetro”, pero creo que estas reacciones pueden expresar un deseo de cambio de sectores militantes de IU respecto a la política habitual de la organización. Habrá que ver qué peso puede tener este sector y qué posibilidades de influencia alcanza, no ya en la dirección, sino en las organizaciones de base (Lourdes Lucía se refirió a que había gente que se había ido de IU como rechazo a cómo hacía las cosas su organización local; fue la única alusión a este tipo de problemas).


-Dos intervenciones aludieron a Izquierda Anticapitalista. Expresamente, la de Pablo Iglesias: tras contar que había formado parte de un comité de apoyo a IA en las europeas, dijo que volvería a votar IA si hubiera elecciones, pero que ahora se trata de crear un referente político y eso no puede hacerse desde fuera de IU. Pienso que hay que prestar atención a este tipo de opiniones que son la consecuencia combinada del resultado electoral marginal de IA en las europeas y del deseo de construir un referente político anticapitalista, considerada como una tarea inmediata y urgente, para la que se busca antes un instrumento organizativo que un proyecto y un programa político. Hay aquí un debate que habrá que proseguir en los próximos meses.


-Me pareció que Isaac Rosa aludió también a IA cuando llamó la atención sobre la gente que no estaba en la sala, aunque había sido invitada, y propuso “ir a buscarla” para incorporarla al proyecto. Cuando se tienen expectativas e ilusiones en un proyecto que se presenta como unitario es difícil que se entienda por qué una organización no acepta participar en él. Pienso que es un objetivo importante para IA hacerse entender bien en lo que haga o diga respecto a este proceso, lo que exige mantener abiertas todas las vías de diálogo y debate. Dicho esto, creo que IA hizo bien en no aceptar la invitación a tomar la palabra en el acto. Se podría haber interpretado equivocadamente como un cierto aval al proceso (hay buenas razones para estar escarmentados de este tipo de asuntos, cuando responsables de IU han dicho en rueda de prensa, y en privado a alguno de los firmantes del llamamiento de apoyo, que “IA estaba interesada en la refundación”, sabiendo que no es verdad; las convergencias se basan también en el juego limpio). Y no tenía sentido, ni habría sido bien entendido por la gente, que IA utilizara su tiempo para explicar por qué no participa en esta “refundación”. Hay otros medios y lugares más apropiados para ese debate.


-Finalmente, creo que el acto ha sido un éxito para IU, al menos a nivel interno. Posiblemente habrá un impulso militante que tendrá un cierto recorrido. No tiene sentido especular sobre su intensidad y su duración, que además será desigual local y sectorialmente, y creo que tendrá muchas dificultades para conectar con la izquierda social. En todo caso, será un factor político insoslayable a corto y medio plazo, al cual habrá que calibrar bien la atención que se le dedica, en función no de la “agenda mediática”, ni de la imagen que IU quiere establecer de su proyecto como “la” refundación de la izquierda, sino de su impacto real en la izquierda social, el interés de sus propuestas y la credibilidad que pueda llegar a alcanzar, y hoy en mi opinión no tiene su discurso unitario “sin exclusiones, sin miedo, sin recelos, sin reproches”.


II.


Unas consideraciones finales. Creo que el problema de fondo de la propuesta de IU es que no contiene una refundación, sino dos (al menos, no tomando en consideración por el momento el enfoque tipo “campaña pre-electoral” de algunas intervenciones). Estas dos “refundaciones”: la “refundación de IU” y la “refundación de la izquierda” se presentan como sinónimos, pero tienen un sentido político muy diferente. Escribe Armando Fernández Steinko en Diagonal nº 114 que “…el acuerdo no es refundar Izquierda Unida, sino utilizar sus recursos organizativos, políticos y económicos, su rica experiencia acumulada para lanzar un proceso de convergencia de todas las personas, grupos, organizaciones y sensibilidades que hoy se reclaman de la izquierda” . Es una interpretación que hay que tomar en cuenta, pero el objetivo de “refundar IU” fue claramente el dominante en el acto del día 28, interpretado (en algunos casos –particularmente, en la intervención de Gregorio Gordo- más como una “restauración” que como una “refundación”) en general como una reanimación militante, una renovación del discurso, una mayor presencia en la calle y en los medios, una mejora de sus expectativas electorales…, es decir, la continuidad del proceso iniciado con el pacto interno que condujo a la elección de Cayo Lara como coordinador general, del cual conocemos ya sus posibilidades y sus miserias (la más clara, el pacto de silencio establecido en torno al caso Caja Madrid). A este objetivo responde también el calendario del proceso: elaborar en seis meses por medios participativos y de abajo a arriba el “programa de la refundación de la izquierda” no es razonable. Todo se entiende mejor si se considera que, un mes después, una Asamblea de IU “asumirá” ese programa. Para “refundar IU” puede servir. Para “refundar la izquierda”, no.


La equivalencia “refundar IU”/”refundar la izquierda” parece basarse en una idea que afirmó Enrique de Santiago en una tribuna de Público el mismo día 28: “Las elecciones europeas evidenciaron que en España la única propuesta organizada de izquierda anticapitalista con suficiente implantación y entidad para vertebrar ese proceso es IU”. Esta interpretación no me parece nada evidente. Las elecciones europeas mostraron que IA quedó muy lejos de su aspiración a constituirse como un referencia política anticapitalista con expectativas de modificar el mapa político a medio plazo; mostró también que Iniciativa Internacionalista era una operación coyuntural; y mostró finalmente que IU obtuvo un diputado (mejor no hablamos del asunto Romeva). El peso institucional no es, en absoluto, despreciable aunque sea reducido, pero de ahí a las conclusiones de Santiago hay un mundo, máxime si la “entidad” para “vertebrar” ese proceso se refiere a la “izquierda anticapitalista”, una expresión que por cierto apenas se escuchó en el acto del día 28. Parece que los dirigentes de IU no reconocen que la organización tiene un serio problema de credibilidad política o piensan que lo han superado. Creo que están equivocados. La experiencia dará y quitará razones.


El panorama político de la izquierda política española y europea de los próximos años estará dominado, por procesos de convergencias y reagrupamientos, por sus logros y sus crisis, que muy probablemente darán lugar a un mapa político muy diferente al que ahora conocemos. Aquí y ahora, en lo que se refiere a la izquierda política anticapitalista, no me parece que haya suficiente claridad política, ni fuerzas militantes, ni siquiera un reconocimiento suficiente del problema en quien tiene la clave para empezar a resolverlo: la izquierda social. Por eso, pienso que hay que precaverse de las urgencias. En su intervención como militante ecologista, Antonio Hernández advirtió contra las prisas en el desarrollo de la “refundación” y recomendó los “ritmos lentos” con los que trabaja la naturaleza; una buena recomendación en estos tiempos, no sólo para IU, sino para toda la “izquierda alternativa”.


Fuente: http://www.vientosur.info/articulosweb/noticia/?x=2655

30 noviembre 2009

21 noviembre 2009

Dos caras de la misma moneda.

La misma noticia contada por el periódico publico.es  y por larepublica.es


Yo que no soy necesariamente anticomunista, me parece que a Javier Parra y a su gente se le va la olla. Dicho esto desde el más escrupuloso respeto.
Imaginemos lo que diría Rafael Reig sobre el asunto.

De: Sentido Común

A: Estimado Javier


Asunto: La forma es el fondo.

Cuando queremos ser ofensivos utilizamos la forma adecuada: exageramos, mentimos, tomamos la parte por el todo, aunque la parte sea tan grande como Don Ricardo. Javier que juegas a ser un periodista serio.

13 noviembre 2009

Prorrogada la proyeccion ‘Septiembre del 75’ una semana más.

Ante la excelente respuesta de los espectadores, la película "Septiembre del 75" se mantendrá en cartel hasta al menos el viernes 20 de noviembre, todos los días a las 20´15 en el Pequeño Cine Estudio de Madrid de la calle Magallanes 1(metro Quevedo o San Bernardo). Premiada en la sección Tiempo de Historia de la Seminci, si continua la afluencia de público se prorrogará su estancia más allá de esa fecha.






http://libertad7.blogspot.com/2009/10/estreno-en-madrid-documental-septiembre.html

04 noviembre 2009

Cuaderno de crisis/ 11


TANGENTÓPOLIS HISPANIA S.A.

I

La vida económica y política española cada vez se parece más a la italiana. Hace tres décadas Italia era una referencia en ambos planos: los distritos industriales italianos aparecían como un modelo productivo a seguir y la izquierda era un referente claro para muchas de nuestras elaboraciones locales. Después Italia embarrancó. Con años de semi-estancamiento económico, con la autodisolución de la izquierda, con el ascenso del neopopulismo berlusconiano. Tangentópolis, la emersión de la corrupción endémica que puso fin a la era Craxi, constituyó un momento central de esta crisis. Lejos de propiciar una regeneración social y política, dicha crisis favoreció el ascenso de Berlusconi, un empresario que había conseguido despegar (primero en la promoción inmobiliaria y después en los medios de comunicación) gracias al amparo y los favores de Craxi, el político que mejor representaba el tipo de gestión que dio lugar al proceso judicial conocido como Tangentópolis.

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En los últimos años, el Gobierno español sacaba pecho. Ahora era España quien aspiraba a ser el “tigre mediterráneo”. El PIB per capita español llegó a superar al PIB italiano. Y nuestro país ejercía una cierta fascinación para muchos italianos progresistas. Hoy las cosas vuelven a ponerse en su sitio. La crisis económica ha vuelto a cebarse en España, mostrando que nuestro crecimiento tenía píes de barro (o de cemento y especulación). Y la corrupción, que siempre fue endémica, aparece de nuevo como una cuestión de primera página periodística y afecta al núcleo central de casi todo el arco parlamentario. De la cadena de escándalos locales hemos pasado a los casos “Gürtel”, un cáncer que corroe el núcleo central del Partido Popular, “Millet” (donde Convergència i Unió, una coalición que siempre bordeó el escándalo, sale malparada) y “Pretoria”, que afecta a la vez a parte del núcleo del PSC (el mayor aportador de votos a los gobiernos socialistas) y a Convergència. A parte de la unión por el fútbol, en poco tiempo se ha producido una preocupante convergencia en los planos económico y político.

II

Podemos achacar la extensión de la corrupción a factores culturales y estructuras sociales comunes. Algo hay de cierto en todo ello: el mundo mediterráneo ha tenido un desarrollo propio en lo económico y lo político, empezando por el prologando proceso histórico de las dictaduras fascistas y siguiendo por un modelo diferente de industrialización con fuerte presencia de estructuras familiares, cuya influencia no sólo se refleja en el modelo de cuidados, sino en el sistema de relaciones sociales y, posiblemente, en la importancia de las redes de informalidad. Cada sociedad tiene su propia historia, su modelo institucional y ello explica que casi ningún país sea igual a otro (de la misma forma que tampoco hay dos personas idénticas). Pero quedarse solo en la foto fija tampoco ayuda ni a entender los procesos ni a avanzar los cambios. Puede conducir a una sensación de impotencia y fatalismo como la que ahora parece dominar en nuestras sociedades.

En el resurgir de la corrupción también hay, a mi modo de ver, aspectos coyunturales, procesos más dinámicos que se entroncan y combinan con las estructurantes históricas y que permiten completar la explicación del fenómeno y generar un diagnóstico más certero. Los aspectos de coyuntura tienen que ver con los procesos que denominamos globalización y neoliberalismo. Fenómenos que han situado a las economías del Sur de Europa en una posición de mayor fragilidad y que han abierto nuevos espacios (o reforzado los existentes) al fenómeno de la corrupción, una sola de las variantes del más extendido delito económico tan prolífico en las últimas décadas.

III

La globalización afecta de forma diversa a territorios con estructuras productivas diferentes. La producción a escala mundial genera ganadores y perdedores tanto en aspectos de clase social como territoriales. Unos espacios, unas empresas, tienen mayor capacidad de adaptación que otras al nuevo contexto. En la producción industrial las ventajas adoptan varias formas: las plantas que producen con grandes economías de escala y pueden abastecer un mercado amplio, los productores de bienes sofisticados que pueden beneficiarse de nichos de mercado particulares y los productores con salarios muy bajos que pueden ampliar su demanda de bienes de poco valor. Los países del Sur de Europa están mal posicionados en las “ventajas” del primer tipo (economías de escala) y del tercero (muy bajos salarios). Gran parte de las deslocalizaciones y pérdidas de mercados se han producido por ese doble proceso: migraciones empresariales a países de bajos salarios y cierre de plantas productivas de pequeñas dimensiones (que en muchos casos han trasladado producción a otras plantas de la Unión Europea). En el caso español se ha contado con el agravante de que en un gran número de casos las plantas productivas eran propiedad de multinacionales extranjeras (instaladas en décadas anteriores o que compraron empresas locales en la década de los 1980s) cuyas decisiones tienen un mínimo anclaje en nuestro país. La “segunda” ventaja es más transitable (y en parte explica el buen funcionamiento de algunas regiones como la Emilia italiana y quizás también de algunos segmentos de la industria vasca), pero requiere un importante esfuerzo tecnológico, organizativo, de formación profesional, de especialización en el tipo de producto adecuado, etc., que sólo se consigue en el largo plazo y exige desarrollar un marco institucional y empresarial coherente. Hay además otro factor que complica el panorama: la moneda única europea apreciada respecto al dólar aumenta aún más las presiones de los productores de bajos salarios sobre la industria local y dificulta sus respuestas: una apreciación del Euro de, pongamos, un 10%, se traduce automáticamente en un encarecimiento de las exportaciones en el mismo porcentaje (y abarata las importaciones).

Ante la ausencia de políticas de respuesta bien definidas, y ante un empresariado en muchos caso avezado a la vieja tradición de bajos costes laborales y fiscales, la respuesta de estas economías, especialmente la española, ha sido la de buscar campos de especialización en los que se pudiera continuar la historia de ganar dinero fácilmente. En el caso español, el turismo y la construcción han sido la principal respuesta, especialmente tras la crisis de 1991-19944. Y esta particular especialización productiva lleva en su modus operandi enormes posibilidades de corrupción. Porque la forma más rápida de enriquecerse es mediante el aumento el espacio construido por metro cuadrado de suelo comprado. Y esta es una posibilidad que depende crucialmente de las decisiones políticas a nivel local. La corrupción inmobiliaria es una forma de funcionamiento “normal” de un mercado, a menos que este se haya organizado de tal forma que impida, o minimice, sus efectos. Por ejemplo, mediante la calificación de suelo como bien público y la puesta del mismo en manos de los promotores sin posibilidad de alterar a posteriori el volumen edificable. Sin perder de vista desde luego la promoción pública directa.

IV

El neoliberalismo ha ampliado asimismo otro espacio para la corrupción. Aunque la retórica oficial (y en muchos casos el discurso asumido por sectores de la izquierda) se ha centrado en glorificar al mercado como espacio de organización económica, en realidad muchos de los espacios de mayor crecimiento han tenido lugar en el campo mixto de lo público-privado. Con diferencias nacionales, en casi todos los países se han producido privatizaciones y externalizaciones de actividades públicas sin que los estados hayan reducido sustancialmente su peso en la economía. El cambio ha sido más bien el paso de la provisión pública directa hacia la provisión pública por intermediarios privados. Con ello el mercado significativo para las empresas que operan en estos campos no son los usuarios finales de sus servicios sino los organismos públicos que los contratan. No se compite para ganar clientes sino para obtener una contrata. Y ya se sabe que en cualquier competencia siempre está el tramposo y por tanto el problema de las comisiones y los sobornos se convierte en un peligro importante. Un problema tradicionalmente presente en mercados como el del gasto militar (ahí están los casos recientes de Haliburton o BAE Systems en el mundo anglosajón) y que ahora ha multiplicado por diez su área de influencia.

“Mercados” que además se desarrollan sobre bienes y servicios no estandarizados y donde por tanto existen buenas posibilidades de fijar precios abultados: cada obra pública es diferente del resto, es difícil determinar detalladamente la valoración de cada servicio público especializado, etc. No es casual que el campo de los “eventos” haya sido un buen coladero de comisiones, ya que muchos de estos actos particulares permitan un camuflaje de sobrecostes más difícil de realizar en servicios más estandarizados.

La propia transformación organizativa del sector público bajo la pretendida necesidad de flexibilidad ha propiciado la aparición de organismos de estatus jurídico diverso que han añadido opacidad al control público y han permitido generar sumideros de recursos económicos en beneficio de particulares y de la financiación de los grandes partidos.

V

Los aspectos estructurales no lo explican todo. Los comportamientos individuales cuentan y estos no sólo están influidos por los incentivos (como dogmáticamente explica la secta económica dominante), cuentan también las percepciones, las influencias culturales, las convicciones éticas... Y también en este sentido la ideología neoliberal ha sido un elemento crucial en pérdida de elementos de control sobre las conductas delictivas. Una ideología que defiende la búsqueda de enriquecimiento personal como único elemento de organización social tiene todo los puntos para convertirse en coartada de todo tipo de abusos. Al fin y al cabo los políticos corruptos no son más que aprendices de esos directivos bancarios que convierten sin rubor parte de las ayudas públicas recibidas en bonus autoconcedidos, o que practican toda suerte de políticas antisindicales, o que generan graves problemas ambientales con el argumento de perseguir la rentabilidad de la inversión, o de los accionistas enriquecidos que cortan alegremente el cupón sin preocuparse del comportamiento social de sus empresas.

No se puede consolidar un comportamiento moral solidario allí donde predomina la ideología del “cuanto mayor tajada sacas mejor”, ni se puede pedir racionalidad allí donde se predica que lo mismo vale un esquema de Ponzi que una actividad productiva real.

La misma corrupción política es en parte el resultado de un modelo en que el ciudadano y el militante han sido rebajados a la categoría de clientes o fans. Un espacio donde el marketing ha sustituido a la verdadera acción política. Y donde incluso militantes de buena fe pueden ser atraídos a prácticas corruptas con la coartada moral de que no lo hacen en beneficio propio sino para satisfacer las insaciables necesidades financieras de su partido.

VI

Estamos ante una situación realmente peligrosa. E Italia vuelve a ser un espejo en el que mirarse y reflexionar. Allí la crisis de Tangentópolis lejos de traducirse en una regeneración de la política abrió el paso al berlusconismo y la crisis de la izquierda. En una sociedad con tanta incultura política como la española, con un tan claro predominio de medios de propaganda más que de comunicación, con una malla tan debilitada de instituciones intermedias, el fantasma del populismo está a la vuelta de la esquina. No hace falta que alcance una elevada movilización, le puede bastar para imponerse el complemento de la apatía política de muchas personas desencantadas. Y detrás del populismo está la combinación de demagogia, autoritarismo y corrupción que puede convertirse en endémica.

Es hora de levantar un movimiento social que genere otro discurso y otra política. Difícilmente procederá de los partidos, la mayoría inmersos en su propio autismo y sus inercias. Incluso el conglomerado Izquierda Unida-Iniciativa Verds, el único que no ha sucumbido a la atracción fatal del mercado corrupto, está demasiado inmerso en sus propias dinámicas (la defensa de las esencias y el burocratismo de unos, o la pelea fratricida y un cálculo político a menudo más pendiente de alianzas institucionales que de otra cosa) como para pensar que esté en condiciones de liderar una propuesta de cambio. Hay que partir del supuesto de que dependemos de nuestras propias fuerzas, las de todas aquellas personas que aspiramos a que la acción política sea fundamentalmente defensa de los intereses públicos, las de quienes consideramos que el enriquecimiento no es la razón fundamental de nuestra vida social, las de los que aspiramos a una democracia realmente participativa, deliberativa e inclusiva, las de quienes exigimos que se controlen los desmanes que unos pocos realizan a costa de la mayoría.

Es hora de que esta legión de activistas y personas de buena ve hagan oír su voz, generen una presión sobre quienes aspiran a ser representantes y exijan cambios, pues la movilización social también influye en los comportamientos individuales (por eso el individualismo anómico es tan funcional al neoliberalismo) y la creación de actitudes morales no es ajena a la forma en que somos vistos, criticados, valorados por nuestro entorno. Las transformaciones suelen surgir cuando la realidad social las hace inevitables.

Hay que ser capaces de superar sectarismos y buscar un espacio común que permita cuanto menos introducir algunos elementos de regeneración social. Y mi modesta sugerencia es que éstos no sólo tienen que pasar por exigencias de moralidad pública (insoslayables), de reformas en la esfera política (trasparencia, limitaciones al gasto electoral, financiación de partidos....), sino también por cambios en la esfera económica. Tanto en el funcionamiento del sector público como en la orientación de la actividad productiva. Porque mi hipótesis de partida es que el mismo modelo que nos ha conducido a la crisis y la incertidumbre actuales está en la base de la epidemia de corrupción que se hará endémica… si seguimos prefiriendo ser críticos de sillón antes que modestos activistas por el cambio social.

29 octubre 2009

Llamamiento para la refundación de la Izquierda

La Izquierda ha sido una esperanza para millones de personas durante décadas. Es una garantía de que otro mundo es posible. Pero la Izquierda viene sufriendo una prolongada erosión que no sólo se refleja en su retroceso electoral. La ciudadanía no participa en las decisiones importantes y el tejido asociativo es cada vez más débil.

Los errores políticos han sido numerosos y no queremos ignorarlos. Pero el neoliberalismo no sólo ha creado una enorme precariedad laboral y destrucción ambiental, no sólo ha alargado el tiempo de trabajo a costa del tiempo reservado a todo lo demás. Además se ha construido sobre una división sexual del trabajo que ha obligado a las mujeres a sobrevivir a base de jornadas dobles y triples. Además ha segmentado a (la gente trabajadora y al conjunto de la ciudadanía) sustituir por: la inmensa mayoría de la ciudadanía, y muy especialmente, a las trabajadoras y a los trabajadores) fomentado la competencia entre nosotros y nosotras, nos ha atomizado y transmitido la sensación, de que somos los únicos y las únicas responsables de los males que aquejan al mundo, de que no hay alternativa al actual orden de cosas.

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Pero el neoliberalismo ha entrado en crisis. No ha muerto, pero sus recetas económicas, su influencia ideológica y su modelo de civilización están a la defensiva, aunque intentan su recomposición.

Esto abre nuevas oportunidades para aquellas y aquellos que creemos en una convivencia más justa y solidaria, en un modelo económico acorde con las necesidades de las personas y del medio ambiente, en la posibilidad y en la necesidad de una sociedad distinta. En algunos países esta situación está produciendo convergencias esperanzadoras entre todas las familias y sensibilidades de la Izquierda, en América Latina está abriendo un nuevo ciclo histórico.

Son procesos complejos en los que se tienen que abordar los desencuentros del pasado, los enfrentamientos entre el reformismo y el anticapitalismo más explícito, entre la cultura de la intervención directa y las formas más institucionales de participación política. Pero son procesos que despiertan esperanzas de un mundo mejor entre sectores amplios de la población.

Ha llegado la hora de poner en marcha este proceso en nuestro país. A pesar de la fragmentación de la Izquierda, del desencanto y de la desmovilización social, el potencial democrático de nuestra sociedad sigue siendo enorme. Debajo de la cáscara institucional y de la cultura política oficial, de la corrupción y la manipulación informativa, existen amplios espacios en los que la solidaridad, los valores de justicia social, de igualdad de género, de honestidad y transparencia siguen siendo innegociables. Muchas personas que pueblan estos espacios realmente creen que es necesario construir un orden social y económico más justo, una civilización más pacífica y cooperativa en el planeta, un sistema de trabajo que dignifique a las personas y no que las destruya. Creen que el colapso ambiental se tiene que abordar de una forma distinta a la que dictan las leyes del interés y de la rentabilidad privadas, que es posible construir una sociedad más igualitaria entre hombres y mujeres. En ellos y en ellas late la convicción de que es necesario crear una sociedad distinta a la capitalista.

El momento es propicio para dar un paso así. El modelo económico y productivo español inaugurado hace varias décadas ha tocado fondo. El paro va a aumentar por tercera vez hasta rozar el 20% de la población activa a pesar de las sucesivas reformas laborales. Es un modelo productivo incompatible con los objetivos que se ha marcado la humanidad para afrontar el cambio climático, con cualquier forma avanzada de justicia social, con la dignificación trabajo y la eliminación de la dominación del hombre sobre la mujer. Su cultura política, fuertemente bipartidista, alimenta la corrupción y el cohecho. Su modelo económico, basado en la renta financiera e inmobiliaria, nutre el poder de la banca frente al resto de la sociedad, fomenta la cultura del dinero fácil frente al trabajo productivo, la especulación frente al esfuerzo reconocido.

Nos corresponde iniciar un proceso amplio y capital que permita darle a este deseo y a esta necesidad de cambio una expresión política, cultural y organizativa. Los y las firmantes de este llamamiento nos comprometemos a trabajar para que todas las personas, organizaciones y grupos activos que nos reclamamos de la Izquierda empecemos a converger en un espacio común de deliberación y aprendizaje colectivo. Nos comprometemos a reunirnos a nivel de barrio, de centro de trabajo, de ciudad, de comarca y mancomunidad, de comunidad autónoma, nacionalidad histórica y también a nivel de todo el Estado. Nos comprometemos a formar foros y mesas territoriales, foros temáticos y sectoriales para la refundación de la Izquierda, espacios en los que pretendemos ponernos de acuerdo sobre cómo abordar los grandes y los pequeños problemas que nos afectan, para intentar solucionarlos e ir definiendo un nuevo proyecto político de tipo federal, republicano, feminista y socialista. Estos espacios tienen que ser plurales, pero tienen que comprometerse con un proyecto solidario en todo el Estado, ser algo más que la suma de organizaciones, de núcleos e iniciativas ya existentes. Tienen que aunar y aprovechar los esfuerzos del pasado, pero también tienen que fomentar las iniciativas innovadoras.

Nuestro objetivo es crear espacios de participación ciudadana dentro y fuera del trabajo, núcleos de poder organizado para que las personas puedan trasladar directamente sus necesidades a las instituciones, a los medios de comunicación, a los centros del poder político local, autonómico y estatal. Nuestro objetivo es mostrarle a toda la sociedad, que es posible y más efectivo abordar los problemas de forma cooperativa, que no es necesario hacerlo compitiendo y atomizándonos. Nuestro objetivo es que la ciudadanía le arranque espacios a los intereses corruptos y endogámicos, a la lógica insaciable del capital, a los intereses de las empresas multinacionales. Nuestro objetivo es superar las distintas jerarquías que aquejan hoy la sociedad, incluidas las jerarquías de género sobre las que se sustenta la violencia machista.

Nos proponemos hacerlo utilizando medios democráticos, denunciando y elaborando soluciones alternativas, creando una nueva cultura republicana en la que lo de todos y lo de todas esté por encima de los intereses excluyentes. Queremos que la ciudadanía participe activamente en este proceso abriendo la perspectiva de una sociedad distinta, más justa y sostenible para nosotras y nosotros así como también para las generaciones futuras, una sociedad en la que realmente se cumplan y hagan cumplir los derechos humanos, incluidos los derechos sociales, para todas y todos los habitantes del planeta. Nuestro objetivo, en definitiva, es que nuestra generación vaya construyendo una sociedad mucho más justa, solidaria y sostenible, una sociedad socialista para el siglo XXI.

Madrid, otoño de 2009

Secretaría Federal de Refundación de Izquierda Unida

Las adhesiones pueden enviarse a: refundacion.social@izquierda-unida.es

26 octubre 2009

ESTRENO EN MADRID DOCUMENTAL "SEPTIEMBRE DEL 75"

La película Septiembre del 75 de Adolfo Dufour, sobre los Consejos de Guerra sumarísimos de septiembre del 75, los últimos fusilamientos del franquismo y la lucha de Flor Baena, hermana de Xose Humberto Baena Alonso, por conseguir la nulidad de dichos Consejos de Guerra, se estrenará en Madrid:


EL DÍA 6 DE NOVIEMBRE, EN EL PEQUEÑO CINE ESTUDIO MAGALLANES de Madrid.
C/Magallanes, 1. Tfno:
91 447 29 20.

El tiempo de permanencia en cartel no está cerrado, y dependerá de la respuesta del público.
El documental es excelente. Os lo recomendamos.

"Septiembre del 75" Trailer

Como Llegar:


Ver mapa más grande

21 octubre 2009

A las Juventudes Socialistas de Avilés

ALEJANDRO CUELI
ENLACE EN AVILÉS DEL COLECTIVO CÍVICO «A PIE DE BARRIO»


Con estupor y cierta mala leche terminó un servidor de leer la entrevista sobre el «botellón» realizada al presidente de las Juventudes Socialistas de Avilés, Sergio Sanzo. La entrevista se le realiza precisamente por ejercer ese cargo, por lo que antes de leer el texto uno ya se hace ciertas conjeturas al respecto: se le presuponen un mínimo de conocimientos para hablar de la materia en cuestión, se le atribuyen una serie de cualidades y, sobre todo, cierta cordura en el discurso. Pero lejos de la realidad, la entrevista (o más bien las respuestas) no hay por dónde cogerla.

El señor Sanzo, de un plumazo, se carga todas las políticas de salud y prevención de drogas, demuestra no leer la prensa (ni nada de literatura a este respecto) por ejemplo cuando dice que la ley asturiana que regula la edad legal para el consumo de alcohol es acertada y debería extenderse por todo el país. Este chico no sabe que Asturias es la única comunidad que aún no ha revisado esta ley; el resto del país ha subido la edad mínima de consumo de alcohol a los 18 años y no por ser más conservadores que nosotros, sino porque está demostrado desde el ámbito de la salud (entre otros muchos razonamientos) que el consumo de alcohol en personas aún en desarrollo puede causar, y de hecho causa, daños irreparables. Tienen todavía más gracia estas declaraciones cuando el propio fiscal antidroga de Asturias, el señor Perals, ha instado ya varias veces al Parlamento asturiano a revisar esta ley por su incongruencia con las políticas de prevención y promoción de la salud.

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Insiste además el señor Sanzo durante toda la entrevista en razonamientos vulgares y faltos de contenido. Si de verdad queremos abordar el asunto del «botellón» primero deberíamos saber cuántos elementos de análisis están implicados. Por mencionar uno: hablemos de las políticas de juventud. Y puesto que este chico es el presidente de unas juventudes de un partido político debería saber algo al respecto. Podemos mencionar cómo la ausencia de alternativas de ocio al «botellón» brillan por su ausencia, salvando experiencias puntuales que él mismo reconoce que no son la solución global a este problema. Hablemos de cómo durante las noches de los fines de semana la oferta mayoritaria es la hostelería privada. Hablemos de que el único lugar gratuito de encuentro que tienen los jóvenes para poder reunirse, charlar y ligar son los parques de las ciudades. De cómo los jóvenes ven que sus padres hacen exactamente lo mismo, con más recursos y por tanto de forma más discreta, que ellos mismos sin que nadie les critique. Hablemos de a qué precios están los conciertos de música (aplaudamos por ejemplo al Ayuntamiento de Llanes en su apuesta con «Llanes al Cubo»), las obras de teatro o los cines. Hablemos, señor Sanzo, de la auténtica situación de los jóvenes: del trabajo (el 90% de los contratos que se firman en España son temporales y más del 60% de los trabajadores cobra menos de 1.000 euros), de la vivienda, de la educación (España es, de los países de la UE, el 15.º que menos invierte en educación respecto a su PIB), hablemos de las políticas de educación para la salud (de aplicación voluntaria y altruista en los colegios e institutos por parte de los equipos docentes), hablemos de la carga mediática e institucional que se hace contra los jóvenes, tildándolos permanentemente de vagos, borrachos y maleantes (véase el ejemplo de Pozuelo y toda la respuesta posterior en los medios). Hablemos, señor Sanzo, del presupuesto que destinan los ayuntamientos para políticas de juventud. Lástima verle salir en los medios para apoyar el «botellón» y no para hablar de estas otras cosas.


No se trata de discutir si el «botellón» es bueno o es malo, se trata de analizar por qué surge y cómo desde el ámbito institucional, con el apoyo de la comunidad, podríamos elevar propuestas que contrarresten esta situación. Debemos rompernos los cuernos poniendo soluciones y no quedarnos en el absurdo y patético debate de si los jóvenes pueden o no hacer «botellón». Lo seguirán haciendo, primero, porque el alcohol es la droga (dura) más extendida y aceptada en España, lo seguirán haciendo porque en la balanza de las opciones del ¿qué hago esta noche? la más accesible siempre será ésta, porque mientras ocupemos el tiempo en ver «qué hacemos con los jóvenes» no lo ocuparemos en analizar «a qué tienen derecho los jóvenes» (y aquí no pondría en primer lugar el alcohol; vivienda, trabajo, educación etcétera, seguro que sí). Porque en definitiva, señor Sanzo, de lo que se trata es de que esta generación y las futuras sean «diferentes» a las que nos precedieron y reivindicando los mismos errores que cometieron otros no vamos por buen camino.

18 octubre 2009

Cayo Lara (IU) critica que se ilegalicen las ideas

El contrapunto de las formaciones españolas la ofreció ayer el coordinador federal de IU, Cayo Lara, quien criticó la detención del principal interlocutor de la izquierda abertzale, Arnaldo Otegi, e insistió en que no comparte «que se ilegalicen las ideas».

En una entrevista concedida a Radio Euskadi, el máximo dirigente de Izquierda Unida argumentó que no se puede perpetuar a la izquierda abertzale en una rueda de procesos ilegalizadores, y señaló que «no se ha ilegalizado en este país a quienes defendieron que nuestros soldados debían ir a matar gente a Irak».

El dirigente de IU se mostró convencido de que «una gran parte» de quienes ayer respaldaron a las organizaciones de la izquierda abertzale «no es gente que está por la violencia, ni por resolver los problemas matando a otras personas». «Creo que a esta gente hay que darle margen suficiente, no se les puede estar ilegalizando de esta manera, porque así no se avanza en la solución del problema de la violencia», enfatizó.

También consideró Lara que «no está suficientemente claro» qué se perseguía en la supuesta reunión en la que fue detenido Otegi junto a otros militantes independentistas, por lo que cuestionó el contenido del auto de Garzón.

«Quizá -apuntó Cayo Lara-, el camino que querían coger es el de trabajar para conseguir que ETA se acabe definitivamente. Yo me quedo con la duda razonable», apostilló el máximo mandatario de IU, tras criticar la persecución de ideas.

GARA

09 octubre 2009

Cuaderno de crisis/10

Albert Recio

IMPUESTOS

I

Como otros muchos elementos económicos, los impuestos juegan papeles muy diversos. En las sociedades antiguas casi siempre se limitaban a constituir una forma de extracción del excedente en beneficio de los detentadores del poder político. A medida que las luchas democráticas impusieron cambios en el funcionamiento del Estado y se ampliaron derechos sociales, el papel de los impuestos se hizo más complejo. Bajo ciertas condiciones, constituyen uno de los mecanismos que ayudan a garantizar la consecución de logros sociales importantes. Por ello cualquier discusión sobre impuestos debe analizar esta complejidad de determinantes y debe considerarla en relación al modelo social en el que se insertan los impuestos.

Hay diferentes formas de abordar la cuestión. La más usual entre la izquierda es la de considerar su influencia sobre la distribución de la renta. ¿Quién paga y qué efectos tienen sobre las desigualdades sociales? La primera pregunta es más fácil de analizar que la segunda, pues basta estudiar el origen de las rentas que sostienen impuestos para tener una visión aproximada de cómo se reparte el esfuerzo fiscal. La segunda es más compleja porque el efecto final depende no sólo de la estructura impositiva sino del tipo de gastos a los que se dedican los ingresos obtenidos con los mismos. Un análisis del presupuesto da bastantes pistas en el trazo grueso, pero la enorme variedad de gastos en los que incurren los estados modernos hace a veces difícil un diagnóstico certero. Por poner un ejemplo, el gasto educativo ha sido casi siempre presentado como un factor promotor de igualdad social, pero la existencia del doble circuito escolar (público-privado/concertado) y el peso del gasto en educación superior obligan a analizar con más detalle si los que reciben más recursos educativos son los pobres o los ricos.

Limitándonos sólo a la cuestión de ingresos resulta evidente que un sistema puede ser más o menos regresivo en función del modelo impositivo que aplica: mayor o menor peso de los impuestos directos, progresividad de los mismos, capacidad de imposición de determinadas rentas (peso de la economía sumergida, de la evasión fiscal), estructura de los impuestos sobre el consumo (gravando proporcionalmente más o menos a los productos de primera necesidad o a los bienes de lujo). El análisis del sistema impositivo español muestra que éste es enormemente inicuo. Las sucesivas reformas fiscales (incluidas las autonómicas) han reducido el peso de los impuestos directos, han reducido su progresividad, han eliminado o minimizado la tributación sobre rentas no ganadas (patrimonio, sucesiones, donaciones) y han generado un diferente tratamiento fiscal a las rentas del capital y del trabajo. Hoy sabemos que el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas es prácticamente un impuesto sobre las rentas salariales.

Esta enorme iniquidad fiscal ha sido denunciada insistentemente y exige por sí sola una reforma en profundidad. Pero quedarse sólo en los efectos regresivos de la carga fiscal lleva al resultado paradójico de reforzar las tendencias al recorte de impuestos que precisamente han sido utilizadas con éxito por los representantes de los intereses capitalistas. Discutir de impuestos sólo en clave de reparto de la carga puede acabar por legitimar rebajas demagógicas que acaban favoreciendo a los sectores de rentas altas.
II

Hay otra forma de abordar la cuestión: considerar la relación entre los impuestos y el peso económico del presupuesto (habitualmente medido como porcentaje del PIB). A menudo se pasa por alto que la alternativa a la provisión de bienes y servicios por el mercado es la provisión pública. Y que cuando se gravan impuestos y éstos sirven para financiar servicios públicos estamos cambiando la provisión vía mercado (en la que lo crucial es la cantidad de recursos económicos que cada uno tiene) por la provisión a través del sector público (en la que la provisión depende de la forma como se distribuyen los derechos de acceso). De la misma forma que en una economía de mercado sólo reciben rentas aquellas personas que consiguen vender algo (la mayoría su fuerza de trabajo, una dotación que tenemos todos los humanos pero para la que cuesta encontrar un precio de compra razonable), el acceso a rentas monetarias públicas depende de nuevo de las particulares normas definidas por las políticas públicas. Como regla general, podemos observar que en los países con mayor carga impositiva (especialmente en el caso de los países nórdicos) el mercado tiene un papel menor en la provisión de servicios y rentas, y se dan niveles mayores de bienestar (de acuerdo con un amplio abanico de indicadores) y menores de desigualdad.

También un repaso a nuestra historia reciente indica que el aumento de impuestos es una vía para mejorar el bienestar. La economía política del franquismo tenía entre sus características una baja fiscalidad. La contrapartida era una casi nula provisión de bienes públicos. Llevo treinta y cinco años residiendo en un barrio obrero de la ciudad de Barcelona. Y recuerdo bien cuál era el nivel de dotaciones de la época: calles sin asfaltar, inexistencia de zonas verdes, de institutos (en un distrito de unas 200.000 personas), de un solo ambulatorio, de transporte público.... Coincido con la opinión de la mayoría de mis vecinos y vecinas de que desde el punto de vista urbanístico nuestra historia colectiva ha sido un éxito. Sin duda un factor crucial lo ha constituido la persistente lucha reivindicativa, el protagonismo de la gente, pero esa lucha no habría tenido ninguna posibilidad de victoria si no se hubiera dado en un contexto de expansión de la recaudación fiscal propiciada por las reformas iniciadas a finales de la década de los setenta. La historia de Nou Barris no es distinta de la mayoría del resto de poblaciones del país. Nuestra queja sigue siendo no menos sino más servicios y provisiones públicas, y éstas se sostienen con políticas adecuadas tanto de gasto como de ingresos.

De esta segunda perspectiva se extrae una respuesta diferente. No sólo hacen falta impuestos más justos, también es crucial un aumento general de la imposición que reduzca el nivel de mercantilización de la economía y permita reforzar la provisión de políticas públicas y de medidas redistributivas. El argumento, en mi opinión miope, en contra de estas políticas es que los mayores impuestos reducen el nivel de compra de los sectores sociales más débiles. Pero esto sólo ocurre si la subida no trae asociada una ampliación de rentas sociales (en dinero o en especie). De hecho, en alguno de los países que muestran menores niveles de desigualdad social, especialmente Dinamarca, el nivel de desigualdades en la distribución primaria de ingresos es parecido al español (en gran parte debido al empleo masivo de mujeres a tiempo parcial) y, a pesar de ser un país en el que los impuestos indirectos son elevados, su nivel final de desigualdad (y de pobreza) es sustancialmente inferior al nuestro. No pretendo defender el modelo danés, simplemente subrayar que si el objetivo es reducir las desigualdades lo crucial es la combinación adecuada entre ingresos y gastos públicos y, en general, cuando mayores son los primeros mayor es el espacio de maniobra para gastos sociales.

Hay una cuestión adicional a considerar al respecto. La desmercantilización no sólo es necesaria para reducir las desigualdades y proveer de servicios. También lo es para promover una restructuración ecológica de la producción y el consumo. Reducir las pulsiones consumistas y generar una sociedad más creativa depende también de cambiar las formas de provisión de necesidades y ello suele requerir casi siempre importantes recursos públicos, por ejemplo para cambiar el modelo de transporte o el modelo de ocio.

Pagar más impuestos sin duda no resuelve las cuestiones. Si van en beneficio de unas pocas élites (como pasó en el “Ancien Regime”) o se emplean prioritariamente en actividades antisociales (como es el caso de los países que optan por políticas militaristas, como EEUU) el resultado social es un desastre. Pero la única posibilidad de reforzar políticas públicas justas y eficientes es aumentando su papel en la distribución de la renta. Por ello resulta de una miopía extrema que sectores de la izquierda se limiten a criticar la (indudable) iniquidad de nuestro sistema fiscal y abandonen un discurso necesario en defensa de “más y mejores impuestos”. Sin duda, la otra parte de esta política es la defensa de programas de gasto con sentido social.

III

Los impuestos juegan un tercer papel. Al encarecer ciertas rentas y productos afectan al funcionamiento del mercado. Por ello la tercera cuestión que hay que plantearse es, especialmente en el caso de los impuestos indirectos, dónde deben colocarse para mejorar la eficiencia social.

Por ahí va, en parte, la propuesta de impuestos ecológicos diseñada para penalizar y encarecer el uso de determinados bienes o procesos (aunque en algunos casos un impuesto ecológico desanimara realmente la compra de un determinado producto tendría un efecto recaudatorio inapreciable). Y también ha justificado en muchos países el elevado gravamen a productos como el alcohol, el tabaco o la gasolina (sin que haya desanimado su consumo masivo). En esto, España es también uno de los países europeos con un nivel más bajo de gravamen, lo que en definitiva se traduce en una promoción del transporte privado en relación al colectivo. Si los impuestos influyen sobre los precios, es posible introducir algún tipo de progresividad mediante cuotas diferentes a productos de lujo. O gravar más aquellos productos cuyo consumo y producción tiene importantes costes sociales para el conjunto de la sociedad. En una estrategia fiscal de conjunto ésta es otra vía a desarrollar.

IV

En resumen, hay que estar a favor de una reforma impositiva que aumente el peso del sector público, mejore la equidad en la contribución y grave más que proporcionalmente actividades de lujo o con un elevado coste social. La contrapartida de esta estrategia de aumento de impuestos es el desarrollo de políticas sociales, tanto de renta como de servicios. Considero que los discursos desde la izquierda que no contemplan estas cuestiones en conjunto carecen de una visión estratégica adecuada. Cuando el acento se pone sólo en la injusticia del modelo, se acaba por abonar la vieja ideología de la derecha de cuanto menos impuestos mejor. En un momento donde es obvio que resulta esencial la expansión de lo público, por razones sociales y ecológicas, sólo me parece aceptable un discurso que plantee la equidad en un contexto de expansión de la fiscalidad. Y que se comprometa con un modelo de gasto público socialmente eficiente.

No creo que la actual propuesta de aumento de impuestos cumpla estas condiciones (ni por lo que he podido leer la respuesta de Izquierda Unida, sólo centrada en mejorar la progresividad del IRPF). Sobre todo porque se plantea no como una oportunidad para ampliar el espacio público e introducir políticas sociales más ambiciosas, sino como una mera necesidad para recuperar la recaudación perdida con la crisis y el derrumbe de la economía del ladrillo y el cemento. Lejos de presentar un aumento de impuestos como una vía para cambiar el modelo, se legitima sólo como una necesidad eventual para cubrir los gastos. En gran medida es deudora de las imposiciones del Plan de Estabilidad de la Unión Europea, obsesionada en frenar el crecimiento de lo público. Seguramente lo racional en el contexto actual es permitir un mayor endeudamiento público a corto plazo. La obsesión por cerrar cuanto antes el déficit puede significar lo contrario de lo que se pretende: frenar la inversión pública y todas las políticas que deben acompañar la difícil reestructuración de nuestro sistema productivo. Un error que ya tiene precedentes históricos, como el del primer mandato de Roosevelt, donde también se combinaron planes expansivos y aumentos de impuestos (por desgracia tuvo que ser la guerra la que facilitó un cambio de enfoque).

La timidez en la política fiscal no sólo nace de la ortodoxia del presupuesto equilibrado. Nace del miedo a soliviantar al capital, a generar migraciones masivas de inversores, a ser castigados por los prestamistas internacionales. En suma, por la incapacidad de cortar con las reglas del juego que han llevado a esta situación, de introducir reformas que reviertan el peso excesivo que ha alcanzado el sector financiero y la capacidad desestabilizadora que genera la libre circulación de capitales. Defender más y mejores impuestos lleva también a plantearse la necesidad de transformación a fondo del sistema financiero. Algo que por ahora ningún gobernante se ha atrevido a proponer en serio. Por ello, una izquierda que se precie tiene que tener el valor de plantear la necesidad de un salto fiscal: para reducir el peso excesivo del mercado y posibilitar políticas sociales y cambios en el consumo y la producción como los que exige el marasmo social y ecológico en el que estamos inmersos.

02 octubre 2009

¿Somos tontos?

Son los pasos de cebra anti-ecológicos? Piensen en ello. El momento en el que ponemos en movimiento el coche es uno de los que más combustible necesita, puesto que el motor ha de esforzarse sobremanera para que todo el peso de nuestro vehículo comience a desplazarse. Por eso consume tanto la conducción en ciudad (el doble que en carretera). Es física básica. Cada ciclo de parada-arranque supone un generoso trago al depósito y una copiosa emisión de gases a la atmósfera. Cada vez que nos detenemos en un paso de cebra para permitir que un peatón cambie de acera, estamos disparando la tasa de contaminación, acortando la vida del planeta. Entonces, ¿conviene que eliminemos los pasos de cebra? ¿A qué esperan los grupos ecologistas para lanzar campañas contra las rayas blancas (sobre el asfalto)?

Afortunadamente, los colectivos que se dedican a la defensa del medio ambiente, al menos aquellos que conozco de cerca, son más sensatos que todo eso. Seguramente nos dirían que eliminar los pasos de cebra es una soberana estupidez y que la solución pasa por reducir, si no eliminar, el tráfico en las ciudades; convertir nuestras urbes en zonas mayoritariamente peatonales, paraíso de bicicletas, tranvías y vagones de metro. Todo ello perfectamente sincronizado. Es lo razonable, ¿verdad?

Pero volvamos al principio. ¿Son las bolsas de plástico anti-ecológicas? Claro que sí. Cada una emite unos cuatro gramos de CO2 en su fabricación, tarda alrededor de cien años en descomponerse, y tan sólo el 10% de ellas se recicla. En realidad, nuestra sociedad es el Nirvana del plástico; lo ves por doquier, mires a donde mires, riéndose de ti. ¿Solución? Veamos, conviene no caer de nuevo en la idiotez del paso de cebra. Siguiendo el razonamiento lógico de los ecologistas, apostemos por un consumo responsable, renunciemos al modelo derrochador, digamos «no» al dispendio insensato y así gastaremos no menos plástico, sino menos de todo. Ya lo dijo el sabio, «no es más rico quien más tiene, sino quien menos necesita».

Pues tampoco. La solución correcta es eliminar las bolsas de la compra de usar y tirar. El Estado español determina su desaparición antes de fin de 2010 y las grandes superficies se frotan las manos mientras aplauden con las orejas. Lo peor es que nos toman por tontos. Y acaso lo seamos. Piensen en ello.

Anjel Ordóñez Periodista

01 octubre 2009

MARCHA POR LA CONSERVACIÓN DE LA RUTA DEL ALBA (Sobrescobiu)

DÍA 18 de octubre, domingo.

LUGAR de ENCUENTRO. Aparcamiento de Sotu Agues

HORA 11:00 horas

RECORRIDO Sotu Agues - la Cruz de los Ríos. Ida y vuelta en total 15 km, dificultad baja

Marcha reivindicativa para manifestar nuestra oposición al proyecto de hormigonado de la senda de la Ruta del Alba, Monumento Natural, dentro del Parque Natural de Redes.

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La ruta es de dificultad baja, apta para todas las personas y edades, con posibilidad de acortar el recorrido quienes lo deseen, quedándose en la Vega (área recreativa), justo antes del tramo final algo más dificultoso que atraviesa la Foz de Llaímo.

Se aconseja llevar calzado cómodo, que no sea a estrenar, mejor bota tipo montaña. Comida (se llega al punto de destino a las 13:30 horas), una prenda para el agua por si llueve, y un espíritu lúdico. No es una competición, sino un paseo saludable. Hay agua a mitad de camino, se aconseja llevar algún recipiente.

También es apta y recomendable, en un tramo de 6 km Sotu-La Vega, para bicicleta.

24 septiembre 2009

27 de septiembre de 1975. Entrevista con Manuel Blanco Chivite

“En un sistema dictatorial todo el mundo sabe que, llegado el caso, va a ser juzgado con criterios políticos, no jurídicos. Uno está perfectamente mentalizado al respecto ya que su lucha, precisamente, es por eso y contra eso”

Hablar con Manuel, siempre es adentrarse en un pasaje dialéctico y seductor, destripar el escenario político siempre es una sorpresa por su capacidad de análisis y la claridad de ideas, desde la necesaria radicalidad del pensamiento, sabe mantener su fina ironía que no pierde con el paso del tiempo, algo normal en un militante a contracorriente y letrado en novela negra, inmerso entre libros y ediciones (1)

Nacido en Donostia. Condenado a muerte bajo el franquismo en 1975, pena que le fue conmutada por 30 años. Hablamos con él cuando se cumplen 34 años de la última borrachera de sangre del franquismo.

LQSomos - En los años 70 empiezan a producirse movilizaciones populares por todo el estado español de protesta, desconocidas hasta entonces ¿tenía el franquismo sus días contados?

Manuel Blanco Chivite.- Según y cómo. Seguía siendo un régimen sólido, pero con problemas graves de crisis económica, agravada por una situación prolongada de dictadura política ya en fase de desgaste. Necesitaba evolucionar y el conjunto del franquismo lo sabía y lo deseaba; se trataba de perfilar el cómo. La base social de esta evolución estaba creada, las nuevas clases medias profesionales urbanas y sectores de una pujante aristocracia obrera, que aspiraban a su cuota de poder de gestión en un régimen democrático de corte occidental. Al mismo tiempo, durante estos años, surgió con fuerza una nueva izquierda, más o menos revolucionaria, a la izquierda de las siglas tradicionales de la II República volcada a un activismo y agitación que presionaba hacia cambios democráticos de gran calado.

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LQSomos - A muchos hoy les puede sorprender, pero en el 75 se paseaban banderas republicanas en las movilizaciones ¿Por qué se freno en seco las aspiraciones a la III República en la transición?

M.B.Ch.- En función de los pactos de esa misma transición. Pactos laboriosos que venían fraguándose desde mediados de los sesenta y que eclosionaron tras la muerte del dictador. Esos pactos excluían la República y cualquier otro modelo económico que no fuese el capitalismo. En eso coincidieron franquismo renovado y antifranquismo dispuesto a formar parte del club de los vencedores (PSOE, PCE, PNV, CiU…), y a aislar y criminalizar todo lo que se situase a su izquierda y enarbolase las consignas republicanas.

LQSomos - ¿Que se siente al haber sido juzgado y acusado sin pruebas, sin garantías de defensa, sin equidad? (2)

M.B.Ch.- En un sistema dictatorial todo el mundo sabe que, llegado el caso, va a ser juzgado con criterios políticos, no jurídicos. Uno está perfectamente mentalizado al respecto ya que su lucha, precisamente, es por eso y contra eso. Todo el sistema judicial de la dictadura era pura corrupción y los jueces la hez de esta corrupción, vulgares delincuentes con toga, con alguna, contadísima, honrada excepción, como el fallecido Joaquín Navarro, por ejemplo y quizás algún otro…

portada_019_2009LQSomos - En las detenciones, hubo torturas salvajes y malos tratos constantes por parte de la policía. Pero llegó la transición con la esperada “democracia” y esos “torturadores” siguieron en sus puestos, algunos incluso fueron promocionados ¿Cómo se entiende esto en una democracia?

M.B.Ch.- En una democracia con raíces históricas y cierta autenticidad eso sería así, en efecto, pero en el caso español, la democracia llegó con un pacto en el que quienes habían ganado la guerra impusieron sus condiciones que fueron aceptadas. Nada se tocó, a nadie se le removió la silla y, en efecto, muchos criminales, con uniforme o sin uniforme, con toga o sin ella, fueron premiados y promocionados.

LQSomos - ¿Qué recuerdos se mantienen de esas últimas horas con los condenados a muerte antes de los fusilamientos?

M.B.Ch Podría deciros, para simplificar, que uno se acuerda de todo o, al menos, de casi todo: las horas en la celda del CPB, la oscuridad de la galería y de la propia celda que carecía de luz, las sombras de los funcionarios, la conducción hasta la galería de servicios donde se nos comunicó la conmutación de la pena de muerte a unos y que serían fusilados a otros… Durante los últimos días, ni siquiera pudimos vernos todos los condenados a muerte, encerrados cada uno en su celda y saliendo al patio veinte minutos al día, por separado.

LQSomos - Por si había alguna duda, los sumarios del 27 de septiembre de 1975 demostraron la naturaleza sangrienta y criminal del franquismo ¿Por qué se sigue ignorando en 2009?

M.B.Ch.- Aquellos consejos de guerra, para un país que cierra sus heridas sin curarlas y en el que los criminales de Estado siguen recompensados, todavía están muy cercanos; supongo que buena parte de los delincuentes uniformados que los componían viven todavía. Además y sobre todo, el protagonismo del ejército en los asesinatos del 27 de septiembre de 1975 fue total y ese ejército, mejor pagado y armado y formando parte de la OTAN en misiones de ocupación de países extranjeros, es el mismo de hoy. Para ellos es un mal recuerdo, un recuerdo que les desenmascara. Estamos ante una ignorancia políticamente interesada.

LQSomos - En junio de este año se ha vuelto a dar “borrón” a aquellos sumarios, con la respuesta de la Comisión de Evaluación de la Ley de la Memoria, ante las peticiones de la familia de José Luis Sánchez-Bravo Solla. En la mayor parte del mundo ser luchador antifascista es un honor reconocido ¿no es vergonzoso lo de España?

M.B.Ch.- ¿Qué queréis que os diga? ¿Vergonzoso? Yo lo veo lógico. Unos son los sucesores directos de la dictadura, hoy reconvertida en Monarquía constitucional (de la constitución del 78); otros, los que han pactado con ellos a cambio de gestionar el cotarro con derecho a enriquecerse y a favor de los intereses que sostuvieron la dictadura. De hecho, ya funcionan como un partido único en Euskadi…

LQSomos - Han pasado 34 años de la muerte en la cama del dictador, todavía no se ha condenado la ilegitimidad del franquismo y sus consecuencias penales, entre otras cosas ¿es necesaria una Ley de la Memoria?

M.B.Ch.- A estas alturas, tal ley, por necesaria que sea, no sería demasiado relevante. Pero aun así, no llegará. Los intereses nacional-españoles que encarnan el PP-PSOE no están por la labor. La monarquía está asentada, pero no tanto como para enfrentar una auténtica Ley de la Memoria o una condena pormenorizada de la dictadura… tirar de ese hilo es demasiado para ellos… quizás dentro de otros cuarenta años o cincuenta o sesenta…
En un seminario de la universidad…

LQSomos - La democracia que tenemos, guste más o menos, es fruto de aquellas luchas que forzaron un cambio ¿La concebís como una conquista? O ¿es una derrota?

M.B.Ch.- Ni lo uno, ni lo otro. No me parece adecuada la clasificación binaria de las cosas. Posiblemente, los franquistas cedieron más de lo que hubiesen deseado (eso explica en última instancia el parón que significó el amago golpista del 23 de febrero de 1981) y los sectores más combativos del campo antifascista se sintieron decepcionados. Pero lo que resultó fue un equilibrio más o menos estable entre franquismo y antifranquismo conciliador, en función de intereses políticos y económicos. La perspectiva de tocar poder y dinero resultó muy sugestiva para el PSOE, el PCE y los nacionalismos democrático-burgueses y tal es lo que ofrecía y necesitaba el franquismo reciclado. La reconversión industrial y bancaria con sus tres millones de parados fue cosa del PSOE de González, así como el GAL y la normalización de la tortura como oficialmente inexistente. Las clases medias urbanas, como he dicho antes, y la aristocracia obrera aportó la base social al proyecto de transición. En todo ello, algo se ganó y mucho, quizás demasiado, quedó por ganarse. Ahí hay mucha tarea para las nuevas generaciones; ellas tienen la palabra, la decisión y la acción.

LQSomos - En ciudades como Madrid, tras el derribo de la cárcel de Carabanchel ¿no apreciáis que están muy interesados en borrar muchas cosas?

M.B.Ch.- Creo que estamos ante lo más de lo mismo. Borremos símbolos que son testigos de una época ya molesta para todos (para todos, es decir, para PP-PSOE) y hagamos negocios con el terrenito…

LQSomos - Por cierto, de la cárcel de Carabanchel, al final nadie vio las Celdas de Prevención Bajas “CPB” (3), nadie habla de ellas. Por qué existir… ¿existieron?

M.B.C.h.- Como decía cierto autor francés: “Guatemala no existe; lo se porque yo he estado allí.”

LQSomos - Lucha directa contra el franquismo, clandestinidad, detenciones, torturas, cárcel… Después de haber vivido todo eso, cuando uno ve la situación actual, donde se han quedado los compromisos, como son las movilizaciones, el “politiqueo” ¿Vale la pena? ¿Hay que seguir?

M.B.Ch.- ¿Vale la pena? Hace tiempo una periodista me planteó lo mismo. Si fuese ministro, le respondí, ¿me harías la misma pregunta? Es una cuestión que tiene que ver con la vida que uno ha elegido. El otro día le pregunté lo mismo a un tipo que llevaba cuarenta años en un trabajo que no le gusta demasiado, un tipo que jamás ha arriesgado nada, olvidando que sin riesgo no hay libertad, pagando todos los impuestos y todas las multas y saludando emocionado a cada cámara de videovigilancia… ¿vale la pena?

LQSomos - Septiembre del 75, septiembre del 2009 ¿queremos República? ¿Qué Republica queremos?

M.B.Ch.- Yo sí. La cuestión es: ¿cuántos somos?, ¿qué riesgos asumimos para ser un poco más libres?, ¿seguiremos manteniendo los dogmas de nuestros abuelos y cada cual seguirá creyéndose el ombligo de la historia destinado a dictar la verdad a los demás?...

Manuel Blanco Chivite en LQSomos

Unanimidad en el gobierno sobre las penas de muerte

Notas:

1.- Desde la cárcel de Córdoba, en 1977 publico su primer libro “Notas de prisión”. Liberado en noviembre del 77, siguió con su militancia y su profesión de periodista y escritor colaborando en “La gaceta del norte”, en el clausurado “Egin”, en “Interviú” o “Primera plana” donde trabajo con Manuel Vazquez Montalbán… en 1989 publico “De matar y de morir”, en el 91 “Ciudad sangrienta” y “Operación Mendi”, en 1992 publicó “Manuel Vázquez Montalbán & José Carvalho” un ensayo que en su primera parte es una larga conversación con el biografiado. Después vendría una larga y prolífica lista de publicaciones: Diario de Etiopía, Ciudad sangrienta, Los comunicados del Lobo, Trío de negras… y su nueva etapa como editor al frente de ediciones VOSA, y a día de hoy con “El garaje ediciones”. Es escritor de diversos géneros como novela policíaca y erótica, libros de viajes, biografías, ensayos literarios, colecciones de aforismos...

2.- “El que suscribe no puede por menos que constatar una vez más que los derechos elementales de la defensa, es decir, el derecho que tiene el acusado a ser juzgado con equidad… han sido menospreciados en España de la manera mas grosera. El proceso de los cinco militantes del FRAP ha constituido un simulacro…”
Del informe de Christian Grobet, miembro de la Liga Internacional de los Derechos del Hombre y asistente a los Consejos de Guerra.

3.- Celdas de Prevención Bajas (CPB), Instituciones Penitenciarias no las ha reconocido nunca, con el derribo de la cárcel de Carabanchel se fue otra “mancha” negra de la represión. Muchos de los detenidos pasaron 40 días y 40 noches, incomunicados, en una soledad absoluta, entre cuatro paredes en donde sólo había un agujero en suelo (váter), un grifo y una botella de plástico de leche vacía que servía de cisterna para el váter y de vaso para beber…

…”No se han registrado todavía los nombres de los verdugos y carceleros en la lista de criminales, no se ha limpiado el buen nombre de las víctimas que desde las cárceles lucharon contra el fascismo y tantas murieron por ello. Siguen siendo criminales porque ningún gobierno de la Monarquía parlamentaria se ha atrevido a invalidar, por genocidas, las actuaciones gubernamentales de la dictadura franquista. Muchas y muchos tenemos todavía en nuestro cuerpo grabado las manifestaciones frente a la cárcel de Carabanchel exigiendo ¡Amnistía y libertad!...”
Beatriz Martínez Ramírez (septiembre 2008)

16 septiembre 2009

Cuaderno de crisis/ 9

Albert Recio

¿Pacto social?

I

Cada vez que tenemos para masivo surge un clamor a favor de un pacto social. La visión de la economía nacional como una especie de organismo colectivo constituye una representación cultural potente, reforzada cuando las cosas van realmente mal. Una visión socialmente aceptable porque se fundamenta en una cuestión esencial: la importancia de la cooperación social para alcanzar cualquier objetivo importante y, especialmente, cuando se trata de hacer frente a situaciones graves. Al fin y al cabo la concepción orgánica de la economía nacional no hace sino proyectar a una escala superior la cultura de la cooperación y el objetivo colectivo que cohesiona el funcionamiento cotidiano de todas las instituciones de menor nivel que organizan nuestra vida material y social. Familias, empresas, organizaciones sociales, clubs deportivos…desarrollan esta misma idea de interés colectivo que promueve la cooperación, aunque a menudo ello sirva también para esconder las desigualdades, jerarquías, conflictos de intereses que conforman su verdadera realidad.

La idea de una economía nacional tiene también su significado cuando se advierte que los estados nacionales son aún un espacio significativo de regulación de la actividad económica y laboral, donde persisten fuertes diferencias tanto en la regulación pública como en los modelos de especialización y organización productiva privada de cada país. Aunque el capitalismo es un sistema global, su realidad se manifiesta en un mundo caracterizado por fuertes desigualdades nacionales, no reducibles a un mero proceso de división mundial del trabajo decidido desde un centro mundial. Subsisten espacios de intervención nacional nada despreciables, que explican que países de parecido nivel de desarrollo (por ejemplo en términos de PIB per cápita) mantengan importantes diferencias en la distribución de la renta, el peso del sector público o el nivel de innovación tecno-productiva.

A la izquierda radical nunca le han gustado los pactos sociales. Su rechazo incluye razones estratégicas y tácticas. En el primer plano la cuestión crucial es la legitimación del sistema capitalista en general o de alguna de sus variantes particulares, lo que se supone impide desarrollar una conciencia social crítica. En el plano táctico, el contenido concreto de las concesiones. Esta fue por ejemplo la crítica que muchos realizamos a las políticas de pactos de la década de los ochenta, que coincidieron con la introducción del capitalismo neoliberal y conllevaron importantes concesiones en términos de salarios reales y derechos laborales. Pero sin negar que estos riesgos existen, no puede pasarse por alto que cualquier estrategia pacífica de transformación social incluye procesos sociales que de algún modo incluyen acuerdos sociales más o menos tácitos. La cuestión central es ver en que condiciones, bajo que supuestos, se realizan dichos acuerdos. En qué medida suponen mejoras sociales importantes y abren o cierran vías de transformación social.


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II

La paradoja del momento actual es que ha sido la CEOE la que ha renunciado a un pacto social. Creo que una vez más ha mostrado tener una estrategia mucho más definida que la de sus interlocutores (gobierno y sindicatos). Más allá de sus demandas maximalistas, los líderes empresariales tienen claro que poco pueden sacar de un pacto que sólo les reportaría mejoras menores (aunque no despreciables, como la rebaja de cuotas de la Seguridad Social) a cambio de dar alas a un Gobierno del que desconfían. A pesar de su vacuidad y de sus incoherencias, Rodríguez Zapatero sigue siendo demasiado estricto en no sobrepasar algunos límites que la patronal quiere superar. No hace falta pensar en una conspiración para entender que la patronal prefiere un gobierno de derecha dura y confía que el desgaste generado por el paro masivo acabará por desplazar del poder al PSOE. Pocos gobiernos en el mundo consiguen repetir en una situación de paro masivo y la experiencia española también apoya esta conjetura: Felipe González perdió las elecciones en 1996 cuando el país llevaba tres años de paro masivo, no en 1993 cuando era más agudo el debate sobre los GAL y la corrupción. Una victoria del PP quizás no traiga consigo todo el programa maximalista que ha lanzado la patronal. Pero puede conducir a la aprobación de muchas de las reformas del estilo de las propuestas en el manifiesto de los cien, que si tenemos que valorarlo por la machacona insistencia y la variedad de canales por los que se trata de propagar es, de forma aproximada, el programa de reformas que trataran de colar.

Por ello es tan necesario que quienes defienden otro pacto social, o quienes simplemente piensan que hay que acumular fuerzas sociales para resistir a esta ofensiva y tratar de empezar a cambiar la orientación esencial de la política económica, empiecen por desarrollar algunas ideas-fuerza y alguna explicación clara que permita ganar audiencia, generar respuestas y minar los argumentos neoliberales.

III

El debate sobre el pacto social puede ser útil si empezamos por formular la cuestión en términos de “¿para qué un pacto?”, cuya respuesta lógica es “para crear las bases de un modelo económico más sostenible, estable, justo”. Hay que esperar que la respuesta convencional sea la conocida salmodia de la competitividad. Sobre la misma, la derecha y los neoliberales han construido su canon de propuestas simples en forma de reducción de salarios, de derechos sociales, de impuestos. Hay en cambio más de una evidencia para mostrar que ha sido la continuidad en este modelo la que ha conducido a la situación actual.

Los datos están ahí y son fácilmente consultables en la página de Eurostat. España ha sido el país europeo que en la última década ha reducido más los costes de salarios unitarios (un 6,4% entre el año 2000 y el 2007, frente a una reducción en la UE-15 del 2,8%), Estamos también a la cola en gasto social, salario mínimo, etc. Y en cambio nuestra balanza comercial, la que sirve para medir la relación social con el exterior, no ha parado de empeorar (excepto en el último año, debido a la recesión). No parece que insistir en bajos salarios y bajos costes sociales sea una vía útil ni siquiera para los planteamientos convencionales de la competitividad.

La razón del fracaso de estas políticas es relativamente fácil de entender: si la competencia se basa en salarios bajos hay muchos otros países que nos pueden ganar; no sólo parten de condiciones sociales peores (y por tanto socialmente más toleradas) sino que, por su tamaño, están en mejores condiciones de actuar como grandes proveedores internacionales (la economía española siempre ha padecido de un problema de escala). Tampoco tenemos el desarrollo tecnológico ni la capacidad productiva y organizativa de las economías maduras. La economía española lleva años metida entre dos espacios en los que es incapaz de competir. De hecho, los problemas de competitividad provienen tanto de la incapacidad de crear mercados a la producción local como del consumo intensivo de bienes de importación. Si de estrategia competitiva hay que hablar, la única posibilidad es, como siempre, la de desarrollar “nichos” de mercado especiales, que indudablemente requieren mas tecnología y mejor organización y cooperación social. Y ello requiere un trato más cuidadoso de la fuerza de trabajo y más intervención pública, lo contrario a recortar salarios e impuestos, como la derecha y buena parte de los economistas convencionales proponen.

La única medalla de oro española en el mundial de atletismo se la ha llevado Marta Domínguez en 3000 metros obstáculos. Creo que parte de su mérito ha sido el saber elegir una prueba que por ser nueva en el campo femenino, y relativamente técnica, era más fácil de ganar que otras más convencionales donde caribeñas y africanas tienen un monopolio consolidado. Si quieren es un ejemplo tonto, pero expresa bastante bien la lógica del éxito competitivo: buscar un espacio adecuado a los propios recursos, con una cierta posibilidad de desarrollo productivo autónomo, relativamente nuevo, y no entrar a competir en aquellos campos donde los oligopolios ya están asentados.

IV

Si hay que hacer algún pacto social éste debe orientarse a cambiar en serio las limitaciones del modelo vigente. No es posible sostener el tipo de especialización que ha explicado los presuntos años de “vacas gordas”, y también resulta evidente que el modelo tiene otra deficiencia grave en su insostenibilidad ambiental y social. La sociedad española es más desigual que muchas de su entorno y el modelo de familia mediterránea al que históricamente recurrió para cubrir muchas deficiencias (recurso basado sobre todo en el trabajo no reconocido de las mujeres y en una potente solidaridad intergeneracional) ya no tiene capacidad de soportar las cargas sociales que genera el sistema actual. Por razones como los cambios en la propia estructura familiar, la nueva y creciente demanda de cuidados que genera el (por otra parte deseable) alargamiento de la vida humana, la incorporación masiva de las mujeres adultas al mercado laboral, o el creciente endeudamiento generado por el propio modelo de distribución y consumo.

Poner la economía sobre nuevas bases es introducir cambios estructurales que posibiliten vivir con dignidad y un grado satisfactorio de seguridad. Y eso será imposible de realizar sin cambios significativos en los mecanismos de distribución de la renta, tanto primaria (reduciendo el elevado diferencial de salarios, aumentando el salario mínimo y poniendo límites a las rentas más altas) como secundaria (cambios en el sistema impositivo que castigue las fórmulas de ganancia parasitaria, mejoras en la provisión de servicios básicos), así como sin un pacto que garantice una dotación adecuada de servicios públicos de cuidado. Cambios que son a la vez distributivos, del papel del sector público y del empleo. En la misma línea, se deben empezar a potenciar planes para alterar aquellas actividades que generan los mayores impactos ambientales negativos, como el transporte, el consumo energético. etc. Cualquier cambio que no vaya en esa dirección tiene poca capacidad de cambiar el modelo. Y por tanto la continuidad del actual “pacto social implícito” (el que de facto determina el modelo impositivo, distributivo actual) sólo puede generar la repetición o el agravamiento de los problemas que hemos padecido los últimos años.

En una propuesta de cambio serio del modelo actual cabe preguntarse si no se requieren, también, algunas reformas en la reorganización del mercado laboral. Hay algunos casos donde ello es evidente. Empezando por todo el complejo de formación profesional-cualificación-organización del trabajo. Cuando en España se insiste en la existencia de un diferencial negativo en la educación de la fuerza de trabajo se suele pasar por alto que la diferencia se encuentra sobre todo en la formación profesional. Hablando en plata, este es un país regido por señoritos que han ignorado la importancia de la formación laboral y han primado una educación superior asociada al estatus. Y en ello han tenido la complicidad de un empresariado poco interesado en desarrollar una formación que a la larga podía traducirse en mayores salarios y en un modelo organizativo más democrático. La reforma de toda la línea que supone formación profesional-formación ocupacional-formación de adultos es sin duda una importante prioridad. Un cambio que, por otra parte, puede tener efectos positivos sobre el tan preocupante problema del fracaso escolar.

La segunda reforma fundamental debe ir en la línea de lo propuesto anteriormente. Un modelo de negociación colectiva y de “voz” sindical orientado a reducir las enormes desigualdades laborales y a permitir la implementación real, especialmente en la diáspora de las pymes, de los derechos laborales en temas como seguridad e higiene laboral, contratación irregular, conciliación de la vida personal, desigualdades de género, etc. Una vía que pasa por lo opuesto de lo que proponen los “economistas teóricos” defensores de la fragmentación de la negociación colectiva. Sólo con políticas centralizadas es posible generar derechos comunes. Sólo con mayores derechos reales de participación democrática es posible evitar los abusos.

Sin duda todo es revisable. Y si hay una negociación real deberán matizarse muchas cuestiones. Pero creo que cualquier propuesta de pacto debería comenzar por lo que he tratado de proponer: un diagnóstico adecuado de los males y defectos del actual modelo económico y social, una propuesta en positivo de la orientación de los cambios. Y un trabajo cultural, de debate social al respecto. Mucha gente ha pensado, comentado, escrito al respecto. Parece, sin embargo, que la pretendida izquierda política y sindical sigue demasiado perpleja, tímida o incapaz de formular algunas ideas clave, en contraste con una patronal irresponsable pero que sigue teniendo claro como defender sus privilegios. El tiempo de las respuestas se acorta.

Brotes verdes o más de lo mismo

Los augures están optimistas. Algunas economías importantes han empezado a tener tasas de crecimiento positivo. Algunos de los bancos que recibieron ayudas voluminosas no sólo las han devuelto sino que anuncian beneficios. Y en bastantes lugares la bolsa sube. Los augures dicen que la pandemia ha sido sólo una gripe pasajera y que en un par de años volveremos a estar en pleno crecimiento. Eso sí, seguirá habiendo mucho paro. Ya se sabe que todos los problemas no se pueden resolver a la vez y los parados y paradas, como corresponde a gente modesta y sin ambiciones, deben tener paciencia. Cuando los negocios vuelvan a marchar a toda vela ya vendrán tiempos mejores y hasta puede que consigan un empleo temporal.

Que los datos de crecimiento den valores positivos no significa que el malestar económico vaya a desaparecer. En cualquier recesión importante hay fluctuaciones (al igual que en las fases de crecimiento) ligadas a los ciclos cortos, las intervenciones públicas, etc. La cuestión, desde esta perspectiva, es si persisten las razones que han abocado a la economía a una fase de recesión profunda. Y la experiencia de periodos pasados da para prever que podemos haber entrado en una fase de enorme incertidumbre y estancamiento. Por ejemplo, en la crisis de los años 70 del pasado siglo la caída del PIB en las economías capitalistas avanzadas no fue tan brutal como la actual y el período de incertidumbre, recesión y elevado desempleo se prolongó desde 1973 hasta mediados de los años ochenta.

El problema principal es que no parecen haberse resuelto, ni siquiera enfocado correctamente, ninguno de los determinantes estructurales que dieron lugar a la crisis. Empezando por el principal responsable, el sistema financiero. Nada serio ha cambiado en las regulaciones financieras. Los trabajos más rigurosos de los economistas críticos (algunas referencias importantes ya, como el número de julio del Cambridge Journal of Economics, o el libro colectivo editado por la Real World Economic Review, o las propuestas de Paul Davidson) inciden en la necesidad de una reforma radical tanto del sistema de divisas internacionales como del sistema financiero en su conjunto, principal factor de creación de riesgo sistémico y de una economía de rentistas. Más bien parece que, pasado el peligro, cedido el riesgo al sector público, los bancos que han salvado la quiebra, debidamente engrasados, vuelven con sus prácticas de siempre. En las páginas de la prensa económica leemos a diario noticias que dan cuenta de la reaparición de los productos estructurados (precisamente el tipo de productos financieros que desencadenó la crisis), de captación de dinero con bonos preferentes, o de la recompra con fuertes descuentos de bonos que se vendieron a inversores privados a 100 y se recompran a 70 (primero se les vende un producto basura, después se les espanta con que el producto será más basura y se recompra a un precio menor, con lo que el banco consigue una notable plusvalía).

Que algunos de los bancos que ha recibido ayudas haya podido devolverlas en tan poco espacio de tiempo, más que indicar una economía sana apunta a tres cosas: a) que realmente se ha transferido toda la porquería financiera al sector publico, y que por tanto lo que se transfiere es un enorme agujero que afectará a las cuentas públicas en los próximos años; b) que con el dinero recibido se ha vuelto a las operaciones especulativas que son las que permiten grandes ganancias a corto plazo; c) que se está permitiendo a los bancos nuevas modalidades de contabilidad creativa con las que hacer aparecer buenos resultados allí donde no existen. Posiblemente la historia real sea una combinación de todo ello.

También en España las llamadas a la regulación son contradictorias. Recientemente por ejemplo se ha procedido a liberalizar la forma como los bancos contabilizan los créditos hipotecarios impagados y las aseguradoras sus inversiones en títulos financieros. Hasta ahora, si un banco tenía una hipoteca impagada tenía que provisionar al cien por cien el valor del impagado (o sea si le debían 200.000 euros, debían crear un depósito de sus fondos con este valor) y si tenía muchos impagados debía provisionar mucho dinero que ya no quedaba libre para prestar (y por tanto se reducía su rentabilidad). Ahora, puede calcular cuál es el verdadero valor de mercado del activo (el valor del piso) y sólo debe provisionar por la diferencia entre el total del crédito y ese valor. La cuestión es que no queda claro quién determinará dicho valor y ello deja la puerta abierta a que los propios bancos hagan una valoración optimista para reducir sus provisiones, aumentando su riesgo. De la misma manera, las aseguradoras se enfrentaban al problema de que las caídas en bolsa de sus activos financieros generaban grandes pérdidas. Ahora, se abandona la idea de que el mercado es quien mejor evalúa los títulos financieros y se incluye otro método que deja más libertad a las aseguradoras para evaluar sus activos. En definitiva, la quiebra del mercado como buen evaluador se está traduciendo en dejar que sean las propias entidades financieras las que se autoevalúen. Y aunque la cuestión quizás tenga algo de razonable, todo apunta a que la voluntad de restablecer la liquidez del sistema financiero está abriendo nuevas vías de especulación que plantearán nuevos cracks futuros.

El problema está en que en el nivel de endeudamiento que han asumido los estados un nuevo rebrote de crisis financiera puede encontrarse con más dificultades de intervención. Por lo elevado del endeudamiento y por la persistencia del tabú de los bajos impuestos. Y es que si algo han conseguido generar treinta años de hegemonía neoliberal es una base social de clases medias ignorantes y ensimismadas que consigue bloquear las propuestas reformistas más elementales, como la reforma sanitaria norteamericana o la progresividad impositiva en general. Por eso, más que nunca es necesaria una intervención colectiva sostenida de educación económica y de desarrollo de un programa económico alternativo.

 
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