Anekdotas del saléu nes buries agües de internete.
Anekdotas de la navegación en las borrascosas aguas de internete.

29 octubre 2009

Llamamiento para la refundación de la Izquierda

La Izquierda ha sido una esperanza para millones de personas durante décadas. Es una garantía de que otro mundo es posible. Pero la Izquierda viene sufriendo una prolongada erosión que no sólo se refleja en su retroceso electoral. La ciudadanía no participa en las decisiones importantes y el tejido asociativo es cada vez más débil.

Los errores políticos han sido numerosos y no queremos ignorarlos. Pero el neoliberalismo no sólo ha creado una enorme precariedad laboral y destrucción ambiental, no sólo ha alargado el tiempo de trabajo a costa del tiempo reservado a todo lo demás. Además se ha construido sobre una división sexual del trabajo que ha obligado a las mujeres a sobrevivir a base de jornadas dobles y triples. Además ha segmentado a (la gente trabajadora y al conjunto de la ciudadanía) sustituir por: la inmensa mayoría de la ciudadanía, y muy especialmente, a las trabajadoras y a los trabajadores) fomentado la competencia entre nosotros y nosotras, nos ha atomizado y transmitido la sensación, de que somos los únicos y las únicas responsables de los males que aquejan al mundo, de que no hay alternativa al actual orden de cosas.

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Pero el neoliberalismo ha entrado en crisis. No ha muerto, pero sus recetas económicas, su influencia ideológica y su modelo de civilización están a la defensiva, aunque intentan su recomposición.

Esto abre nuevas oportunidades para aquellas y aquellos que creemos en una convivencia más justa y solidaria, en un modelo económico acorde con las necesidades de las personas y del medio ambiente, en la posibilidad y en la necesidad de una sociedad distinta. En algunos países esta situación está produciendo convergencias esperanzadoras entre todas las familias y sensibilidades de la Izquierda, en América Latina está abriendo un nuevo ciclo histórico.

Son procesos complejos en los que se tienen que abordar los desencuentros del pasado, los enfrentamientos entre el reformismo y el anticapitalismo más explícito, entre la cultura de la intervención directa y las formas más institucionales de participación política. Pero son procesos que despiertan esperanzas de un mundo mejor entre sectores amplios de la población.

Ha llegado la hora de poner en marcha este proceso en nuestro país. A pesar de la fragmentación de la Izquierda, del desencanto y de la desmovilización social, el potencial democrático de nuestra sociedad sigue siendo enorme. Debajo de la cáscara institucional y de la cultura política oficial, de la corrupción y la manipulación informativa, existen amplios espacios en los que la solidaridad, los valores de justicia social, de igualdad de género, de honestidad y transparencia siguen siendo innegociables. Muchas personas que pueblan estos espacios realmente creen que es necesario construir un orden social y económico más justo, una civilización más pacífica y cooperativa en el planeta, un sistema de trabajo que dignifique a las personas y no que las destruya. Creen que el colapso ambiental se tiene que abordar de una forma distinta a la que dictan las leyes del interés y de la rentabilidad privadas, que es posible construir una sociedad más igualitaria entre hombres y mujeres. En ellos y en ellas late la convicción de que es necesario crear una sociedad distinta a la capitalista.

El momento es propicio para dar un paso así. El modelo económico y productivo español inaugurado hace varias décadas ha tocado fondo. El paro va a aumentar por tercera vez hasta rozar el 20% de la población activa a pesar de las sucesivas reformas laborales. Es un modelo productivo incompatible con los objetivos que se ha marcado la humanidad para afrontar el cambio climático, con cualquier forma avanzada de justicia social, con la dignificación trabajo y la eliminación de la dominación del hombre sobre la mujer. Su cultura política, fuertemente bipartidista, alimenta la corrupción y el cohecho. Su modelo económico, basado en la renta financiera e inmobiliaria, nutre el poder de la banca frente al resto de la sociedad, fomenta la cultura del dinero fácil frente al trabajo productivo, la especulación frente al esfuerzo reconocido.

Nos corresponde iniciar un proceso amplio y capital que permita darle a este deseo y a esta necesidad de cambio una expresión política, cultural y organizativa. Los y las firmantes de este llamamiento nos comprometemos a trabajar para que todas las personas, organizaciones y grupos activos que nos reclamamos de la Izquierda empecemos a converger en un espacio común de deliberación y aprendizaje colectivo. Nos comprometemos a reunirnos a nivel de barrio, de centro de trabajo, de ciudad, de comarca y mancomunidad, de comunidad autónoma, nacionalidad histórica y también a nivel de todo el Estado. Nos comprometemos a formar foros y mesas territoriales, foros temáticos y sectoriales para la refundación de la Izquierda, espacios en los que pretendemos ponernos de acuerdo sobre cómo abordar los grandes y los pequeños problemas que nos afectan, para intentar solucionarlos e ir definiendo un nuevo proyecto político de tipo federal, republicano, feminista y socialista. Estos espacios tienen que ser plurales, pero tienen que comprometerse con un proyecto solidario en todo el Estado, ser algo más que la suma de organizaciones, de núcleos e iniciativas ya existentes. Tienen que aunar y aprovechar los esfuerzos del pasado, pero también tienen que fomentar las iniciativas innovadoras.

Nuestro objetivo es crear espacios de participación ciudadana dentro y fuera del trabajo, núcleos de poder organizado para que las personas puedan trasladar directamente sus necesidades a las instituciones, a los medios de comunicación, a los centros del poder político local, autonómico y estatal. Nuestro objetivo es mostrarle a toda la sociedad, que es posible y más efectivo abordar los problemas de forma cooperativa, que no es necesario hacerlo compitiendo y atomizándonos. Nuestro objetivo es que la ciudadanía le arranque espacios a los intereses corruptos y endogámicos, a la lógica insaciable del capital, a los intereses de las empresas multinacionales. Nuestro objetivo es superar las distintas jerarquías que aquejan hoy la sociedad, incluidas las jerarquías de género sobre las que se sustenta la violencia machista.

Nos proponemos hacerlo utilizando medios democráticos, denunciando y elaborando soluciones alternativas, creando una nueva cultura republicana en la que lo de todos y lo de todas esté por encima de los intereses excluyentes. Queremos que la ciudadanía participe activamente en este proceso abriendo la perspectiva de una sociedad distinta, más justa y sostenible para nosotras y nosotros así como también para las generaciones futuras, una sociedad en la que realmente se cumplan y hagan cumplir los derechos humanos, incluidos los derechos sociales, para todas y todos los habitantes del planeta. Nuestro objetivo, en definitiva, es que nuestra generación vaya construyendo una sociedad mucho más justa, solidaria y sostenible, una sociedad socialista para el siglo XXI.

Madrid, otoño de 2009

Secretaría Federal de Refundación de Izquierda Unida

Las adhesiones pueden enviarse a: refundacion.social@izquierda-unida.es

26 octubre 2009

ESTRENO EN MADRID DOCUMENTAL "SEPTIEMBRE DEL 75"

La película Septiembre del 75 de Adolfo Dufour, sobre los Consejos de Guerra sumarísimos de septiembre del 75, los últimos fusilamientos del franquismo y la lucha de Flor Baena, hermana de Xose Humberto Baena Alonso, por conseguir la nulidad de dichos Consejos de Guerra, se estrenará en Madrid:


EL DÍA 6 DE NOVIEMBRE, EN EL PEQUEÑO CINE ESTUDIO MAGALLANES de Madrid.
C/Magallanes, 1. Tfno:
91 447 29 20.

El tiempo de permanencia en cartel no está cerrado, y dependerá de la respuesta del público.
El documental es excelente. Os lo recomendamos.

"Septiembre del 75" Trailer

Como Llegar:


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21 octubre 2009

A las Juventudes Socialistas de Avilés

ALEJANDRO CUELI
ENLACE EN AVILÉS DEL COLECTIVO CÍVICO «A PIE DE BARRIO»


Con estupor y cierta mala leche terminó un servidor de leer la entrevista sobre el «botellón» realizada al presidente de las Juventudes Socialistas de Avilés, Sergio Sanzo. La entrevista se le realiza precisamente por ejercer ese cargo, por lo que antes de leer el texto uno ya se hace ciertas conjeturas al respecto: se le presuponen un mínimo de conocimientos para hablar de la materia en cuestión, se le atribuyen una serie de cualidades y, sobre todo, cierta cordura en el discurso. Pero lejos de la realidad, la entrevista (o más bien las respuestas) no hay por dónde cogerla.

El señor Sanzo, de un plumazo, se carga todas las políticas de salud y prevención de drogas, demuestra no leer la prensa (ni nada de literatura a este respecto) por ejemplo cuando dice que la ley asturiana que regula la edad legal para el consumo de alcohol es acertada y debería extenderse por todo el país. Este chico no sabe que Asturias es la única comunidad que aún no ha revisado esta ley; el resto del país ha subido la edad mínima de consumo de alcohol a los 18 años y no por ser más conservadores que nosotros, sino porque está demostrado desde el ámbito de la salud (entre otros muchos razonamientos) que el consumo de alcohol en personas aún en desarrollo puede causar, y de hecho causa, daños irreparables. Tienen todavía más gracia estas declaraciones cuando el propio fiscal antidroga de Asturias, el señor Perals, ha instado ya varias veces al Parlamento asturiano a revisar esta ley por su incongruencia con las políticas de prevención y promoción de la salud.

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Insiste además el señor Sanzo durante toda la entrevista en razonamientos vulgares y faltos de contenido. Si de verdad queremos abordar el asunto del «botellón» primero deberíamos saber cuántos elementos de análisis están implicados. Por mencionar uno: hablemos de las políticas de juventud. Y puesto que este chico es el presidente de unas juventudes de un partido político debería saber algo al respecto. Podemos mencionar cómo la ausencia de alternativas de ocio al «botellón» brillan por su ausencia, salvando experiencias puntuales que él mismo reconoce que no son la solución global a este problema. Hablemos de cómo durante las noches de los fines de semana la oferta mayoritaria es la hostelería privada. Hablemos de que el único lugar gratuito de encuentro que tienen los jóvenes para poder reunirse, charlar y ligar son los parques de las ciudades. De cómo los jóvenes ven que sus padres hacen exactamente lo mismo, con más recursos y por tanto de forma más discreta, que ellos mismos sin que nadie les critique. Hablemos de a qué precios están los conciertos de música (aplaudamos por ejemplo al Ayuntamiento de Llanes en su apuesta con «Llanes al Cubo»), las obras de teatro o los cines. Hablemos, señor Sanzo, de la auténtica situación de los jóvenes: del trabajo (el 90% de los contratos que se firman en España son temporales y más del 60% de los trabajadores cobra menos de 1.000 euros), de la vivienda, de la educación (España es, de los países de la UE, el 15.º que menos invierte en educación respecto a su PIB), hablemos de las políticas de educación para la salud (de aplicación voluntaria y altruista en los colegios e institutos por parte de los equipos docentes), hablemos de la carga mediática e institucional que se hace contra los jóvenes, tildándolos permanentemente de vagos, borrachos y maleantes (véase el ejemplo de Pozuelo y toda la respuesta posterior en los medios). Hablemos, señor Sanzo, del presupuesto que destinan los ayuntamientos para políticas de juventud. Lástima verle salir en los medios para apoyar el «botellón» y no para hablar de estas otras cosas.


No se trata de discutir si el «botellón» es bueno o es malo, se trata de analizar por qué surge y cómo desde el ámbito institucional, con el apoyo de la comunidad, podríamos elevar propuestas que contrarresten esta situación. Debemos rompernos los cuernos poniendo soluciones y no quedarnos en el absurdo y patético debate de si los jóvenes pueden o no hacer «botellón». Lo seguirán haciendo, primero, porque el alcohol es la droga (dura) más extendida y aceptada en España, lo seguirán haciendo porque en la balanza de las opciones del ¿qué hago esta noche? la más accesible siempre será ésta, porque mientras ocupemos el tiempo en ver «qué hacemos con los jóvenes» no lo ocuparemos en analizar «a qué tienen derecho los jóvenes» (y aquí no pondría en primer lugar el alcohol; vivienda, trabajo, educación etcétera, seguro que sí). Porque en definitiva, señor Sanzo, de lo que se trata es de que esta generación y las futuras sean «diferentes» a las que nos precedieron y reivindicando los mismos errores que cometieron otros no vamos por buen camino.

18 octubre 2009

Cayo Lara (IU) critica que se ilegalicen las ideas

El contrapunto de las formaciones españolas la ofreció ayer el coordinador federal de IU, Cayo Lara, quien criticó la detención del principal interlocutor de la izquierda abertzale, Arnaldo Otegi, e insistió en que no comparte «que se ilegalicen las ideas».

En una entrevista concedida a Radio Euskadi, el máximo dirigente de Izquierda Unida argumentó que no se puede perpetuar a la izquierda abertzale en una rueda de procesos ilegalizadores, y señaló que «no se ha ilegalizado en este país a quienes defendieron que nuestros soldados debían ir a matar gente a Irak».

El dirigente de IU se mostró convencido de que «una gran parte» de quienes ayer respaldaron a las organizaciones de la izquierda abertzale «no es gente que está por la violencia, ni por resolver los problemas matando a otras personas». «Creo que a esta gente hay que darle margen suficiente, no se les puede estar ilegalizando de esta manera, porque así no se avanza en la solución del problema de la violencia», enfatizó.

También consideró Lara que «no está suficientemente claro» qué se perseguía en la supuesta reunión en la que fue detenido Otegi junto a otros militantes independentistas, por lo que cuestionó el contenido del auto de Garzón.

«Quizá -apuntó Cayo Lara-, el camino que querían coger es el de trabajar para conseguir que ETA se acabe definitivamente. Yo me quedo con la duda razonable», apostilló el máximo mandatario de IU, tras criticar la persecución de ideas.

GARA

09 octubre 2009

Cuaderno de crisis/10

Albert Recio

IMPUESTOS

I

Como otros muchos elementos económicos, los impuestos juegan papeles muy diversos. En las sociedades antiguas casi siempre se limitaban a constituir una forma de extracción del excedente en beneficio de los detentadores del poder político. A medida que las luchas democráticas impusieron cambios en el funcionamiento del Estado y se ampliaron derechos sociales, el papel de los impuestos se hizo más complejo. Bajo ciertas condiciones, constituyen uno de los mecanismos que ayudan a garantizar la consecución de logros sociales importantes. Por ello cualquier discusión sobre impuestos debe analizar esta complejidad de determinantes y debe considerarla en relación al modelo social en el que se insertan los impuestos.

Hay diferentes formas de abordar la cuestión. La más usual entre la izquierda es la de considerar su influencia sobre la distribución de la renta. ¿Quién paga y qué efectos tienen sobre las desigualdades sociales? La primera pregunta es más fácil de analizar que la segunda, pues basta estudiar el origen de las rentas que sostienen impuestos para tener una visión aproximada de cómo se reparte el esfuerzo fiscal. La segunda es más compleja porque el efecto final depende no sólo de la estructura impositiva sino del tipo de gastos a los que se dedican los ingresos obtenidos con los mismos. Un análisis del presupuesto da bastantes pistas en el trazo grueso, pero la enorme variedad de gastos en los que incurren los estados modernos hace a veces difícil un diagnóstico certero. Por poner un ejemplo, el gasto educativo ha sido casi siempre presentado como un factor promotor de igualdad social, pero la existencia del doble circuito escolar (público-privado/concertado) y el peso del gasto en educación superior obligan a analizar con más detalle si los que reciben más recursos educativos son los pobres o los ricos.

Limitándonos sólo a la cuestión de ingresos resulta evidente que un sistema puede ser más o menos regresivo en función del modelo impositivo que aplica: mayor o menor peso de los impuestos directos, progresividad de los mismos, capacidad de imposición de determinadas rentas (peso de la economía sumergida, de la evasión fiscal), estructura de los impuestos sobre el consumo (gravando proporcionalmente más o menos a los productos de primera necesidad o a los bienes de lujo). El análisis del sistema impositivo español muestra que éste es enormemente inicuo. Las sucesivas reformas fiscales (incluidas las autonómicas) han reducido el peso de los impuestos directos, han reducido su progresividad, han eliminado o minimizado la tributación sobre rentas no ganadas (patrimonio, sucesiones, donaciones) y han generado un diferente tratamiento fiscal a las rentas del capital y del trabajo. Hoy sabemos que el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas es prácticamente un impuesto sobre las rentas salariales.

Esta enorme iniquidad fiscal ha sido denunciada insistentemente y exige por sí sola una reforma en profundidad. Pero quedarse sólo en los efectos regresivos de la carga fiscal lleva al resultado paradójico de reforzar las tendencias al recorte de impuestos que precisamente han sido utilizadas con éxito por los representantes de los intereses capitalistas. Discutir de impuestos sólo en clave de reparto de la carga puede acabar por legitimar rebajas demagógicas que acaban favoreciendo a los sectores de rentas altas.
II

Hay otra forma de abordar la cuestión: considerar la relación entre los impuestos y el peso económico del presupuesto (habitualmente medido como porcentaje del PIB). A menudo se pasa por alto que la alternativa a la provisión de bienes y servicios por el mercado es la provisión pública. Y que cuando se gravan impuestos y éstos sirven para financiar servicios públicos estamos cambiando la provisión vía mercado (en la que lo crucial es la cantidad de recursos económicos que cada uno tiene) por la provisión a través del sector público (en la que la provisión depende de la forma como se distribuyen los derechos de acceso). De la misma forma que en una economía de mercado sólo reciben rentas aquellas personas que consiguen vender algo (la mayoría su fuerza de trabajo, una dotación que tenemos todos los humanos pero para la que cuesta encontrar un precio de compra razonable), el acceso a rentas monetarias públicas depende de nuevo de las particulares normas definidas por las políticas públicas. Como regla general, podemos observar que en los países con mayor carga impositiva (especialmente en el caso de los países nórdicos) el mercado tiene un papel menor en la provisión de servicios y rentas, y se dan niveles mayores de bienestar (de acuerdo con un amplio abanico de indicadores) y menores de desigualdad.

También un repaso a nuestra historia reciente indica que el aumento de impuestos es una vía para mejorar el bienestar. La economía política del franquismo tenía entre sus características una baja fiscalidad. La contrapartida era una casi nula provisión de bienes públicos. Llevo treinta y cinco años residiendo en un barrio obrero de la ciudad de Barcelona. Y recuerdo bien cuál era el nivel de dotaciones de la época: calles sin asfaltar, inexistencia de zonas verdes, de institutos (en un distrito de unas 200.000 personas), de un solo ambulatorio, de transporte público.... Coincido con la opinión de la mayoría de mis vecinos y vecinas de que desde el punto de vista urbanístico nuestra historia colectiva ha sido un éxito. Sin duda un factor crucial lo ha constituido la persistente lucha reivindicativa, el protagonismo de la gente, pero esa lucha no habría tenido ninguna posibilidad de victoria si no se hubiera dado en un contexto de expansión de la recaudación fiscal propiciada por las reformas iniciadas a finales de la década de los setenta. La historia de Nou Barris no es distinta de la mayoría del resto de poblaciones del país. Nuestra queja sigue siendo no menos sino más servicios y provisiones públicas, y éstas se sostienen con políticas adecuadas tanto de gasto como de ingresos.

De esta segunda perspectiva se extrae una respuesta diferente. No sólo hacen falta impuestos más justos, también es crucial un aumento general de la imposición que reduzca el nivel de mercantilización de la economía y permita reforzar la provisión de políticas públicas y de medidas redistributivas. El argumento, en mi opinión miope, en contra de estas políticas es que los mayores impuestos reducen el nivel de compra de los sectores sociales más débiles. Pero esto sólo ocurre si la subida no trae asociada una ampliación de rentas sociales (en dinero o en especie). De hecho, en alguno de los países que muestran menores niveles de desigualdad social, especialmente Dinamarca, el nivel de desigualdades en la distribución primaria de ingresos es parecido al español (en gran parte debido al empleo masivo de mujeres a tiempo parcial) y, a pesar de ser un país en el que los impuestos indirectos son elevados, su nivel final de desigualdad (y de pobreza) es sustancialmente inferior al nuestro. No pretendo defender el modelo danés, simplemente subrayar que si el objetivo es reducir las desigualdades lo crucial es la combinación adecuada entre ingresos y gastos públicos y, en general, cuando mayores son los primeros mayor es el espacio de maniobra para gastos sociales.

Hay una cuestión adicional a considerar al respecto. La desmercantilización no sólo es necesaria para reducir las desigualdades y proveer de servicios. También lo es para promover una restructuración ecológica de la producción y el consumo. Reducir las pulsiones consumistas y generar una sociedad más creativa depende también de cambiar las formas de provisión de necesidades y ello suele requerir casi siempre importantes recursos públicos, por ejemplo para cambiar el modelo de transporte o el modelo de ocio.

Pagar más impuestos sin duda no resuelve las cuestiones. Si van en beneficio de unas pocas élites (como pasó en el “Ancien Regime”) o se emplean prioritariamente en actividades antisociales (como es el caso de los países que optan por políticas militaristas, como EEUU) el resultado social es un desastre. Pero la única posibilidad de reforzar políticas públicas justas y eficientes es aumentando su papel en la distribución de la renta. Por ello resulta de una miopía extrema que sectores de la izquierda se limiten a criticar la (indudable) iniquidad de nuestro sistema fiscal y abandonen un discurso necesario en defensa de “más y mejores impuestos”. Sin duda, la otra parte de esta política es la defensa de programas de gasto con sentido social.

III

Los impuestos juegan un tercer papel. Al encarecer ciertas rentas y productos afectan al funcionamiento del mercado. Por ello la tercera cuestión que hay que plantearse es, especialmente en el caso de los impuestos indirectos, dónde deben colocarse para mejorar la eficiencia social.

Por ahí va, en parte, la propuesta de impuestos ecológicos diseñada para penalizar y encarecer el uso de determinados bienes o procesos (aunque en algunos casos un impuesto ecológico desanimara realmente la compra de un determinado producto tendría un efecto recaudatorio inapreciable). Y también ha justificado en muchos países el elevado gravamen a productos como el alcohol, el tabaco o la gasolina (sin que haya desanimado su consumo masivo). En esto, España es también uno de los países europeos con un nivel más bajo de gravamen, lo que en definitiva se traduce en una promoción del transporte privado en relación al colectivo. Si los impuestos influyen sobre los precios, es posible introducir algún tipo de progresividad mediante cuotas diferentes a productos de lujo. O gravar más aquellos productos cuyo consumo y producción tiene importantes costes sociales para el conjunto de la sociedad. En una estrategia fiscal de conjunto ésta es otra vía a desarrollar.

IV

En resumen, hay que estar a favor de una reforma impositiva que aumente el peso del sector público, mejore la equidad en la contribución y grave más que proporcionalmente actividades de lujo o con un elevado coste social. La contrapartida de esta estrategia de aumento de impuestos es el desarrollo de políticas sociales, tanto de renta como de servicios. Considero que los discursos desde la izquierda que no contemplan estas cuestiones en conjunto carecen de una visión estratégica adecuada. Cuando el acento se pone sólo en la injusticia del modelo, se acaba por abonar la vieja ideología de la derecha de cuanto menos impuestos mejor. En un momento donde es obvio que resulta esencial la expansión de lo público, por razones sociales y ecológicas, sólo me parece aceptable un discurso que plantee la equidad en un contexto de expansión de la fiscalidad. Y que se comprometa con un modelo de gasto público socialmente eficiente.

No creo que la actual propuesta de aumento de impuestos cumpla estas condiciones (ni por lo que he podido leer la respuesta de Izquierda Unida, sólo centrada en mejorar la progresividad del IRPF). Sobre todo porque se plantea no como una oportunidad para ampliar el espacio público e introducir políticas sociales más ambiciosas, sino como una mera necesidad para recuperar la recaudación perdida con la crisis y el derrumbe de la economía del ladrillo y el cemento. Lejos de presentar un aumento de impuestos como una vía para cambiar el modelo, se legitima sólo como una necesidad eventual para cubrir los gastos. En gran medida es deudora de las imposiciones del Plan de Estabilidad de la Unión Europea, obsesionada en frenar el crecimiento de lo público. Seguramente lo racional en el contexto actual es permitir un mayor endeudamiento público a corto plazo. La obsesión por cerrar cuanto antes el déficit puede significar lo contrario de lo que se pretende: frenar la inversión pública y todas las políticas que deben acompañar la difícil reestructuración de nuestro sistema productivo. Un error que ya tiene precedentes históricos, como el del primer mandato de Roosevelt, donde también se combinaron planes expansivos y aumentos de impuestos (por desgracia tuvo que ser la guerra la que facilitó un cambio de enfoque).

La timidez en la política fiscal no sólo nace de la ortodoxia del presupuesto equilibrado. Nace del miedo a soliviantar al capital, a generar migraciones masivas de inversores, a ser castigados por los prestamistas internacionales. En suma, por la incapacidad de cortar con las reglas del juego que han llevado a esta situación, de introducir reformas que reviertan el peso excesivo que ha alcanzado el sector financiero y la capacidad desestabilizadora que genera la libre circulación de capitales. Defender más y mejores impuestos lleva también a plantearse la necesidad de transformación a fondo del sistema financiero. Algo que por ahora ningún gobernante se ha atrevido a proponer en serio. Por ello, una izquierda que se precie tiene que tener el valor de plantear la necesidad de un salto fiscal: para reducir el peso excesivo del mercado y posibilitar políticas sociales y cambios en el consumo y la producción como los que exige el marasmo social y ecológico en el que estamos inmersos.

02 octubre 2009

¿Somos tontos?

Son los pasos de cebra anti-ecológicos? Piensen en ello. El momento en el que ponemos en movimiento el coche es uno de los que más combustible necesita, puesto que el motor ha de esforzarse sobremanera para que todo el peso de nuestro vehículo comience a desplazarse. Por eso consume tanto la conducción en ciudad (el doble que en carretera). Es física básica. Cada ciclo de parada-arranque supone un generoso trago al depósito y una copiosa emisión de gases a la atmósfera. Cada vez que nos detenemos en un paso de cebra para permitir que un peatón cambie de acera, estamos disparando la tasa de contaminación, acortando la vida del planeta. Entonces, ¿conviene que eliminemos los pasos de cebra? ¿A qué esperan los grupos ecologistas para lanzar campañas contra las rayas blancas (sobre el asfalto)?

Afortunadamente, los colectivos que se dedican a la defensa del medio ambiente, al menos aquellos que conozco de cerca, son más sensatos que todo eso. Seguramente nos dirían que eliminar los pasos de cebra es una soberana estupidez y que la solución pasa por reducir, si no eliminar, el tráfico en las ciudades; convertir nuestras urbes en zonas mayoritariamente peatonales, paraíso de bicicletas, tranvías y vagones de metro. Todo ello perfectamente sincronizado. Es lo razonable, ¿verdad?

Pero volvamos al principio. ¿Son las bolsas de plástico anti-ecológicas? Claro que sí. Cada una emite unos cuatro gramos de CO2 en su fabricación, tarda alrededor de cien años en descomponerse, y tan sólo el 10% de ellas se recicla. En realidad, nuestra sociedad es el Nirvana del plástico; lo ves por doquier, mires a donde mires, riéndose de ti. ¿Solución? Veamos, conviene no caer de nuevo en la idiotez del paso de cebra. Siguiendo el razonamiento lógico de los ecologistas, apostemos por un consumo responsable, renunciemos al modelo derrochador, digamos «no» al dispendio insensato y así gastaremos no menos plástico, sino menos de todo. Ya lo dijo el sabio, «no es más rico quien más tiene, sino quien menos necesita».

Pues tampoco. La solución correcta es eliminar las bolsas de la compra de usar y tirar. El Estado español determina su desaparición antes de fin de 2010 y las grandes superficies se frotan las manos mientras aplauden con las orejas. Lo peor es que nos toman por tontos. Y acaso lo seamos. Piensen en ello.

Anjel Ordóñez Periodista

01 octubre 2009

MARCHA POR LA CONSERVACIÓN DE LA RUTA DEL ALBA (Sobrescobiu)

DÍA 18 de octubre, domingo.

LUGAR de ENCUENTRO. Aparcamiento de Sotu Agues

HORA 11:00 horas

RECORRIDO Sotu Agues - la Cruz de los Ríos. Ida y vuelta en total 15 km, dificultad baja

Marcha reivindicativa para manifestar nuestra oposición al proyecto de hormigonado de la senda de la Ruta del Alba, Monumento Natural, dentro del Parque Natural de Redes.

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La ruta es de dificultad baja, apta para todas las personas y edades, con posibilidad de acortar el recorrido quienes lo deseen, quedándose en la Vega (área recreativa), justo antes del tramo final algo más dificultoso que atraviesa la Foz de Llaímo.

Se aconseja llevar calzado cómodo, que no sea a estrenar, mejor bota tipo montaña. Comida (se llega al punto de destino a las 13:30 horas), una prenda para el agua por si llueve, y un espíritu lúdico. No es una competición, sino un paseo saludable. Hay agua a mitad de camino, se aconseja llevar algún recipiente.

También es apta y recomendable, en un tramo de 6 km Sotu-La Vega, para bicicleta.

 
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