Ensidesa: más que una empresa
Se ha abierto un intenso debate en nuestra ciudad sobre si es necesario o conveniente que el archivo histórico de Ensidesa permanezca en Avilés.
La llegada de Ensidesa a Avilés provocó una auténtica transformación para una villa de 21.000 habitantes. La empresa fue el motor de la espectacular evolución industrial, demográfica y económica de Avilés. Es completamente legítimo y razonable que avilesinos y avilesinas, de todas las ideologías, aspiremos a que documentos de tanta trascendencia histórica como los englobados en dicho archivo encuentren acomodo definitivo en nuestra ciudad. Para Avilés y para los miles de avilesinos que en uno u otro momento trabajamos en o para la «fabricona», Ensidesa fue mucho más que una empresa y, por eso, preservar su huella documental tiene para nosotros un gran valor simbólico y sentimental. Un principio fundamental de la Archivística es el «principio de procedencia», ampliamente difundido con ocasión de la polémica suscitada en torno a los «papeles de Salamanca»; es obligado que la herencia documental de Ensidesa, como testimonio vivo que es de la transformación de Avilés, permanezca aquí. No es una cuestión de localismo, sino más bien de justicia y sentido común.
La llegada de Ensidesa a Avilés provocó una auténtica transformación para una villa de 21.000 habitantes. La empresa fue el motor de la espectacular evolución industrial, demográfica y económica de Avilés. Es completamente legítimo y razonable que avilesinos y avilesinas, de todas las ideologías, aspiremos a que documentos de tanta trascendencia histórica como los englobados en dicho archivo encuentren acomodo definitivo en nuestra ciudad. Para Avilés y para los miles de avilesinos que en uno u otro momento trabajamos en o para la «fabricona», Ensidesa fue mucho más que una empresa y, por eso, preservar su huella documental tiene para nosotros un gran valor simbólico y sentimental. Un principio fundamental de la Archivística es el «principio de procedencia», ampliamente difundido con ocasión de la polémica suscitada en torno a los «papeles de Salamanca»; es obligado que la herencia documental de Ensidesa, como testimonio vivo que es de la transformación de Avilés, permanezca aquí. No es una cuestión de localismo, sino más bien de justicia y sentido común.
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Al final, el Pleno del Ayuntamiento ha optado por una decisión, no por salomónica menos delirante: dividir en dos el archivo, olvidando que la unidad del mismo es necesaria para poder dar una visión integral del papel clave que desempeñó la siderurgia en la revolución urbana y demográfica que se produjo a mediados del siglo pasado en la comarca de Avilés.
No debería haber ningún problema para que el Archivo Histórico de Asturias pueda centralizar toda la memoria de las empresas asturianas; técnicamente esto se puede lograr mediante la microfilmación y digitalización de los archivos originales, sin necesidad de disponer de los fondos documentales.
Hace años, por una decisión política, Avilés perdió frente a Langreo la batalla para ser sede del Museo de la Siderurgia. Esto ocurría pese a que, por haber albergado el complejo siderúrgico más importante de España y por contar también con un presente y un futuro siderúrgicos, la de Avilés era, con mucho, la mejor de las opciones. Ahora otra decisión política igualmente irracional, carente de argumentos convincentes, pretende despojarnos del archivo de Ensidesa, trasladando a Oviedo una parte esencial de nuestro legado histórico.
Una vez más, sobra en nuestra ciudad servilismo político y falta valentía y ambición. Mal haríamos en Avilés si no peleamos para disponer de una instalación a imagen y semejanza del Archivo Histórico y de Gestión de Hunosa, la otra gran empresa pública asturiana. Dicho archivo, que se encuentra ubicado en Sama, en las instalaciones del antiguo Pozo Fondón, ha servido también para rehabilitar y poner en valor un edificio emblemático del patrimonio industrial asturiano.
El PSOE avilesino está haciendo el ridículo defendiendo para el archivo de Ensidesa primero una cosa y después la contraria, en ambos casos con el mismo entusiasmo y la misma suficiencia. Siempre es lo mismo, todo vale con tal de imponer su sinrazón, incluso recurrir a algo tan deleznable como aliarse con concejales tránsfugas.
Deberíamos trabajar todos juntos para convencer al Gobierno asturiano de la necesidad de crear en Avilés un museo de Ensidesa unificado y de implicar en su desarrollo a la Universidad, Arcelor Mittal e Infoinvest. Empresa pública, esta última, que como heredera de Ensidesa que es, tiene la obligación moral de comprometerse en la preservación de nuestro patrimonio industrial y cultural, es decir, de ser algo más que una empresa inmobiliaria especulativa.
JUAN JOSÉ FERNÁNDEZ EX CONCEJAL DE CULTURA DE AVILÉS.
No debería haber ningún problema para que el Archivo Histórico de Asturias pueda centralizar toda la memoria de las empresas asturianas; técnicamente esto se puede lograr mediante la microfilmación y digitalización de los archivos originales, sin necesidad de disponer de los fondos documentales.
Hace años, por una decisión política, Avilés perdió frente a Langreo la batalla para ser sede del Museo de la Siderurgia. Esto ocurría pese a que, por haber albergado el complejo siderúrgico más importante de España y por contar también con un presente y un futuro siderúrgicos, la de Avilés era, con mucho, la mejor de las opciones. Ahora otra decisión política igualmente irracional, carente de argumentos convincentes, pretende despojarnos del archivo de Ensidesa, trasladando a Oviedo una parte esencial de nuestro legado histórico.
Una vez más, sobra en nuestra ciudad servilismo político y falta valentía y ambición. Mal haríamos en Avilés si no peleamos para disponer de una instalación a imagen y semejanza del Archivo Histórico y de Gestión de Hunosa, la otra gran empresa pública asturiana. Dicho archivo, que se encuentra ubicado en Sama, en las instalaciones del antiguo Pozo Fondón, ha servido también para rehabilitar y poner en valor un edificio emblemático del patrimonio industrial asturiano.
El PSOE avilesino está haciendo el ridículo defendiendo para el archivo de Ensidesa primero una cosa y después la contraria, en ambos casos con el mismo entusiasmo y la misma suficiencia. Siempre es lo mismo, todo vale con tal de imponer su sinrazón, incluso recurrir a algo tan deleznable como aliarse con concejales tránsfugas.
Deberíamos trabajar todos juntos para convencer al Gobierno asturiano de la necesidad de crear en Avilés un museo de Ensidesa unificado y de implicar en su desarrollo a la Universidad, Arcelor Mittal e Infoinvest. Empresa pública, esta última, que como heredera de Ensidesa que es, tiene la obligación moral de comprometerse en la preservación de nuestro patrimonio industrial y cultural, es decir, de ser algo más que una empresa inmobiliaria especulativa.
JUAN JOSÉ FERNÁNDEZ EX CONCEJAL DE CULTURA DE AVILÉS.







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